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35 años de Jugate Conmigo: el recuerdo imborrable de Cris Morena

Un 3 de junio de 1991, la televisión argentina dio un giro inesperado. Quizás pocos lo percibieron en ese instante, cuando una mujer de 35 años irrumpió en la pantalla de Telefe ataviada con mini shorts, zapatillas deportivas y una energía tan arrolladora que parecía escaparse del estudio. Sin embargo, bajo esa fachada juvenil y moderna se gestó una revolución silenciosa que estaba por estallar.

Ese día se estrenó Jugate Conmigo, la primera creación de Cris Morena y Gustavo Yankelevich. Una propuesta que desafió esquemas, derribó barreras y, sobre todo, le dio protagonismo a una generación que hasta ese momento no encontraba un espacio en la televisión abierta. Tres décadas y media después, el recuerdo persiste tan vívido como entonces, porque Jugate trascendió el mero entretenimiento: se convirtió en una experiencia emocional compartida por millones de adolescentes que se formaron frente al televisor.

“Al fin estamos juntos, vos desde tu casa y nosotros desde acá para que te juegues conmigo como nosotros nos vamos a jugar por vos”, fueron las primeras palabras de Cris Morena al aire. La frase, en apariencia simple, encerraba una declaración de intenciones. Desde el primer instante quedó claro que no hablarían a los jóvenes desde una postura distante o paternalista. Lo harían de igual a igual. En un contexto televisivo dominado por formatos tradicionales, se atrevieron a proponer un vínculo novedoso: cercano, cómplice, rebosante de energía y sueños.

Aquella presentación inicial aún hoy conmueve por su sinceridad. Cris se dirigió directamente a los adolescentes y les habló de ideales, elecciones, crecimiento; de esa etapa de la vida donde todo es posible y, al mismo tiempo, incierto. “A vos que estás en la edad de los ideales, de los sueños, de elegir, de crecer”, comenzó. Luego reveló algo muy personal: mencionó a sus hijos, Romina y Tomás, y cómo veía en los ojos de los chicos que la miraban la misma búsqueda que encontraba en ellos. También confesó una cuenta pendiente consigo misma: “Debo una materia pendiente de cuando tenía tu edad, donde jugar era una mala palabra, donde nos prohibían todo. Ahora jugate y a lo mejor con vos logro pasar esa materia que me quedó pendiente”. Sin saberlo, definía el espíritu de toda una época.

Un vacío que nadie más veía

El ciclo llegó en un momento donde la televisión parecía dividida en compartimentos aislados. Los niños tenían sus dibujos animados, los adultos sus telenovelas y los adolescentes quedaban en un limbo. Cris detectó ese vacío antes que nadie. Con visión de futuro, entendió que existía una generación completa que ansiaba verse reflejada en la pantalla.

La propuesta resultó innovadora en todos los aspectos. Los juegos combinaban destreza física, agilidad mental, trabajo en equipo y diversión. La escenografía, de dimensiones colosales, generaba una sensación de espectáculo continuo. Los bloques musicales aportaban ritmo y color, mientras que las coreografías y los invitados especiales convertían cada emisión en una verdadera fiesta televisiva. El primer invitado fue un joven Marcelo Tinelli, quien empezaba a consolidarse como figura popular. Era solo el comienzo de una larga lista de artistas que pasarían por el programa.

Adolescentes reales, no actores

Pero si algo marcó la identidad de Jugate Conmigo fue su elenco juvenil. Lejos de conductores profesionales o actores consagrados, Cris prefirió rodearse de adolescentes auténticos, chicos y chicas que irradiaban naturalidad y cercanía. Allí estuvieron Romina Yan, Hernán Caire, Pamela Rodríguez, Octavio Borro, Carla Méndez, Gaspar Teverovsky, Carolina Rauch, Andy Botana, Agustina Saubidet, Eric Grimberg y Moira Gough. Muchos luego se volverían figuras reconocidas, pero para el público de entonces eran simplemente compañeros de viaje: jóvenes que encarnaban los mismos sueños, dudas y ganas de crecer que quienes los observaban desde casa.

El fenómeno fue inmediato. En una época dorada para la televisión argentina, cuando las tardes alcanzaban picos de 30 puntos de rating, Jugate se posicionó como una de las propuestas más exitosas. Durante cuatro años, entre 1991 y 1994, mantuvo un promedio de audiencia cercano a los 25 puntos diarios, una cifra casi impensable hoy. Pero detrás de esos números había algo más relevante: una auténtica conexión emocional. Para miles de chicos que regresaban de la escuela, la cita a las seis de la tarde era un ritual ineludible. El programa no era solo algo para ver; era algo para vivir.

El inicio de un universo creativo

Con los años quedó claro que había sido mucho más que un éxito televisivo. Fue la base de una nueva forma de concebir contenidos para niños y adolescentes. Allí empezó a gestarse el universo creativo que luego daría vida a fenómenos como Chiquititas, Rebelde Way, Floricienta, Casi Ángeles y otras ficciones que marcarían a generaciones enteras. También significó un cambio cultural en la televisión abierta, que empezó a reemplazar franjas de dibujos animados extranjeros como Los Pitufos o El Inspector Gadget con producciones nacionales que hablaban directamente a los jóvenes del país.

Treinta y cinco años después de aquel debut histórico, la emoción perdura. Y fue la propia Cris Morena quien decidió reabrir el álbum de los recuerdos. En las últimas horas, compartió imágenes de las primeras jornadas de grabación junto a un mensaje cargado de nostalgia y agradecimiento. “A vos que con Jugate pasaste de grado, terminaste el secundario, creciste por dentro y por fuera y todavía guardás a ese chiquito en el corazón… gracias”, escribió. Luego llegaron las palabras que sintetizaron el sentir de toda una generación: “Nuestro Jugate fue como el primer amor: un día cumple su ciclo, pero te deja el corazón calentito para siempre”.

La comparación no podría ser más acertada. Porque para quienes crecieron en los años noventa, ocupa exactamente ese lugar en la memoria: el de los primeros sueños, las primeras canciones aprendidas de memoria, las primeras tardes compartidas ante el televisor. El de una época donde todo parecía posible y en la que una conductora, que se animó a romper todas las reglas, invitó a millones de chicos a hacer lo mismo.

“Y nuestra mancha siempre estará con nosotros porque ya es un recuerdo que compartimos juntos”, escribió Cris. Una frase que condensa el legado del programa. Porque las modas pasan, los formatos cambian y la televisión se transforma. Sin embargo, hay historias que logran quedarse para siempre. Y a treinta y cinco años de aquella tarde de junio en la que una mujer decidió apostar por los adolescentes cuando nadie más lo hacía, Jugate Conmigo sigue ocupando un lugar especial en el corazón de quienes alguna vez aceptaron la invitación y se animaron a jugar.

Fuente: Infobae

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