Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide de entre 10 y 15 kilómetros de diámetro impactó contra la Tierra, justo en lo que hoy es la península de Yucatán. Este evento eliminó más del 75 % de las especies del planeta, marcando el fin de la era de los dinosaurios. Pero la vida, aunque diezmada, encontró la manera de resurgir.
La ciencia ha documentado ampliamente cómo se recuperaron los ecosistemas terrestres. Sin embargo, durante mucho tiempo existió un vacío de información sobre lo que sucedió en los océanos después de aquel cataclismo. Ahora, un hallazgo excepcional comienza a llenar ese vacío.
Bajo la arena del desierto de Egipto, un equipo de investigadores liderado por una paleontóloga de la Universidad de Mansoura (Egipto) ha desenterrado un verdadero tesoro: los fósiles de más de 500 ejemplares de peces que datan de hace 62 millones de años. Las excavaciones se realizaron durante julio de 2023 en el yacimiento conocido como Qreiya 3.
Este depósito, al que los científicos describen como un «acuario suspendido en el tiempo», pertenece al periodo denominado Daniense, que abarca los primeros cuatro millones de años después de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno (K-Pg), la misma que eliminó a los dinosaurios.

El sitio encontrado en Egipto es el de mayor diversidad y riqueza de este periodo jamás registrado. Con 500 ejemplares pertenecientes a al menos 21 taxones distintos, supera ampliamente a otros depósitos conocidos como el de Palenque en México y el de Limhamn en Suecia. Los detalles del estudio fueron publicados en la prestigiosa revista científica Science Advances.
El auge de los peces modernos tras la catástrofe
Hasta ahora, la falta de registros fósiles detallados del Paleoceno había dificultado comprender el verdadero impacto que tuvo la extinción masiva sobre los peces marinos. Este descubrimiento cambia radicalmente esa perspectiva, ofreciendo información inédita sobre cómo se transformaron las comunidades marinas después del desastre.
En un lapso sorprendentemente corto (en términos geológicos, cuatro millones de años son apenas un instante), los peces modernos comenzaron a dominar los océanos. El 67 % de los individuos identificados en el depósito pertenece a los percomorfos, un grupo de peces óseos con aletas radiadas. Hoy en día, este grupo es uno de los más diversos del planeta, con más de 17.000 especies distribuidas en océanos tropicales, polares, ríos, lagos y arrecifes de coral.
Lo fascinante es que, durante el Cretácico, los percomorfos eran un linaje animal sumamente escaso. El hallazgo demuestra que, tras el cataclismo, se produjo una rápida diversificación y dominancia de este grupo.
Además, estos fósiles representan la presencia más antigua basada en esqueletos completos de múltiples linajes de peces modernos. Muchos de ellos todavía existen hoy, como por ejemplo:
- Caballas y atunes (Scombridae)
- Espadillas y congrios de mar (Trichiuroidea)
- Peces luna (Menidae)
- Jureles (Carangidae)
- Peces pipa y trompetas (Syngnathidae y Aulostomoidea)
Por el contrario, en el yacimiento de Qreiya 3 no se ha encontrado ningún rastro de los linajes que fueron emblemáticos durante el Cretácico tardío. Esto refuerza la hipótesis de que esos grupos se extinguieron por completo durante la gran extinción masiva. Entre los desaparecidos se encuentran los pachycormidos, que incluían al Leedsichthys (uno de los peces óseos más grandes de la historia, con estimaciones de más de 15 metros de longitud); los pachyrhizodóntidos, importantes depredadores marinos; y los ichthyodectiformes, que poseían mandíbulas potentes y dientes prominentes.
Fuente: Infobae