Con la mano sobre el pañuelo que protegía su garganta, solía repetir: “Tengo que cuidar mi instrumento”. Y no era para menos, porque su voz era capaz de desafiar a una trompeta y dejar al público sin aliento. La música fue su refugio, especialmente después de un desengaño amoroso del que nunca logró recuperarse por completo. Por eso se aferró a lo que mejor sabía hacer: cantar. Y con ese talento natural, se convertía en una luminaria sobre cada escenario.
Coqueta y reservada, como muchas figuras de su época, ocultaba su verdadera edad. Cuando falleció aquel triste 6 de junio de 2012, los reportes iniciales indicaron que tenía 77 años, pero en realidad había cumplido 83. Su nombre real era Palma Nicolina Ravallo, nacida el 19 de mayo de 1929 en Ciudadela, provincia de Buenos Aires. A pesar de enfrentar un cáncer de mama durante una década, trabajó incansablemente hasta el año anterior a su partida. Llegó a dar tres funciones diarias en Excitante, la revista de Miguel Ángel Cherutti y Nito Artaza que brilló en Villa Carlos Paz, además de realizar giras con sus renovados Latinos por el país y el extranjero, sin dejar de lado los múltiples proyectos que aún soñaba concretar.
“Resistiré”, entonaba con toda su fuerza. Esa canción del Dúo Dinámico, creada por Carlos Toro Montoro y Manuel De La Calva Diego, parecía escrita para ella: narraba su propia lucha y su historia. Por eso lograba emocionar hasta las lágrimas a quienes la veían, provocando ovaciones en cada función. Ella misma había hecho pública su vida y, pese al dolor, siempre demostró que había que seguir adelante.
“Los problemas del alma enferman al cuerpo, estoy convencida de eso”, afirmaba con la sabiduría que le daban los años. Apenas era una niña cuando adoptó su nombre artístico, segura de que el canto era su destino. Comenzó su carrera con Las Alondras y cosechó aplausos en Argentina y países vecinos. Pero todo cambió en la década del ‘50, cuando conoció al trompetista Ricardo Romero y se enamoró perdidamente.

Bella, talentosa y humilde, Estela se ganó el cariño del público. Todos celebraron su felicidad cuando se casó con Romero en 1955 y tuvieron tres hijos: Mónica, Ricardo y Hernán. El músico no solo fue su esposo, sino también su representante. Viendo que la cantante no tenía techo artístico, creó con ella un grupo inspirado en Los Plateros, que triunfaban en Estados Unidos.
Así surgieron Los 5 Latinos, que debutaron el 22 de mayo de 1957 en el Teatro Tabaris. La Raval era la figura central, acompañada por Héctor Buonsanti (saxo alto, clarinete y coros), Mariano Grisiglione (saxo barítono y tenor), Jorge Francisco Pataro (luego reemplazado por Carlos Antinori) en trombón y coros, y el propio Romero en trompeta, coros y dirección. Su primer sencillo fue una versión en español de “Only You” (Solamente tú), grabada con la orquesta de Waldo de los Ríos. Luego incursionaron en rock and roll, nueva ola, doo wop y boleros, logrando un éxito mundial.
En 1964, Estela y sus Latinos llegaron al Show de Ed Sullivan en Nueva York, un hito para cualquier artista argentino. Durante los siguientes cinco años recorrieron América y Europa. Sin embargo, en el pico de la fama, Estela comenzó a cuestionarse. Amaba su profesión pero anhelaba más tiempo para su familia y no quería mantener una agenda tan apretada. En 1969 anunció la separación del grupo, que se concretó al año siguiente en Sábados Circulares, el programa de Pipo Mancera.
No abandonó la música, sino que se lanzó como solista, equilibrando el trabajo con la crianza de sus hijos. Llegó a cantar con El Trío Los Panchos. Años después, con motivo del Mundial de España ‘82, cedió a los pedidos de reunir a la banda, que pasó a llamarse Estela Raval y Los 5 Latinos, dándole el lugar protagónico que merecía.

Pero esta “romántica incurable”, como ella se definía, no estaba preparada para una infidelidad, menos aún si era pública. Tras 34 años de matrimonio, descubrió la traición. Su mundo se derrumbó. Cuando se supo que había sido internada de urgencia por consumir tranquilizantes, los medios insinuaron un intento de suicidio, pero ella lo desmintió. “En ningún momento quise alejarme de este mundo. Una cosa es sentir que uno se muere y otra cosa es querer morirse”, declaró en el programa de Susana Giménez en 1988.
La separación fue un golpe del que nunca se repuso del todo. Jamás volvió a enamorarse ni a blanquear otra relación. “Tuve mi cuota cumplida de matrimonio. No me imaginé otra pareja, tuve muchas oportunidades y buenas. Pero no sé si hubiera podido hacer feliz a otra persona porque tengo demasiada historia y no sé si puedo cargar en mi mochila con otra historia”, explicó.
Dejó de trabajar con Romero y siguió adelante por ella, sus hijos y su público. En 2002, le diagnosticaron cáncer de mama. Entonces hizo las paces con su exmarido, de quien nunca se divorció. Volvieron a compartir escenario, retomando El desafío de la Trompeta, ese momento inolvidable en el que Romero tocaba la “Balada de la Trompeta”, de Francesco Pisano y Ben Molar, y Estela, con su voz implacable, lograba opacar al instrumento como nadie más pudo hacerlo.
Fuente: Infobae