Greeicy transforma su tristeza en arte con ‘Candela’, su nuevo disco

La cantante y actriz colombiana Greeicy Rendón, nacida en Cali en 1992, habla sobre uno de los periodos más oscuros de su existencia y se detiene a buscar el término exacto. «¿Cómo se dice aquí en España? ¿Cerillos, fósforos?», pregunta y, tras unos instantes, da con la palabra. Acaba de hallar el concepto perfecto para describir Candela, su cuarto trabajo discográfico de larga duración. En Colombia, esa voz se emplea para referirse al fuego o a un incendio de gran magnitud, justo lo que necesitó para reavivar su propia llama durante una fase personal complicada: «Qué importante es, como seres humanos, encontrar cuáles son todos esos fósforos», reflexiona.

En su caso, esos fósforos fueron la familia, la danza y la música. «Cuando el alma se encoge, cuando duele el alma, cuando ocurren situaciones que te bajan la energía, solo ese tipo de cosas encienden tu candela», afirma. Lo primero lo representa su esposo, el compositor e intérprete Mike Bahía, junto a su hijo Kai, quien nació en 2022. La danza forma parte de ella desde la infancia, al igual que la música –alcanzó la fama a los 14 años en el programa Factor X en 2007, aunque no se lanzó como solista hasta una década después–. Hoy, además de consolidarse como una de las artistas colombianas más relevantes de su generación, supera los 23 millones de seguidores en Instagram. Es, para que la audiencia se sitúe, la Aitana de América Latina.

«Hoy sigo agradeciendo por la fortuna de dedicar mi tiempo a cosas que me apasionan, porque siento que el trabajo también puede salvarte la vida. Si la vida se complica y te levantas a hacer algo que no te gusta, se vuelve más complejo, pero si estás haciendo algo que te apasiona y que te mueve el alma, que te conecta profundamente, eso enciende tu candela», reconoció en una entrevista.

La artista –quien también cuenta con una extensa trayectoria como actriz– presenta a principios de junio en Madrid su cuarto LP, con la mira puesta en promocionarse en España. El 17 de julio arranca en Tenerife su gira mundial, Candela World Tour 2026, con dos paradas adicionales en el país –Sevilla al día siguiente y Barcelona el 23 de julio–, que la llevarán además por Reino Unido, Canadá y Sudamérica hasta principios de septiembre.

En Candela, lanzado el pasado 22 de mayo, a través de 12 canciones la cantante «conecta profundamente con la esencia de su experiencia humana», retratando esta etapa que define como «atravesada por los altibajos de la vida, pero centrada en la conexión con una fuerza interior inexplicable». Es en el afrobeat, el dancehall, el vallenato, el mereguetón, el reggae, el pop, la bachata y los ritmos del Pacífico colombiano donde Greeicy encuentra la forma de plasmar ese proceso.

El retorno a las raíces

La cantante abre el disco con Mantis, un tema que reivindica la paciencia en una época en que todo parece avanzar a velocidad vertiginosa. «Vamos tan rápido y pensando demasiado en qué va a pasar después que no nos permite ni disfrutar lo que está pasando hoy«, reflexiona. Ese mismo concepto conecta con Limonar, título en honor al barrio donde creció. «Me obliga a mirar atrás y agradecer por las cosas bonitas, por las cosas que de repente no son tan lindas, pero siento que son las que más te enseñan, las que más te retan».

No es casual que la mirada al pasado ocupe un sitio tan relevante en el álbum. El neofolclore, que revisita la música tradicional fusionada con géneros contemporáneos, está igualmente vigente en Latinoamérica que en España desde hace varios años. Ahí están fenómenos recientes como Debí tirar más fotos, de Bad Bunny, o Tropicoqueta, de Karol G. «Latinoamérica está pasando por un momento muy bonito y la gente le está dando la oportunidad a esas microculturas, a esos lugares, a esas comidas, a esas maneras de expresión y a esos ritmos», explica. «Antes los artistas trataban de hacer lo que estaba funcionando. Hoy siento que están tratando de ir a sus raíces».

