Beber té verde con regularidad, pero con moderación, está vinculado desde tiempos antiguos con ciertos efectos positivos para el organismo. De acuerdo con el nutricionista Ismael Galancho, en una conversación con Men’s Health, hay respaldo científico respecto a los beneficios relacionados con esta infusión: protege contra enfermedades cardiometabólicas, favorece la salud del cerebro y el estado anímico, genera un efecto de relajación, defiende las células del estrés oxidativo y puede ayudar a ralentizar el envejecimiento. Adicionalmente, su consumo podría promover la activación del metabolismo basal.
Cuando el té verde se integra de forma constante pero equilibrada en la alimentación, se vincula con impactos en diversos ámbitos del cuerpo. Estas características lo convierten en una de las alternativas preferidas por quienes desean atender tanto su bienestar físico como mental, según lo que señala el reporte.

El factor decisivo: cuánto tiempo se deja reposar el té verde
La manera en que se elabora el té verde incide de forma considerable en el tipo de bebida que resulta. Galancho resalta qué aspectos pueden alterar el producto final: “¿Por cuánto tiempo dejamos reposar el té verde? Parece un detalle sin importancia, pero ese lapso define la bebida que estamos consumiendo”, afirma.
Galancho recalca que “con frecuencia, pequeños detalles generan una diferencia notable, como ocurre con el tiempo de reposo del té verde. Debemos saber que al preparar un té verde, el tiempo que permanece la bolsita sumergida va a determinar de forma drástica el tipo de bebida que ingerimos”.

La transformación de la infusión según los minutos de reposo
Al examinar cómo influye el tiempo de reposo en la composición del té verde, Ismael Galancho aclara: “No todos los componentes presentes en el té verde se disuelven al mismo ritmo”. Según el experto, “lo que primero se libera es la cafeína. Si preparamos una infusión de té verde y solamente la dejamos uno o dos minutos, básicamente lo que estamos ingiriendo es cafeína o teína, que en realidad es la misma molécula”.
Posteriormente a la cafeína, un tiempo extra de reposo posibilita la liberación de otros elementos con efectos que podrían ser benéficos: “Después de la cafeína, comienzan a liberarse algunos compuestos bioactivos que tienen efectos potencialmente positivos para la salud, como es el caso de la epicatequina del té verde”.

El intervalo de tiempo más recomendado para el té verde
Acerca del tiempo óptimo, Galancho sugiere: “Como mínimo, debemos dejar la infusión durante unos tres, cuatro o cinco minutos”. El especialista enfatiza que en este período “ya se estarían liberando todas esas epicatequinas que contiene el té verde”.
Si se deja menos tiempo, se limita la obtención de estos compuestos, mientras que un período más largo puede modificar otras propiedades de la infusión.
Preparar el té verde dentro de ese margen de minutos posibilita obtener “esta sustancia beneficiosa del té verde sin que sea únicamente cafeína ni que aparezcan de forma intensa esos taninos que proporcionan un sabor áspero al té”, conforme al análisis presentado.

Consecuencias de una infusión demasiado prolongada
Cuando el proceso de reposo excede los cinco minutos, el resultado se modifica. Según Galancho, “si sobrepasamos los cinco minutos y llegamos a los siete, ocho o diez minutos de reposo, comienzan a liberarse los taninos. Más allá de que sean beneficiosos o perjudiciales, lo que sucede es que poseen un sabor más áspero y pueden empeorar un poco las cualidades organolépticas del té”.
El experto concluye que “lo más adecuado es dejar reposar el té verde entre 3 y 5 minutos. Ese es el rango ideal en el que obtendremos esta sustancia beneficiosa del té verde sin que sea pura cafeína ni que aparezcan de manera notable esos taninos que generan un sabor áspero al té”.
Fuente: Infobae