Un reciente reporte de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis ha confirmado que las mayores concentraciones del insecto conocido como chicharrita del maíz persisten en las zonas endémicas del Noroeste Argentino (NOA) y el Noreste Argentino (NEA), así como en el Centro-Norte del país. Por otro lado, el Centro-Sur y el Litoral muestran una dinámica poblacional más estable, aunque con presencia extendida del vector.
Especialistas del sector subrayan que la vigilancia constante es fundamental para anticipar posibles escenarios de riesgo durante la próxima temporada maicera. “Este escenario refuerza la importancia de sostener el monitoreo de adultos de Dalbulus maidis durante todo el año, aun cuando gran parte de los maíces tardíos se encuentren en estadios reproductivos avanzados o hayan sido cosechados”, señaló Alejandro Vera, coordinador de la Red. El técnico advirtió que los maíces voluntarios, conocidos como “guachos”, actúan como un “puente verde” que permite la supervivencia del insecto entre ciclos de cultivo.
Vera explicó que la necesidad de monitoreo se intensifica en regiones donde las heladas son tardías o de baja intensidad. En esos lugares, la permanencia de plantas hospederas verdes durante el invierno favorece la continuidad del vector y eleva el riesgo de colonización temprana en los lotes de maíz de la campaña 2026/27. Por ello, el sector agropecuario observa con atención la posibilidad de que se registren heladas intensas capaces de reducir significativamente las poblaciones invernales.

En el NOA, donde el 94% de las trampas se ubicaron en cultivos de maíz, las capturas se mantuvieron elevadas, aunque con una leve baja respecto al monitoreo anterior. El 77% de las localidades reportó más de 100 adultos por trampa, frente al 94% del informe previo. En el NEA, se registró un aumento notable en las capturas promedio: el 55% de las localidades superó los 100 individuos por trampa, en una zona donde la mayoría de los cultivos se hallaban en etapas reproductivas avanzadas.
El panorama también genera preocupación en otras regiones productivas. En el Litoral, el 94% de las trampas detectó presencia de chicharritas, y el 26% contabilizó más de 100 capturas, principalmente en Entre Ríos. El Centro-Norte, por su parte, exhibió una de las presiones poblacionales más altas del país: el 95% de las trampas registró adultos y el 81% se ubicó en la categoría de máxima abundancia (más de 100 individuos por trampa).
En contraste, el Centro-Sur sigue siendo la región con menor incidencia relativa del vector. Allí, el 42% de las localidades monitoreadas no reportó presencia de Dalbulus maidis, y solo el 13% alcanzó el nivel de mayor abundancia. Además, el informe incorporó datos sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) en localidades del NOA, donde los análisis detectaron niveles de portación del patógeno entre bajos y moderados, un indicador que seguirá bajo la lupa de cara a la próxima campaña maicera.
Fuente: Infobae