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Donato De Santis y el recuerdo de su madre que le arrancó lágrimas en vivo

En una reciente emisión de Otro día perdido, los conductores Mario Pergolini y Donato De Santis protagonizaron un momento cargado de sentimiento al repasar fotografías de la infancia del famoso chef junto a su progenitora. La atmósfera se tornó especialmente emotiva cuando De Santis declaró: “Siempre me preguntan de dónde aprendí a cocinar. Hay una sola fuente, hay una sola razón. Esta razón se llama la mamma. Con esas palabras, el cocinero besó la imagen en pantalla, reafirmando sus orígenes italianos.

La conversación profundizó cuando Pergolini indagó sobre el auténtico misterio detrás de la pasta. De Santis optó por trasladarse simbólicamente a la mesa de la vivienda familiar en la región de Puglia. “Ahora vamos a hacer junto lo que es la pasta… típica de la Puglia”, comentó, mientras su madre, con naturalidad, remataba la idea: “Le orecchiette”.

Las referencias al hogar italiano derivaron hacia el presente. De Santis explicó que el material audiovisual se había grabado en la cantina de la casa materna, en Italia, para el ciclo que lo trajo a la Argentina por Canal Gourmet. “El programa se grababa acá a pocos metros, en este estudio. Aquí empecé en el 2000, en julio”, evocó, conectando dos universos y dos capítulos de su vida personal.

La madre del chef fue el hilo conductor de toda la charla. De Santis compartió que ella no sabía leer ni escribir, pero que eso nunca fue un impedimento para sostener un vínculo cercano basado en la admiración y el cariño. “Siempre traté de ponerlos al día algunas cosas que sucedían. Pero después me daba cuenta que ella estaba contenta de verme”, relató con nostalgia.

Al ser consultado por Pergolini sobre si su familia había viajado a la Argentina, De Santis confirmó que su madre lo hizo en una ocasión muy especial: “Vino acá para mi casamiento en el 2004. Ahora no están más, mi padre no está más, pero vinieron”. El recuerdo de la reunión familiar por una celebración sirvió para hablar sobre las distancias, la vida en dos países y los momentos compartidos pese a las ausencias.

Donato De Santis recordó sus raíces italianas y el papel fundamental de su madre en su pasión por la cocina

Durante la entrevista, Pergolini también preguntó sobre los momentos difíciles en Argentina. De Santis recordó el denominado “quilombete del cacerolazo del 2001”. Contó que justo se encontraba en Italia cuando vieron por televisión la crisis en Buenos Aires. Entre risas, relató la pregunta que su madre le hizo al recibirlo: “Y Maradona, ¿cómo está?”. La fascinación por el astro argentino, incluso en una familia ajena al fútbol, sirvió para ilustrar la magnitud del fenómeno en el sur de Italia.

Radicado en el país desde hace años, De Santis reflexionó sobre su vínculo con Argentina y el afecto recibido. “Es un país realmente maravilloso. Tengo la oportunidad de vivir en dos países muy, muy lindos. Yo puedo vivir en un lado y en el otro. Es un gran privilegio”, afirmó. Luego subrayó que el país sigue brindándole oportunidades: “Vine por curiosidad y me enamoré físicamente, pero del país, por la oportunidad que sigue dando”.

Donato De Santis con su mamá, María

En otro tramo de la conversación, Pergolini indagó si la madre de Donato era consciente de la popularidad que él había alcanzado en Argentina. De Santis respondió con humildad: “Espero que sí”, y agregó que, para ella, lo fundamental era verlo, más allá de la fama o los logros profesionales.

Para quienes se preguntan por qué De Santis decidió quedarse en Argentina, la respuesta es directa: llegó por curiosidad a finales de 1999, se sintió atraído por el país y encontró aquí un espacio para desarrollar su pasión por la cocina y la hospitalidad. Su experiencia como migrante lo llevó a definirse con humor como “el último emigrante italiano del siglo pasado”, ya que arribó a Sudamérica el 28 de diciembre, justo antes del cambio de milenio.

Volvió al hogar materno, revivió recetas y reconoció el legado familiar, aquí junto a María, su mamma

A lo largo del encuentro, De Santis resaltó el valor del trabajo y la pertenencia, tanto en Italia como en Argentina. Destacó que su historia se parece a la de muchos inmigrantes que llegaron con la esperanza de construir una vida mejor.

Pergolini se encargó de destacar su aporte a la gastronomía local y el aprecio que se ganó entre el público argentino. De Santis, con su estilo genuino, respondió: “¿Soy querido? ¿Qué es eso? No sé”. Entre risas y aplausos, quedó claro que el cariño traspasa la pantalla y las fronteras.

Llegó por curiosidad a finales de 1999, se sintió atraído por el país y encontró aquí un lugar donde desarrollar su pasión por la cocina y la hospitalidad

La historia de Donato, signada por la nostalgia, la gratitud y el amor por la cocina, se entrelaza con la de miles de familias migrantes. La pasta de la Puglia, los recuerdos de la infancia y el presente argentino se fusionan en una crónica donde la identidad se cocina a fuego lento, en compañía de quienes nunca dejan de estar cerca, aunque vivan a miles de kilómetros.

Fuente: Infobae

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