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La infraestructura logística también influye en la huella ambiental empresarial

Cuando se habla de sostenibilidad empresarial, la conversación suele centrarse en procesos productivos, consumo energético o reducción de emisiones. Sin embargo, un elemento menos visible comienza a ganar relevancia dentro de esta discusión: la infraestructura logística desde donde operan, almacenan y distribuyen las empresas.

La forma en que se diseñan los espacios industriales y logísticos puede influir directamente en el uso de energía, eficiencia operativa y aprovechamiento de recursos. Aspectos como iluminación natural, ventilación, diseño constructivo y optimización energética empiezan a formar parte de decisiones empresariales asociadas no solo a sostenibilidad, sino también a competitividad.

Esta discusión cobra especial relevancia considerando que las edificaciones pueden representar cerca del 37% de las emisiones de CO₂, según información técnica utilizada en la actualización de la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC), impulsada para promover edificaciones más eficientes y sostenibles en el país.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Itulpark, el primer Polo de Desarrollo Logístico del Ecuador, plantea la necesidad de ampliar la conversación sobre impacto ambiental hacia ámbitos tradicionalmente vistos desde una lógica exclusivamente operativa.

Para Rafael Arcos, Gerente General de Itulpark, el reto consiste en entender que la sostenibilidad no depende únicamente de lo que produce una empresa, sino también de cómo y desde dónde opera. “Las decisiones sobre infraestructura, almacenamiento y logística tienen hoy un impacto directo en la eficiencia energética, el uso responsable de recursos y la capacidad de las empresas para operar de forma más eficiente y sostenible”.

En este contexto, uno de los diferenciales que comienza a marcar distancia entre modelos logísticos es la incorporación de criterios de sostenibilidad desde el diseño mismo de la infraestructura, más allá de medidas correctivas posteriores. En el caso de Itulpark, este enfoque se refleja en estándares de construcción orientados a eficiencia energética, aprovechamiento de luz y ventilación natural, así como en la obtención de la certificación EDGE, reconocimiento internacional vinculado con prácticas de construcción sostenible y uso eficiente de recursos.

Más allá de priorizar únicamente capacidad operativa o almacenamiento, el enfoque apunta a integrar eficiencia, sostenibilidad y continuidad operativa dentro de un mismo ecosistema logístico, respondiendo a exigencias empresariales cada vez más vinculadas a productividad y responsabilidad ambiental.

En un contexto donde Ecuador enfrenta el reto de fortalecer su competitividad y avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles, la conversación sobre impacto ambiental comienza a ampliarse hacia ámbitos tradicionalmente menos visibles, como la logística y la infraestructura. Más allá de movilizar productos, el desafío consiste en construir operaciones más inteligentes, eficientes y preparadas para el futuro.

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