No data was found

Dormir 8 horas seguidas no es natural: la psicología revela cómo descansar mejor

En un país que ha alcanzado el triste récord de ser el mayor consumidor de ansiolíticos y medicamentos para dormir, la preocupación por el descanso se ha convertido en una epidemia silenciosa. Según el psicólogo y divulgador de salud mental Rafael Santandreu, cerca de 25 millones de españoles duermen mal. En una entrevista reciente, el experto desmitifica ideas preconcebidas sobre el sueño y asegura que la solución no está en las farmacias ni en rutinas rígidas.

Para Santandreu, la clave está en entender que la mayoría de las dificultades para dormir no tienen base médica. Afirma que el 80% de los casos de insomnio son de origen psicológico. Recurrir a la farmacología o a la llamada “higiene del sueño” (apagar pantallas, controlar la luz) puede ser contraproducente, pues estresa más al paciente.

El experto recuerda que, hasta la Edad Media, lo natural era el sueño bifásico: las personas dormían cuatro horas, se levantaban para hacer actividades y luego dormían otras cuatro horas antes del amanecer.

El miedo a no dormir

Santandreu identifica tres tipos de insomnio psicológico. Uno de los más molestos es el provocado por la angustia de no poder conciliar el sueño. “El mayor aliado del insomnio es el miedo a no poder dormir”, explica. Ese pánico genera un bucle de ansiedad. Para romperlo, propone una técnica paradójica: intentar conscientemente no dormir. Encender la luz y hacer una actividad placentera (leer, escuchar un podcast) sin mirar el reloj. Perderle el miedo a una mala noche es vital, pues el cuerpo funciona bien incluso tras una noche en vela.

Reprogramar el cerebro

Otro tipo es el de quienes han “desaprendido” a dormir profundamente. Para readiestrar al cerebro, Santandreu sugiere un ajuste drástico temporal: acostarse muy tarde (por ejemplo, a las 2 a.m.) para forzar un sueño concentrado, y luego adelantar la hora progresivamente.

Trucos para programar el cerebro y dormir tranquilo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El escenario más común es el de quienes se llevan los problemas a la cama y no pueden dejar de dar vueltas a sus ideas. La solución no es bloquear los pensamientos al acostarse, sino transformar la filosofía de vida diaria. El psicólogo insiste: “Debemos tener algo presente: en realidad, lo importante no es lo que nos pasa, sino cómo nos contamos lo que nos pasa”. Aprender a relativizar los problemas cotidianos es la herramienta más potente para evitar que dominen la noche y recuperar el descanso natural.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK