La NASA ya se encuentra en la fase de planificación del menú gastronómico para la tripulación de la misión Artemis III. En medio de este proceso, uno de los astronautas, el italiano Luca Parmitano, ha hecho una petición muy particular: que la comida típica de su país natal, Italia, esté disponible entre las opciones alimenticias.
La agencia espacial estadounidense está evaluando las preferencias culinarias del equipo que conformará la misión. Esta tiene previsto ensayar los módulos lunares en órbita terrestre durante 2027 y posteriormente continuar su viaje hacia la Luna en 2028.
“Espero que haya algún plato italiano en el menú, y ni siquiera tengo que mencionarlo porque la comida italiana es un tesoro de la UNESCO. Todo el mundo quiere comida italiana”, declaró Parmitano a la AFP.
Parmitano manifestó su anhelo de que la cocina de su país tenga un lugar en el espacio. Para él, incorporar sabores italianos representa un motivo de orgullo y contribuye a afianzar el sentido de pertenencia cultural a bordo de la nave.

La tripulación de Artemis III se caracterizará por su diversidad cultural. El comandante designado es el estadounidense Randy Bresnik. Lo acompañarán Andre Douglas, de origen afroamericano, y Frank Rubio, estadounidense de ascendencia salvadoreña, quienes compartirán responsabilidades con Parmitano. Europa participa en calidad de socio técnico, aportando materiales fundamentales para la construcción de la nave Orión y los módulos lunares.
El menú de la misión Artemis II como antecedente
En la misión anterior, Artemis II, la NASA detalló que la nave Orión partió sin sistemas de refrigeración ni posibilidad de reabastecimiento. Todos los productos a bordo eran no perecederos, seleccionados cuidadosamente para evitar la generación de migas y residuos peligrosos en condiciones de microgravedad. Los alimentos se presentaban listos para consumir, rehidratables, termoestabilizados o irradiados, y los astronautas utilizaban un dispensador de agua potable junto con un calentador portátil para preparar las comidas.
La agencia explicó en su informe oficial que
“los alimentos no perecederos ayudan a gestionar la seguridad y la calidad alimentaria durante todo el periodo de conservación previsto en una nave espacial compacta y autónoma, al tiempo que reducen el riesgo de migas o partículas en microgravedad”.
Por esta razón, el pan tradicional quedó descartado y las tortillas y los panes planos de trigo se convirtieron en los elementos principales de la dieta diaria.

En total, la misión Artemis II transportó 189 artículos únicos y más de diez variedades de bebidas. El menú incluía granola con arándanos, huevos revueltos, salchichas, quiche de verduras, brisket de res, macarrones con queso, brócoli gratinado, ensalada de mango, couscous con nueces y coliflor con calabaza butternut. Las bebidas, limitadas por el peso y el espacio disponible, comprendían café, té verde, limonada, cacao, sidra de manzana y smoothies de mango-durazno y piña. Cada astronauta podía elegir hasta dos bebidas saborizadas al día.
En cuanto a untables y condimentos, se incluyeron cinco tipos de salsas picantes, jarabe de arce, mantequilla de maní, miel, mostaza picante, canela, mermelada de fresa y mantequilla de almendra. Para el postre y los momentos dulces, el menú ofreció chocolates, galletas, budín, torta, cobbler y almendras caramelizadas.
La NASA incorporó una novedad nutricional: el amaranto, un pseudocereal rico en proteínas y libre de gluten. Su inclusión respondió a la necesidad de diversidad nutricional y a la demanda de alimentos que contribuyeran a mantener la función muscular, la densidad ósea y la capacidad cognitiva de los tripulantes.

Cooperación internacional y liderazgo en Artemis III
El astronauta italiano Parmitano compartirá las tareas operativas de la nave con el comandante, y ambos actuarán como pilotos de prueba en coordinación permanente. Esta estructura refuerza el espíritu de cooperación internacional que caracteriza a la misión.
Parmitano ha subrayado el valor de la diversidad generacional y de origen dentro del grupo, así como la importancia que la agencia espacial estadounidense otorga al liderazgo extranjero.
“Cuando la NASA elige a un astronauta europeo como piloto, envía un mensaje contundente de que nuestro liderazgo se comprende, que nuestra cooperación se valora y que nuestra experiencia técnica es sólida”, afirmó Parmitano.
El astronauta destacó también que las diferencias de antecedentes contribuyen positivamente al ambiente y cohesionan al equipo, un factor clave ante la complejidad y la duración del proyecto.
Trayectoria de Luca Parmitano y desafíos de la misión
Seleccionado por la Agencia Espacial Europea en 2009, Parmitano ha acumulado experiencia en dos expediciones a la Estación Espacial Internacional. Ha realizado varias caminatas espaciales; en una de ellas, su vida corrió peligro debido a un fallo en el sistema de refrigeración del casco de su traje espacial.
Parmitano expresa el orgullo de representar a Italia y de visibilizar el papel europeo en la exploración espacial. Reconoce sentirse honrado por la designación como piloto principal de Artemis III, un desafío mayor en su carrera a los 49 años.

El astronauta opina que la misión, por su dimensión técnica y logística, demandará una colaboración estrecha entre todos los miembros. Considera que sumar elementos culturales, como los sabores italianos, favorece el bienestar y la convivencia de la tripulación en medio de una misión tan exigente.
Finalmente, Parmitano destaca que la elección del menú no solo responde a cuestiones nutricionales, sino que también constituye un símbolo de intercambio cultural y un reflejo de la cooperación internacional en la exploración humana del espacio.
Fuente: Infobae