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Zendaya y Pattinson estremecen en ‘El Drama’: la película más incómoda del año

La cinta ‘El Drama’ arranca con una premisa que bien podría pertenecer al género de terror. Dos parejas de amigos deciden decirse las verdades más crudas antes de que una de ellas se case. La consigna es clara: hay que confesar lo peor que se ha hecho en la vida. En algunos casos, lo revelado resulta infantil; en otros, francamente aterrador.

Zendaya y Robert Pattinson en la película 'El drama', escrita y dirigida por Kristoffer Borgli (A24)

El punto central de la historia es que pronunciar en voz alta aquello que se ha mantenido oculto por años puede transformar por completo la percepción que los demás tienen de uno. Así lo plantea el director noruego Kristoffer Borgli, una de las figuras más prometedoras del cine independiente. Tras trabajos tan inclasificables como Sick of Myself y Dream Scenario, Borgli se consagra con esta propuesta incómoda, en muchos instantes perturbadora, que analiza la época actual desde múltiples capas.

Una telaraña de secretos y mentiras blancas

La pareja central está compuesta por Charlie (Robert Pattinson) y Emma (Zendaya). Han construido su historia de amor como si fuera un cuento de hadas: él se le acercó en una cafetería, se enamoraron y decidieron casarse.

Desde el inicio se siembran pistas sutiles de lo que está por venir. Por ejemplo, Charlie miente sobre el libro que leía para acercarse a Emma, aunque en la primera cita le confiesa la verdad. Sin embargo, ella oculta la razón por la que no oye bien de un oído. Ese detalle, más adelante, desatará sospechas. Con esta red de pequeñas falsedades, el guion va tejiendo una trama donde la sinceridad es puesta a prueba, mientras las posiciones se invierten lentamente hasta exponer la hipocresía social imperante.

Lo fascinante de El Drama es que está abierta a lecturas múltiples. Cada espectador puede construir su propia interpretación, dependiendo de su experiencia. Por eso, no tiene sentido hacer ‘spoiler’: lo mejor es llegar a la sala completamente en blanco para dejarse llevar por la experiencia.

Provocación y subversión en cada escena

Estamos ante una obra provocadora y fresca. Lo es a nivel político, al convertir un idilio de película en un retrato inquietante sobre el juicio social en Estados Unidos; y también a nivel personal, al preguntarse hasta dónde puede resistir una relación cuando se enfrenta a ciertos hechos.

La revelación que hace uno de los personajes se vuelve el motor de la historia, dinamitando cualquier expectativa de comedia romántica para conducirnos por terrenos sombríos. Al exponer el secreto en público, la relación sufre una presión adicional: ¿qué pensarán los demás? ¿Cómo juzgarán sin piedad actos que ocurrieron cuando esa persona tenía apenas 15 años? La cinta también plantea preguntas profundas: ¿somos la misma persona que en la infancia o adolescencia?, ¿cómo cambia nuestra identidad con los años?

Resulta especialmente poderoso que Borgli construya una intriga absorbente alrededor de una sola idea con un enorme poder subversivo. Este concepto ya aparecía en sus filmes anteriores: qué sucede cuando la visión de los demás reemplaza la experiencia directa.

En el aspecto visual, el director noruego se muestra preciso e imaginativo. La narrativa se despliega como un mosaico fragmentado que combina el presente, los ‘flashback’ y los pensamientos alternativos de los personajes, formando un puzle psicológico tan extraño como angustioso.

El Drama es un ejemplo de esas ficciones que retratan de forma subliminal el malestar latente en Estados Unidos: un país donde el acceso a las armas es real, donde la doble moral se mezcla con la arrogancia y la cobardía. En definitiva, una gran película sobre los tiempos que corren, disfrazada de comedia romántica ‘jodida’.

Fuente: Infobae

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