Las Copas del Mundo no solo registran hazañas deportivas, sino también historias personales que desafían las limitaciones. Uno de esos relatos inolvidables gira en torno a Leopold Kielholz, un delantero suizo que pasó a la historia por ser el primer futbolista en disputar un Mundial usando anteojos y por convertirse en el autor del primer gol de su selección en el torneo. Este hecho ocurrió en Italia 1934, cuando Kielholz, pese a tener una visión extremadamente reducida, logró brillar en la cancha gracias a unos lentes reforzados que llevaba durante los partidos.
Kielholz vistió la camiseta de Suiza en 17 ocasiones y marcó 12 goles, lo que lo colocó entre los atacantes más emblemáticos del país. En su debut mundialista, anotó un doblete frente a Países Bajos en la victoria suiza por 3-2. Posteriormente, volvió a marcar en el partido contra Checoslovaquia, aunque esa vez el seleccionado helvético cayó por el mismo marcador y quedó eliminado. La Copa del Mundo de 1934, segunda edición tras el título de Uruguay en 1930, fue ganada por la Italia local, que derrotó 2-1 a Checoslovaquia en la final.
Nacido en Basilea el 9 de junio de 1911, Kielholz inició su carrera en 1927 en el Old Boys de su ciudad natal. Luego pasó por el Black Stars y en 1930 se incorporó al FC Basel. Dos años más tarde fichó por el Servette de Ginebra, club con el que ganó sus tres primeras ligas suizas. Después jugó una temporada en Berna, otra en el Stade de Reims de Francia, otra en el Saint Gallen y cerró su trayectoria como futbolista con cinco campañas en la Juventus de Zúrich.

El desafío de jugar con lentes en la élite
Lo que hizo único a este delantero fue su necesidad de usar gafas durante los encuentros. Según los reportes de la época, Leopold Kielholz “tenía una vista muy pobre”, por lo que adaptó sus monturas con cristales de seguridad para no renunciar a la competencia de alto nivel. Esta característica, que hoy resulta excepcional en el fútbol profesional, ya lo diferenciaba en la década de 1930. De acuerdo con los registros históricos, es el primer futbolista en emplear anteojos en una Copa del Mundo, durante la participación de Suiza en Italia 1934.
Kielholz fue el ariete titular de Suiza en ese torneo. En el primer partido del combinado helvético en un Mundial, disputado en el estadio San Siro ante Países Bajos, abrió el marcador a los siete minutos con el primer gol mundialista de su selección y luego completó un doblete en el triunfo por 3-2. Días después volvió a anotar, esta vez en Turín frente a Checoslovaquia. Ese tanto no fue suficiente para evitar la derrota 3-2 que dejó fuera a Suiza.
Después de colgar los botines, Kielholz asumió como director técnico de Suiza en dos etapas durante la década de 1950. Su vínculo con el equipo nacional se prolongó gracias a esa labor. En el país europeo se lo reconoce como una de las figuras más importantes en la historia del fútbol suizo y como uno de los futbolistas más destacados del primer tercio del siglo XX. Falleció en Zúrich el 4 de junio de 1980, pocos días antes de cumplir 69 años.
La historia de Kielholz se inscribe en una tradición muy reducida de futbolistas que usaron gafas. El caso más conocido en los últimos tiempos es el de Edgar Davids, quien utilizó lentes especiales por glaucoma durante gran parte de su carrera. El mediocampista neerlandés jugó en clubes como Ajax, Milan, Juventus, Barcelona y Tottenham. A esa lista se suma el italiano Annibale Frossi, contemporáneo de Kielholz y ganador de la medalla de oro olímpica en Berlín 1936.

Fuente: Infobae