Como era previsible, la infanta Sofía optó por un vestido negro para saludar al papa León XIV en el Palacio Real. Esta elección se ajusta al estricto protocolo vaticano, situando su imagen en un rol discreto junto a la princesa Leonor, sin apartarla de una escena institucional de alta visibilidad.
Ninguna de las dos hermanas posee el llamado privilegio blanco, reservado a reinas católicas como su madre, la reina Letizia. Sin embargo, la princesa Leonor lo heredará en el futuro cuando ascienda al trono. Por esta norma, ambas asistieron con colores oscuros al acto, que tuvo lugar tras la llegada del pontífice a la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
El encuentro con las hijas de los Reyes se produjo en la tribuna de honor del Palacio Real, luego de que Felipe VI y Letizia recibieran al papa a pie de coche. La presencia de Sofía quedó integrada en una secuencia oficial muy pautada, donde la Familia Real acompañó al pontífice durante los principales saludos de la jornada.

El ‘look’ de la infanta Sofía para conocer al papa León XIV
La elección del negro por parte de la infanta no fue un gesto accesorio, sino una consecuencia directa de la etiqueta prevista para las mujeres, que en su mayoría no disfrutan del privilegio blanco. La excepción es la reina Letizia, quien sí puede vestir de blanco por tratarse de una prerrogativa reservada a determinadas reinas católicas.
El texto del protocolo deja poco margen: fuera del privilegio blanco, el código exige colores oscuros, mayoritariamente negro. La princesa Leonor siguió la misma pauta que su hermana, mostrando una imagen de continuidad entre ambas durante la visita de León XIV a España. Este es uno de los primeros actos públicos de la infanta en meses, ya que se encontraba concentrada en sus estudios universitarios en Lisboa, mientras que el próximo curso lo cursará en París.
*En ampliación
Fuente: Infobae