Los pronósticos más recientes de la Organización Meteorológica Mundial, en conjunto con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), indican que el Fenómeno de El Niño regresará a Colombia con una intensidad que los especialistas califican como la más severa en los últimos cien años. Este escenario pone al país en una situación de alto riesgo de racionamiento energético y de un estrés hídrico sin precedentes.
La variación climática traerá consigo temperaturas extremadamente altas, sequías prolongadas en diversas zonas y lluvias torrenciales en otras, lo cual complica la administración de los recursos naturales. Tanto el sector eléctrico como los sistemas de acueductos deberán reforzarse para soportar los embates de esta contingencia.
Frente a la inminente crisis que amenaza la red eléctrica y la disponibilidad de agua en Colombia a causa de El Niño, el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta presentó cuatro medidas urgentes. Estas se enfocan en incentivos para el ahorro, la modificación de horarios en escuelas y oficinas, el consumo energético fuera de las horas pico y la planificación para el Mundial de Fútbol de 2026.

“El sector está en el máximo grado de estrés”, advirtió quien también fuera presidente del Senado. Añadió que Colombia atraviesa una coyuntura de “estrés hídrico y energético, tanto por la creciente demanda como por la fragilidad de sus redes”.
Diagnóstico crítico del sistema eléctrico
Acosta recordó que el último informe de XM reveló que durante 2025 el promedio nacional de interrupciones del servicio eléctrico fue de 14,2 por usuario. No obstante, Afinia, que atiende a 1,69 millones de usuarios en Bolívar, Sucre, Córdoba y Cesar, reportó un promedio de 44,63 interrupciones en el mismo lapso. Por su parte, Air-e, que presta servicio a 1,25 millones de usuarios en Atlántico, Magdalena y La Guajira, informó un promedio de 29,96 cortes. Estas cifras evidencian un rezago considerable frente al estándar nacional y perjudican la continuidad y calidad del servicio en zonas clave.
“La prestación del servicio debe ser eficiente, de calidad y continuidad. Sin embargo, regiones atendidas por Afinia y Air-e están muy por encima del promedio nacional de interrupciones”, manifestó Acosta.
En ese sentido, señaló que el impacto de estas cifras recae sobre las familias, empresas y entidades de la costa Atlántica, donde la población es más vulnerable ante eventos climáticos extremos.

Propuestas para evitar el racionamiento
Ante el incremento de la demanda y la llegada de El Niño, con el consiguiente riesgo de racionamiento, Amylkar Acosta detalló las siguientes acciones que considera indispensables:
- Reproducir la medida “Apagar Paga”, aplicada en 2015 para evitar el racionamiento. Esta consiste en pagar al usuario $450 por kilovatio ahorrado y recargar el mismo valor por cada kilovatio consumido en exceso.
- Adelantar la hora en la jornada laboral y escolar, algo que muchos colegios ya están haciendo de manera espontánea.
- Implementar la tarifa horaria, para incentivar a los usuarios, especialmente los no regulados, a trasladar su mayor consumo de las horas “pico” a las horas “valle”, cuando la tarifa sería más baja.
- Compensar el aumento de demanda durante el Mundial de Fútbol (del 11 de junio al 19 de julio) mediante la tarifa, para desplazar otros consumos en esas franjas horarias.
Medidas obligatorias, no solo recomendaciones
Acosta subrayó que estas disposiciones deben ser de cumplimiento obligatorio y no simples sugerencias para las entidades estatales. Recordó que el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, solicitó a las entidades del Gobierno Central ahorrar energía, pero enfatizó que lo que debía hacer es obligar, ordenar a todas las entidades, y no solo del Gobierno central, sino a todas las entidades del Estado, tomar medidas y precisar cuáles.

“No basta con decirles ‘ahorren’, sino qué medidas se deben tomar para ahorrar energía”, recalcó el exministro. Puso como ejemplo el apagón de 1992-1993, cuando mediante la llamada “hora Gaviria” se adelantó el horario oficial para aprovechar la luz solar. Insistió en la importancia de establecer directrices claras y obligatorias para optimizar el consumo eléctrico en todas las instituciones públicas.
Recomendaciones y rol de los reguladores
Al hablar sobre los reguladores, Acosta explicó que “conviene que se den señales por parte de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para que incentiven el ahorro en el consumo de energía, algo parecido a lo que se hizo en el año 2015, en donde a través de un programa que se denominó Apagar Paga se incentivó el ahorro de energía al tiempo que se castigó el derroche de energía. Eso hay que hacerlo. El resultado de esa estrategia en el 2015 fue que se redujo el consumo de energía en un 5%”.
Sobre la tarifa horaria, indicó que la Creg debería fijar tarifas más bajas para el consumo en las denominadas horas “valle”, es decir, entre las 8:00 a. m. y las 12:00 m., y entre las 3:00 p. m. y las 7:00 p. m.

Argumentó que eso permite que se aplane la curva, porque el momento en que se exige más potencia en energía es en las llamadas horas pico, al mediodía y hacia las 7:00 y 9:00 p. m.
Cambio en las jornadas de trabajo
Como medida concreta para la industria, puso un ejemplo: “si yo soy un industrial y me ofrecen la posibilidad de que en las horas de la mañana la energía es más barata, cambio las jornadas de trabajo con la finalidad de aprovechar el beneficio que me reporta en la factura el poder consumir más energía en horas valle que en horas pico”.
Según el exministro, estas estrategias permitirían suavizar los impactos previstos para los próximos meses, en especial, frente a escenarios de alta demanda y nuevas olas de calor.
Fuente: Infobae