La FIFA avanza a paso firme con la implementación de nuevas reglas pensadas para el Mundial 2026. El organismo rector del fútbol mundial busca, con estas modificaciones, que los partidos sean mucho más dinámicos y que el balón esté en juego durante más tiempo. Para comprobar su efectividad, los encuentros amistosos recientes se han convertido en un campo de pruebas ideal, permitiendo ver en acción estos cambios antes de que lleguen a la máxima cita del fútbol.
Una de las medidas más comentadas es la que regula de forma estricta el tiempo de las sustituciones. Bajo la nueva normativa, cada jugador que sea reemplazado tiene únicamente 10 segundos para salir del campo una vez que el árbitro da la señal. El objetivo es claro: evitar que los cambios se usen como una táctica para romper el ritmo del juego o para perder tiempo en los tramos finales, algo que la FIFA quiere erradicar para mejorar el espectáculo.
Un caso que hizo historia en el amistoso Francia vs. Irlanda del Norte
El primer ejemplo palpable de esta regla se vivió en el amistoso entre Francia e Irlanda del Norte. Allí, el combinado galo experimentó en carne propia las consecuencias de la nueva disposición. El gran protagonista fue Olise, futbolista del Bayern de Múnich, quien además fue una de las figuras del partido tras anotar un hat-trick. La jugada se desencadenó cuando el técnico Didier Deschamps ordenó un doble cambio al minuto 82, decidiendo sustituir precisamente a Olise y a Tchouaméni para dar ingreso a Akliouche y Manu Koné.

Sin embargo, Olise demoró más de los 10 segundos estipulados para abandonar el campo. Esta demora provocó un efecto inmediato en el desarrollo del encuentro. La entrada de Manu Koné se vio condicionada de inmediato: el jugador tuvo que esperar fuera del terreno de juego durante más de un minuto, hasta que el balón salió nuevamente y el árbitro le autorizó a ingresar. Este retraso no alteró el resultado final ni afectó a Francia en lo competitivo, pero dejó en evidencia cómo la aplicación rigurosa de la norma puede cambiar la dinámica de los partidos y condicionar las decisiones de los entrenadores y futbolistas en el futuro.
Más novedades para que el balón no deje de rodar
Además de la famosa regla de los 10 segundos para las sustituciones, la FIFA ha incluido otras modificaciones con el mismo fin: aumentar el tiempo neto de juego. Una de ellas es la obligación de ejecutar los saques de banda y de portería en un máximo de 5 segundos. Con esto se busca impedir que los equipos usen estas acciones para frenar el partido o reordenarse defensivamente. Asimismo, se ha regulado la atención médica en la cancha: cualquier futbolista que reciba asistencia sobre el césped deberá abandonar el campo y esperar un minuto antes de volver a ingresar, salvo excepciones determinadas por el cuerpo arbitral.
El objetivo de la FIFA es claro: reducir al mínimo las interrupciones y conseguir que la mayor parte del tiempo de cada encuentro se dispute con el balón en movimiento.
La intención de todas estas disposiciones responde a una de las demandas más recurrentes de los aficionados y los especialistas, que desde hace años piden medidas para evitar que los partidos se vean afectados por pausas largas y estrategias deliberadas para detener el ritmo. Con estas reglas, la FIFA espera que el Mundial 2026 sea un torneo más ágil y entretenido para todos.
Fuente: Infobae