No data was found

El escorpión gigante que dominó la Tierra antes que los dinosaurios

Los escorpiones son arácnidos depredadores que han existido por más de 430 millones de años. En la actualidad se conocen alrededor de 2.700 especies distribuidas en prácticamente todos los continentes.

Un equipo de investigadores ha identificado al escorpión más grande que jamás haya existido.

Se trata del Praearcturus gigas, una criatura de casi un metro de largo que habitó lo que hoy son Inglaterra y Gales hace aproximadamente 415 millones de años. Esto significa que vivió unos 185 millones de años antes de que aparecieran los primeros dinosaurios.

Los fósiles que permitieron llegar a esta conclusión permanecieron durante más de 150 años en colecciones de museos con una identidad disputada.

La identidad del escorpión fue confirmada por investigadores del Museo de Historia Natural de Londres tras más de 150 años de debate científico. REUTERS/Toby Melville

El descubrimiento transforma la manera en que los científicos comprenden el gigantismo en los artrópodos —animales con exoesqueleto y patas articuladas, como insectos, cangrejos y escorpiones— y plantea interrogantes sobre cómo vivían los primeros grandes depredadores en tierra firme.

La investigación estuvo a cargo de Richard Howard, curador de artrópodos fósiles del Museo de Historia Natural de Londres, junto con Russell Garwood, paleontólogo de la Universidad de Manchester, y David Legg, de la Universidad Tecnológica de Dublín, en Irlanda. El estudio fue publicado en la revista Palaeontology.

Un escorpión sin nombre por más de un siglo

El estudio de los restos del escorpión Praearcturus gigas modifica la comprensión del gigantismo en los artrópodos y plantea preguntas sobre los primeros grandes depredadores en tierra firme.
 (Natural History Museum)

Cuando fue descrito por primera vez en 1870, el Praearcturus gigas fue clasificado como un crustáceo gigante, similar a una cochinilla de tierra.

En las décadas posteriores, diferentes investigadores lo compararon con miriápodos, euriptéridos (parientes extintos de los escorpiones que vivían en el mar) y varios tipos de crustáceos, sin lograr un consenso.

En la década de 1980, el paleontólogo Erik Kjellesvig-Waering lo reclasificó como un escorpión gigante, pero esa interpretación fue cuestionada por otros científicos en años posteriores. Así, la identidad del animal quedó en disputa durante más de un siglo.

El problema principal era que los fósiles estaban incompletos. Faltaban partes del cuerpo clave para identificar a un escorpión, como la cola con el aguijón o las estructuras reproductoras. Sin esas piezas, cualquier clasificación era provisional.

Pinzas, tomografías y un misterio resuelto

La investigación publicada en Palaeontology reunió fósiles de distintos museos y usó tomografía computada para resolver la clasificación de Praearcturus gigas
 (Natural History Museum)

Para resolver el enigma, el equipo de Howard reunió varios fósiles del mismo animal que estaban distribuidos en distintas colecciones de museos, algunos clasificados bajo otros nombres científicos.

Con ese material ampliado, aplicaron técnicas modernas de imagen, entre ellas la tomografía computada —la misma tecnología que se usa en hospitales para ver el interior del cuerpo humano— pero aplicada a restos fósiles.

Los análisis revelaron estructuras anatómicas propias de los escorpiones: grandes pedipalpos (los apéndices que terminan en pinzas) con un dedo fijo y uno móvil, un esternón triangular alargado y una superficie de estridulación en una de las coxas, es decir, una zona rugosa que el animal probablemente usaba para producir sonidos al frotar partes de su cuerpo.

Estas estructuras se compararon con las de Eramoscorpius brucensis, un escorpión del período Silúrico de Canadá cuya identidad no está en duda. La similitud entre ambos animales fue lo que inclinó la balanza hacia la conclusión del estudio.

