Filosofía ‘siga-siga’: cómo desacelerar reduce el estrés y alarga la vida

Adoptar la filosofía griega ‘siga-siga’ como un camino hacia la longevidad y el bienestar implica un cambio profundo en la manera de enfrentar el día a día. Esta perspectiva rechaza la prisa y promueve estar plenamente presentes en cada momento, una propuesta que, según expertos y estudios, ayuda a reducir el estrés y mejorar la salud mental.

En la vida actual, marcada por agendas abarrotadas y la constante presión de la inmediatez, incorporar el ‘siga-siga’ representa tanto un reto como una oportunidad. Diversos especialistas en psicología y bienestar coinciden en que disminuir la velocidad previene el agotamiento mental y enriquece las relaciones personales. Integrar pausas conscientes durante la rutina, como dedicar unos instantes a la respiración profunda o a la contemplación, puede favorecer la claridad mental y fortalecer la resiliencia frente al estrés.

La filosofía ‘siga-siga’ consiste en priorizar la calma, aceptar el ritmo natural del presente y cuestionar la tiranía del reloj. Vinculada al concepto de momento oportuno y a la vida en las islas griegas, propone que desacelerar favorece la longevidad, el bienestar emocional y una mejor gestión de las emociones.

El “siga-siga” se vincula con el kairos, el concepto del momento oportuno que prioriza el aquí y ahora sobre el reloj (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ‘siga-siga’ es mucho más que una expresión en griego; es una forma de vida arraigada en las islas griegas del mar Jónico. Esta tradición se observa especialmente en lugares como Icaria, reconocida como una de las ‘zonas azules’ del mundo, donde cerca del 30% de los habitantes superan los 90 años manteniendo buena salud. La expresión —que se traduce como ‘despacio, despacio’ o ‘poco a poco’— invita a rechazar la urgencia y valorar el presente.

El origen y los fundamentos del siga-siga

El origen del ‘siga-siga’ se encuentra en el concepto de kairos, entendido como el ‘momento oportuno’. Esta mirada favorece el valor del aquí y ahora, dejando de lado el seguimiento riguroso del tiempo. Investigaciones internacionales han resaltado la longevidad y el bienestar de los habitantes de Icaria, donde el ‘siga-siga’ guía su día a día, promoviendo una existencia centrada en la sencillez, el diálogo sereno y el placer por los momentos lentos.

La prisa como falta de respeto

Icaria, una de las zonas azules del mundo, asocia el “siga-siga” con longevidad, bienestar y una vida más sencilla (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la cultura de las islas griegas, la prisa no solo es innecesaria, sino que puede interpretarse como una falta de respeto. Acciones como apresurar los gestos cotidianos o mirar el reloj mientras se conversa comunican desinterés por la relación interpersonal. El valor central reside en la compañía y en dedicar el tiempo necesario a cada actividad, priorizando el disfrute presente sobre el cumplimiento de metas apremiantes. La calma define la experiencia cotidiana y posiciona el placer de la presencia en el centro de la vida diaria. En contextos familiares y laborales, la práctica del ‘siga-siga’ fomenta un ambiente de respeto mutuo y colaboración, valorando los vínculos y el bienestar colectivo por encima de la productividad.

Consejos para vivir despacio y reducir el estrés

Especialistas en psicología y bienestar sostienen que desacelerar el ritmo ayuda a prevenir el agotamiento mental y mejora las relaciones personales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Llevar la actitud ‘siga-siga’ al entorno urbano es posible, sostiene María Cordón, psicóloga sanitaria. Para ello, recomienda comenzar con el minimalismo atencional: identificar y apartar estímulos superfluos, desde aplicaciones móviles hasta compromisos sociales innecesarios. Cordón señala que es fundamental evaluar la calidad de la atención dada a las personas relevantes y examinar los propios deseos. Sugiere preguntarse qué motiva en verdad las acciones cotidianas, cuáles son los distractores comunes y qué barreras dificultan la presencia plena. Reflexionar sobre estas cuestiones y tomar decisiones concretas, afirma la experta, puede mejorar la gestión del estrés y el bienestar diario.

Fuente: Infobae

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