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Líbano: acuerdo con Israel sería la última oportunidad para la paz

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, declaró este jueves que el acuerdo alcanzado con Israel para implementar un alto el fuego «podría ser la última oportunidad» para terminar el conflicto. Aoun añadió que el pacto «podría entrar en vigor en 24 horas» una vez se notifique oficialmente el acuerdo.

Aoun defendió que el acuerdo anunciado «incluye puntos muy importantes a favor de Líbano» y podría representar «la última oportunidad para alcanzar un acuerdo definitivo y exhaustivo». El mandatario subrayó que «las diferentes partes tienen la responsabilidad en caso de incumplimiento» y explicó que «en cuanto se reciban respuestas de las partes a nivel interno, Estados Unidos será informado de la posición libanesa para adoptar acciones».

En ese contexto, Aoun señaló que «Estados Unidos determinará la fecha y el mecanismo para la aplicación del alto el fuego, que podría entrar en vigor 24 horas después de ser notificado del acuerdo, y las garantías necesarias». También reveló que el presidente estadounidense, Donald Trump, sería «garante directo de su aplicación», según reportó la agencia estatal libanesa NNA.

Negociaciones extremadamente complejas

El presidente libanés elogió el trabajo de la delegación oficial frente a unas negociaciones que calificó como «extremadamente difíciles». Destacó que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, tuvo que «intervenir» para lograr que las conversaciones se reanudaran, luego de que Beirut solicitara tratar el alto el fuego antes de cualquier otro tema político con Líbano.

«Durante el día de ayer y las primeras horas de hoy hemos seguido en contactos con partes internacionales y nacionales para lograr un alto el fuego exhaustivo. Hay países hermanos y amigos jugando un papel a la hora de hacer avanzar el proceso en favor de Líbano», explicó Aoun.

Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, sostuvo que el acuerdo con Israel es «la vía más rápida y menos costosa» para detener las hostilidades en Líbano, que afectan especialmente a los residentes del sur del país.

«Podríamos habernos quedados atados de manos ante una realidad y una guerra que no elegimos, y eso no se planteó ni por un momento; haber acudido a los tribunales internacionales, una opción que acarrea años (de espera) o haber recurrido al Consejo de Seguridad y presenciar bloqueos y vetos políticos mientras continúa la destrucción», argumentó Salam.

El primer ministro reconoció que las negociaciones «no han sido fáciles» debido a la «obstinación» israelí. «Lo que hemos exigido en estas negociaciones no es nuevo. Es lo que hemos dicho desde el primer día: retirada israelí completa de nuestra tierra, y el retorno de nuestra gente a sus hogares y aldeas con dignidad y seguridad», indicó.

Llamado a no desperdiciar la oportunidad

Salam instó a «no desperdiciar la oportunidad» de hacer cumplir la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada en 2006, que incluye el desarme de las milicias armadas en territorio libanés.

«El próximo paso es práctico y tangible: el despliegue del Ejército libanés en áreas piloto como fase inicial, lo cual no renuncia a nuestro derecho a la retirada completa, sino que nos acerca a ella y cada hora que pasa sin su ejecución es una hora cuyo precio pagan el sur y su gente. Se requiere de todas las partes que prioricen el interés de Líbano y su pueblo por encima de cualquier otro interés, externo o sectario, y que asuman sus responsabilidades», sentenció.

Las hostilidades a gran escala estallaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva del 28 de febrero lanzada por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.

Desde entonces, los ataques del Ejército israelí en Líbano han dejado más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, a pesar de que ambos países acordaron un alto el fuego a mediados de abril, que luego extendieron por 45 días. Ese cese al fuego no detuvo los bombardeos ni la invasión terrestre israelí, que llegó a amenazar con una campaña contra la capital, Beirut.

Cabe recordar que las partes ya habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de combates vinculados a los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, Israel continuó lanzando ataques frecuentes contra el país y mantuvo presencia militar en varios puntos, argumentando que actuaba contra Hezbolá, mientras Beirut y el grupo chií denunciaban estas acciones.

Fuente: Infobae

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