Praearcturus gigas vivió hace unos 415 millones de años. Los dinosaurios aparecieron mucho más tarde, hace unos 230 millones de años, durante el Triásico/Archivo REUTERS/Dylan Martinez

“Confirmar que este animal es un escorpión cambia fundamentalmente nuestra comprensión de cómo y cuándo estas criaturas evolucionaron hasta alcanzar tamaños tan extraordinarios”, dijo Howard a través de un comunicado.

El animal medía alrededor de un metro de largo y sus pinzas superaban los 16 centímetros, lo que lo convierte en el escorpión más grande del que se tenga registro. A modo de referencia, las pinzas del escorpión vivo más grande actual, Gigantometrus swammerdami, apenas alcanzan los 37 milímetros.

Lo que hace al hallazgo especialmente llamativo es el momento en que vivió este animal. Garwood señaló en el comunicado que Praearcturus “vivió al menos 50 millones de años antes, mucho antes de la evolución de los árboles, cuando la vida en tierra firme apenas estaba empezando”.

Esto significa que este escorpión gigante no se benefició del alto nivel de oxígeno atmosférico que existió más tarde, durante el Carbonífero, el período en que vivieron otros artrópodos gigantes como la milpiés Arthropleura.

Los investigadores propusieron que su tamaño se explicaría, al menos en parte, por la ausencia de competidores grandes: al no existir otros animales grandes que compitieran por ese nicho ecológico, pudo alcanzar ese tamaño sin presiones que lo limitaran.

Los fósiles también presentan estructuras laterales en el abdomen similares a las de algunos crustáceos modernos como las langostas, lo que llevó al equipo a sugerir que Praearcturus gigas pudo haber tenido un estilo de vida acuático o anfibio —capaz de moverse tanto en el agua como en tierra.

Los escorpiones son uno de los grupos de arácnidos más diversos del planeta, con cerca de 2.700 especies descriptas que habitan desde desiertos hasta selvas tropicales. (Imagen ilustrativa infobae)

Los investigadores reconocieron que la evidencia sobre el modo de vida del animal no es concluyente. La región frontal del cuerpo está mal preservada en todos los especímenes disponibles, lo que impide confirmar con certeza si tenía estructuras adaptadas para alimentarse en tierra o en el agua.

También los científicos revisaron el registro fósil de los arácnidos del Paleozoico y encontraron que los escorpiones fueron mucho más abundantes que otros arácnidos en esa época. Lo atribuyeron, al menos en parte, a que muchos vivían en ambientes acuáticos, donde la probabilidad de quedar preservados como fósiles es mayor.

Howard cerró con una reflexión sobre el valor de las colecciones científicas: “Los especímenes recolectados hace más de un siglo todavía pueden guardar hallazgos completamente nuevos. Al revisarlos con técnicas modernas, podemos descubrir conocimientos que reformulan nuestra comprensión de la vida en la Tierra”.

El principal límite del estudio es que los fósiles están incompletos/Archivo Imagen Ilustrativa Infobae

Sergio Gustavo Rodríguez Gil, investigador en biodiversidad y ecología del Centro Parasitológico y de Vectores del Conicet, expresó a Infobae: “En el pasado, un grupo de investigadores proponían que los escorpiones habrían evolucionado de ancestros marinos provistos de branquias y adaptados a los ambientes acuáticos. Este descubrimiento publicado en la revista Paleontology apoyaría esa hipótesis”.

Los artrópodos, grupo al que pertenecen los arácnidos, tienen el esqueleto por fuera, a diferencia de los vertebrados, que lo tienen por dentro como los humanos.

“Tener el esqueleto por fuera tiene una limitación: el peso. La única forma en que un organismo de ese tamaño como el escorpión estudiado podría haber sobrevivido era al desplazarse en el agua, donde la flotabilidad reduce el efecto del peso sobre el cuerpo y permite sostener estructuras que en tierra serían inviables”, añadió Rodríguez Gil.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER