Un movimiento telúrico de 4.1 grados de magnitud fue detectado en el municipio de La Paz, Baja California Sur, de acuerdo con los reportes oficiales del Servicio Sismológico Nacional (SSN).
De acuerdo con los primeros informes de las autoridades, el sismo ocurrió a las 07:12 horas de este 2 de junio. El epicentro se localizó a 128 kilómetros al noreste de la ciudad de La Paz, con una profundidad de 10 kilómetros.
Las coordenadas exactas del evento sísmico son 24.577 grados de latitud norte y -109.146 grados de longitud oeste, según precisó el SSN.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades de Protección Civil no han reportado daños materiales ni personas lesionadas a causa del temblor. Se recomienda a la población mantenerse al tanto de la información que emitan los canales oficiales ante cualquier eventual cambio en la situación.
Es importante señalar que los datos proporcionados por el SSN son de carácter preliminar, por lo que la magnitud, profundidad y ubicación exacta podrían ser ajustadas en reportes posteriores.
El SSN recuerda que los sismos no se pueden predecir. “No existe ningún método o tecnología actual que permita saber cuándo pasará un movimiento telúrico”, señala la institución.
México se encuentra en una zona de alta actividad tectónica, donde se registran decenas de sismos diariamente. La gran mayoría son de baja magnitud y pasan desapercibidos para la población.

Frente a un evento de esta naturaleza, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) insta a la ciudadanía a no difundir rumores ni noticias falsas, y a informarse exclusivamente a través de fuentes oficiales, como las autoridades de Protección Civil locales, estatales y federales.
Después de un movimiento telúrico, el organismo recomienda revisar la vivienda en busca de posibles daños estructurales, usar el celular únicamente en emergencias, evitar encender cerillos o velas hasta descartar fugas de gas, y mantenerse alerta ante posibles réplicas.
Asimismo, se sugieren las siguientes medidas de prevención:
- Elaborar un plan de protección civil familiar.
- Participar en simulacros de evacuación.
- Identificar zonas de seguridad en el hogar, escuela o lugar de trabajo.
- Preparar una mochila de emergencia con artículos básicos.
Durante un sismo, lo fundamental es conservar la calma y dirigirse a una zona de seguridad, alejándose de objetos que puedan caer. Si se conduce un automóvil, se debe estacionar y apartarse de edificios, árboles y postes. En caso de estar en la costa, hay que alejarse de la playa y buscar refugio en zonas altas.

¿Cómo funciona la alerta sísmica?
Es frecuente que la ciudadanía se pregunte por qué no sonó la alerta sísmica durante un temblor. Este sistema de advertencia sonora no se activa con todos los movimientos telúricos, sino que depende de varios factores técnicos.
Su operación se basa en una red de 96 sensores instalados desde Bahía de Banderas, en Jalisco, hasta el Istmo de Tehuantepec, abarcando la región del Alto Balsas en Guerrero, el sur de Puebla, y el centro y norte de Oaxaca.
Cuando estos sensores detectan un sismo de intensidad considerable, emiten una señal que viaja mediante ondas de radio para alertar a las ciudades dentro de su cobertura, ofreciendo un tiempo variable de anticipación.
La cobertura alcanza a ocho ciudades del país: Guadalajara (Jalisco), Acapulco y Chilpancingo (Guerrero), Morelia (Michoacán), así como las capitales de Puebla, Colima, Oaxaca y la Ciudad de México.
Es crucial entender que si el epicentro del sismo se encuentra fuera de la zona de cobertura de los sensores, el sistema no emitirá la alerta. De igual forma, si el temblor ocurre muy cerca de alguna de las ciudades mencionadas, el aviso podría llegar casi al mismo tiempo que las ondas sísmicas.
La institución encargada de operar este sistema es el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires).
Temblores históricos en México
México es un país con un riesgo sísmico latente. Los terremotos de 1985 y 2017 son los más recordados por sus devastadoras consecuencias, aunque no han sido los de mayor magnitud en la historia del territorio.
El terremoto más potente registrado en México ocurrió el 28 de marzo de 1787, con epicentro en Oaxaca y una magnitud estimada de 8.6. Este evento no solo sacudió la tierra, sino que provocó un tsunami que penetró 6 kilómetros tierra adentro.
Un estudio del Cires realizado en 2009 sobre aquel sismo sugiere que grandes terremotos de magnitud 8.6 o superior podrían ocurrir en los próximos años, teniendo como epicentro las costas de México y Centroamérica, particularmente en la Brecha de Guerrero, una zona que acumula una cantidad significativa de energía tectónica.
Estos fenómenos rememoran las trágicas jornadas del 19 de septiembre de 1985, cuando un sismo de magnitud 8.2 a las 7:19 horas con epicentro en Guerrero paralizó la capital, y del 19 de septiembre de 2017, un temblor de magnitud 7.1 a las 13:14 horas con epicentro en los límites de Puebla y Morelos, que dejó un saldo de 369 víctimas mortales en el centro del país.
Fuente: Infobae