El próximo 5 de junio de 2026, el Subcomité de Asuntos Exteriores del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos llevará a cabo una audiencia enfocada en Nicaragua. Durante la sesión se examinarán las sanciones económicas vigentes, las denuncias por violaciones a derechos humanos y los estrechos lazos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con potencias extranjeras. Como testigo principal comparecerá Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
En su testimonio no clasificado, titulado “Enfrentando al régimen totalitario Ortega-Murillo”, Quintana-Lovett dejó claro que Washington mantendrá una política de “tolerancia cero” frente a los considerados “estados antiestadounidenses y rebeldes” en el hemisferio, incluida Nicaragua. La estrategia de Estados Unidos, según el documento, se centra en frenar la facilitación de la migración irregular, proteger a ciudadanos y empresas estadounidenses en territorio nicaragüense, desarticular alianzas adversarias y poner fin a los abusos contra los derechos humanos.
En materia migratoria, Quintana-Lovett afirmó que el mensaje de Washington ha logrado reducir el promedio de cruces fronterizos diarios en el suroeste de Estados Unidos en un 94% en comparación con la administración previa. También señaló que Nicaragua acepta vuelos de deportación “en los términos y con la frecuencia” establecidos por el gobierno estadounidense.
Una visión crítica del régimen nicaragüense
La funcionaria describió a Nicaragua como un “estado policial unifamiliar” desde 2018, controlado por Rosario Murillo y Daniel Ortega con el respaldo de adversarios externos y redes corruptas. Según su declaración, en 2025 la pareja reescribió “ilegalmente” la Constitución para elevar a Murillo al cargo de copresidenta, sin “siquiera la apariencia de elecciones”.