El turismo en Europa ha crecido de forma acelerada en los últimos años, generando una creciente presión sobre los habitantes de los destinos más concurridos. Solo entre enero y abril de 2026, España recibió 26,6 millones de turistas, un aumento del 3,4% respecto al mismo periodo del año anterior. A pesar de ser un motor económico clave para muchos países de la Unión Europea, las quejas de la población local por la escasez de vivienda y el encarecimiento del costo de vida son cada vez más frecuentes.
Un reciente estudio de la plataforma digital JB.com coloca a España, Italia y Francia a la cabeza de los países europeos donde la oposición al turismo masivo es más evidente. El informe, titulado “Donde los turistas ya no son bienvenidos”, analiza 30 naciones mediante cuatro indicadores principales: la intensidad de las protestas documentadas entre 2024 y 2025, el volumen de menciones en medios y búsquedas relacionadas con el rechazo al turismo, la carga máxima de impuestos turísticos en hoteles de gama media y la proporción de turistas internacionales respecto a la población residente.
Metodología del estudio
Para garantizar una comparación justa entre realidades muy distintas, todas las métricas se normalizaron en una escala de 0 a 100. La ponderación asignada fue: protestas (40%), menciones mediáticas (30%), impuestos turísticos (15%) y ratio turistas/residentes (15%). De esta forma, una puntuación de 100 representa el mayor rechazo, mientras que 1 indica la menor resistencia. Los países que combinan protestas organizadas, amplia cobertura mediática, medidas regulatorias y una alta presencia turística obtienen las calificaciones más altas.

En el extremo opuesto, Chipre y Albania aparecen como los países más hospitalarios de Europa, ya que no se han registrado protestas contra los turistas y las medidas restrictivas son mínimas. El estudio también incluye datos de llegadas de turistas en 2025, el peso del sector en el PIB y la posición en rankings internacionales de amabilidad.
España, al frente del descontento
Con una puntuación máxima en intensidad de protestas (5 sobre 5), España ocupa el primer lugar del ranking. Se han documentado movilizaciones en más de 40 ciudades, desde Barcelona hasta las Islas Canarias. Cataluña, por ejemplo, recibió en 2025 a 20,1 millones de turistas, un 0,6% más que el año anterior. En junio de 2025, el centro de Barcelona fue escenario de manifestaciones donde se exhibieron pancartas y se utilizaron pistolas de agua contra los visitantes en zonas turísticas muy concurridas. Estas protestas no se limitan a Barcelona; se repiten en varias localidades del país.
Los datos respaldan esta realidad: España tiene un ratio de 2 turistas por residente, un impuesto turístico del 8%, más de un millón de menciones mediáticas recientes y un crecimiento de turistas del 3,2%. El gobierno prevé que en junio de 2026 el flujo de pasajeros internacionales aumente un 7,1% respecto al año anterior.
Italia y Francia, también en la mira
Italia aparece en segundo lugar, con protestas en Venecia, Roma, Florencia, Nápoles y Milán. Entre las acciones de rechazo destaca la retirada de cajas de llaves de pisos turísticos, en señal de protesta por la dificultad de acceso a la vivienda para la población local. Las autoridades de Venecia han reintroducido una tasa para los visitantes de día, vigente los fines de semana durante los meses de verano. Italia registra el mayor número de menciones al “turismo masivo” en medios y un alto puntaje en protestas.
En Francia, las manifestaciones se han extendido a Marsella, Niza y París, donde ha surgido un movimiento contrario a los cruceros, reflejando una oposición activa tanto en grandes ciudades como en destinos costeros. Se proyecta un incremento del 2,6% en el flujo de visitantes respecto a 2025.

El informe concluye que el turismo, pese a su importancia económica, se ha convertido en motivo de preocupación y rechazo para la población local. Las protestas, el acceso limitado a la vivienda por la proliferación de pisos turísticos y las nuevas normativas evidencian los desafíos de la convivencia entre visitantes y residentes en los destinos más demandados de Europa. Grecia y Portugal también presentan ratios turísticos elevados y protestas frecuentes, completando el panorama de un continente donde el turismo masivo genera cada vez más tensiones.
Fuente: Infobae