La cantante pone como ejemplo el currulao, un género tradicional del Pacífico colombiano que ha incorporado a una de las canciones del álbum. «Es agarrar todas esas cosas que te identifican, que hacen parte de tu historia y de tus raíces, para compartirlas con el público», señala. «Antes, cuando escuchabas algo diferente, la reacción era: ‘Uy, eso suena raro’. Hoy es: ‘Uy, qué interesante eso que está sonando. Quiero entender de dónde viene o por qué esa persona eligió ese sonido’». «Siento que hoy es un momento bonito para que los artistas, desde cualquier lugar del mundo, agarren todo lo suyo, todas sus raíces, y las compartan», añade.

Greeicy Rendon y Mike Bahia posan en la alfombra roja en la 261 edición de los Latin Grammy en Las Vegas, Nevada, en 2025. (REUTERS/Ronda Churchill)

A pesar de la variedad de géneros, la artista se define como una artista pop. «La música es como un arbolito que tiene muchas ramas y me encantan todas», explica. «Un día me levanto y quiero escuchar afro o urbano, pero otro quiero escuchar baladas o pop. Tengo de todo tipo de géneros que me conectan y que encienden mi candela», asevera. Aun así, asegura que, al ser considerada un artista pop, «el público te permite mucho más experimentar como artista. Si antes los músicos tendían a permanecer dentro de los límites de un único género, ahora resulta habitual ver a artistas urbanos acercarse al folclore, a cantantes pop incorporar sonidos electrónicos o a intérpretes de cualquier estilo explorar territorios ajenos. «Hoy ves a todo tipo de artistas jugando con otras ramas de la música», afirma.

Sin embargo, la transformación más significativa de los últimos años no está relacionada con la música. En Limonar, Greeicy también menciona a su hijo Kai, nacido en 2022. ¿La maternidad cambia la forma de componer? «Yo creo que ha cambiado la inspiración. Nunca me había sentido tan inspirada y nunca me había sentido con tantas ganas de hacer tantas cosas como hoy que soy madre», reconoce.

Pero la cantante admite una paradoja. Si antes era «dueña de su 24/7» y disponía de mucho más tiempo para sí misma, ahora vive haciendo malabares para compaginar su carrera con una crianza que considera una «prioridad inamovible». Sin embargo, asegura que nunca había sentido tantas ganas de perseguir nuevos objetivos. «Tengo muchas más ganas de soñar, de lograr cosas. Como que sé que tengo una persona que me observa 24/7 y digo: ‘¿Qué mujer quiero ser para él? ¿Qué mujer quiero que él recuerde cuando crezca? ¿Cuál es el ejemplo que yo le quiero dar?’. Y mi mejor manera de darle un buen ejemplo es siendo feliz».

Greeicy llevará su nueva gira mundial a escenarios de Europa, Canadá y Latinoamérica - crédito @greeicy / Instagram

La maternidad tampoco ha desplazado otro de los temas recurrentes de su repertorio: el deseo. En canciones como Dónde, cómo y cuándo o Estas ganas, Greeicy sigue cantando a la atracción y a la sensualidad desde una perspectiva que considera propia. «Todos nos hemos enamorado, todos hemos deseado, todos hemos sentido nostalgia y todos nos hemos desilusionado. Eso hace parte de la naturaleza del ser humano», reflexiona.

Aunque reivindica la libertad para hablar de cualquier emoción, reconoce que siempre ha sido cuidadosa con las palabras. «Me gusta hablar de todos los sentimientos que existen y el deseo es algo que nos pasa a todos los seres humanos, pero me gusta hacerlo de una manera elegante», afirma. Por eso evita las letras demasiado explícitas. «No porque esté en contra. Si voy a un concierto de Bad Bunny o de Tokischa, me las sé todas», bromea. «Pero a la hora de ser yo la intérprete, me gusta encontrar palabras bonitas para contar esas historias».

El siguiente paso será llevar todas esas emociones al directo. El 17 de julio arranca en Tenerife el Candela World Tour 2026, una gira que también pasará por Sevilla y Barcelona. ¿Qué encontrará el público? «Mucha candela», dice. Pero no solo la del baile. «El show tiene la candela del alma, la candela del cuerpo, la candela de la pasión», promete. «La gente se va a ir más feliz de lo que llegó».

Fuente: Infobae

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