Cine del Grupo A: México, Corea, Sudáfrica y Chequia en el Mundial 2026

El Mundial de 2026 no solo reúne a selecciones de fútbol, sino también a tradiciones culturales muy diferentes. El cine, en particular, ofrece una ventana para entender cómo cada país ha construido su visión del mundo. Con el partido inaugural entre México y Sudáfrica, proponemos un recorrido cinematográfico por el Grupo A, combinando el deporte con el séptimo arte.

El Grupo A está compuesto por México, Corea del Sur, Sudáfrica y Chequia, cuatro naciones cuyas cinematografías narran historias de modernidad, conflicto, memoria y renovación. Cada una ofrece una forma distinta de mirar, narrar y resistir. A continuación, las propuestas para cada selección.

Imagen de 'Macario', de Roberto Gavaldón

México: del mito popular a la renovación autoral

El cine mexicano tiene un lugar central en la historia del cine en español. Su etapa clásica, entre los años cuarenta y cincuenta, construyó un imaginario nacional a través del melodrama y la comedia ranchera. En ese contexto, Macario (Roberto Gavaldón, 1960) destaca por su mezcla de realismo, fábula y reflexión sobre la muerte. La película lleva el cine mexicano hacia un territorio más sombrío y metafísico, sin perder su vínculo popular. Luis Buñuel, aunque español de nacimiento, también dejó huella con Los olvidados o Él.

Más tarde, directores como Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro devolvieron a México al centro de la conversación internacional. Obras como Roma, Amores Perros y El laberinto del fauno ampliaron el registro temático y formal. Hoy, nombres como Michel Franco o Alonso Ruizpalacios continúan retratando la desigualdad y la violencia estructural con ambición estética.

La aclamada actriz Son Ye-jin comparte una escena íntima con una niña en la producción de 'No Other Choice', mostrando un momento de ternura y conexión. (Mubi)

Corea del Sur: precisión narrativa y crítica social

El cine surcoreano ha vivido una gran revolución en las últimas décadas. Parásitos (Bong Joon Ho, 2019) es un ejemplo perfecto: convierte la desigualdad en una experiencia visual y narrativa, combinando sátira, suspense y tragedia. Bong Joon Ho creó una obra local y universal que ha influido en Hollywood.

Pero hay más: Park Chan-wook, con Oldboy o la reciente No hay otra opción, explora la venganza de forma estilizada; Lee Chang-dong, con Burning, lleva la ambigüedad al centro. En todos ellos aparecen la fragilidad de los vínculos, la presión social y la imposibilidad de escapar del contexto. El cine surcoreano combina precisión matemática con inestabilidad emocional.

Sobriety, Obesity, & Growing Old de William Kentridge

Sudáfrica: memoria, trauma y formas híbridas

El cine sudafricano está marcado por el apartheid. Después de su fin, el cine se convirtió en herramienta para pensar la memoria. Tsotsi (Gavin Hood, 2005) narra la redención de un joven criminal en Johannesburgo. Yesterday (Darrell Roodt, 2004) aborda el VIH, y District 9 (Neill Blomkamp, 2009) usa la ciencia ficción para metaforizar la exclusión.

William Kentridge es una figura clave con sus animaciones de carboncillo. Obras como Felix in Exile, Mine o More Sweetly Play the Dance reinterpretan la historia política sudafricana desde la fragilidad y la corrección constante. Kentridge hace visible un país de capas: colonialismo, minería, violencia y resistencia.

Imagen de 'Daisies' de Vera Chitylova

Chequia: ironía, lirismo y modernidad

Aunque Checoslovaquia desapareció en 1993, su Nueva Ola Checoslovaca de los sesenta sigue siendo influyente. Nombres como Miloš Forman, Jiří Menzel y Věra Chytilová combinaron humor, crítica social y libertad formal. Las margaritas (Chytilová, 1966) es una obra radical con estructura fragmentada y espíritu irreverente. Trenes rigurosamente vigilados (Menzel, 1966) ofrece una mirada contenida pero incisiva sobre la ocupación.

La tradición checa convierte lo cotidiano en resistencia. Kolya (Jan Svěrák, 1996) muestra esa sensibilidad reciente. El cine checo no alza la voz, su fuerza está en la ironía y la precisión del gesto.

México, Corea del Sur, Sudáfrica y Chequia ofrecen cuatro maneras distintas de entender el cine. Cada país filma desde su historia, sus deseos y sus heridas. Mientras el Grupo B, con Suiza o Canadá a la cabeza, espera su turno, este recorrido muestra que el cine es una forma de pensamiento.

Fuente: Infobae

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