No data was found

Mantarrayas revelan su secreto para sobrevivir tormentas extremas

Un reciente estudio de la Universidad de Sunshine Coast, realizado en el sureste de Papúa Nueva Guinea, ha revelado que las mantarrayas de arrecife tienen un método sorprendente para resistir las tormentas más intensas: descender a grandes profundidades. El trabajo, publicado en la revista PLOS One, no solo describe esta estrategia de supervivencia, sino que también ofrece claves importantes para la conservación de una especie considerada vulnerable.

Frente a tormentas y cambios bruscos en el océano, las mantarrayas de arrecife optan por sumergirse en zonas más profundas. Este comportamiento les permite acceder a alimento y, al mismo tiempo, evadir amenazas superficiales. Según los investigadores, se trata de un ajuste vertical en su conducta, un mecanismo esencial para su supervivencia en condiciones extremas, sin necesidad de abandonar su hábitat habitual.

El equipo de la Universidad de Sunshine Coast rastreó a estos ejemplares durante tres años mediante marcas satelitales. Los resultados indican que el 75% de las mantarrayas permaneció a menos de 10 kilómetros de su punto de marcaje original en la bahía de Milne, incluso durante dos monzones distintos. Esta es la temporada en la que se presentan intensos cambios de lluvias y vientos en la región.

La distancia más larga registrada para uno de estos animales fue de 87 kilómetros, una cifra mucho menor de lo que se esperaba para criaturas de su tamaño. Anna Knochel, autora principal del estudio, destacó que los datos evidencian una expansión en el uso vertical del agua, en lugar de que las mantarrayas abandonen la región en busca de presas.

El equipo científico rastreó a mantarrayas durante tres años y comprobó que el 75% permaneció a menos de 10 km de su punto de marcaje en la bahía de Milne (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según Knochel, la capacidad de modificar el patrón de inmersión ante fluctuaciones oceanográficas permite a las mantarrayas evitar amenazas como la sobrepesca y la captura incidental. El informe detalla que la especie Mobula alfredi, con un peso de hasta 850 kilogramos y una envergadura de hasta 4,5 metros, habita principalmente en aguas tropicales y subtropicales del Indo-Pacífico. Hasta ahora, no se habían realizado estudios detallados sobre su comportamiento en esta región de Papúa Nueva Guinea.

Movilidad y hábitat de las mantarrayas

Los datos recopilados indican que las mantarrayas mantienen una movilidad limitada en torno a las islas Samarai y la bahía de Milne, lo que confirma la relevancia de este hábitat costero. El Dr. Guy Stevens, director ejecutivo de The Manta Trust y colaborador del estudio, afirmó que el hecho de que estos animales sigan estrechamente asociados a las islas Samarai y a las aguas circundantes demuestra la importancia de este entorno para la especie.

La investigación contó con la participación de expertos de Conservation International Asia-Pacific, Re:wild US, la Universidad de Plymouth y la Universidad de Columbia. Los resultados evidencian que, cuando la capa superficial del océano se modifica, las mantarrayas descienden aún más, mostrando una flexibilidad conductual frente a las variaciones estacionales.

El trabajo señaló que cuando cambia la capa superficial del océano, las mantarrayas descienden más y muestran flexibilidad conductual ante variaciones estacionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Implicaciones para la conservación

El hecho de que las mantarrayas permanezcan en áreas limitadas durante fenómenos climáticos extremos sugiere que un manejo localizado puede ser eficaz para su protección. Contar con datos precisos sobre su hábitat funcional en profundidad y sus patrones de movimiento resulta fundamental para prevenir amenazas como la sobrepesca y orientar las políticas de conservación. Además, esta información permite identificar con mayor precisión las zonas de refugio y alimentación que deberían ser priorizadas en los planes de manejo.

Anna Knochel subrayó que los resultados pueden proporcionar una base sólida para el desarrollo del turismo de avistamiento de mantarrayas y para diseñar planes de gestión sostenible en la región. Comprender cómo interactúan estas especies con su entorno permite crear estrategias de conservación que beneficien tanto a la protección ambiental como al desarrollo económico local.

Estos hallazgos ofrecen el primer registro detallado sobre la ecología y los movimientos de las mantarrayas de arrecife en Papúa Nueva Guinea. Además, sientan las bases para medidas de protección a largo plazo y nuevas oportunidades económicas, con el respaldo de la Universidad de Sunshine Coast. También abren la puerta a nuevas investigaciones que ayuden a evaluar cómo varían sus desplazamientos según la estación y las condiciones del mar.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER