La tercera temporada de Euphoria llegó a su fin, dejando una sensación agridulce entre los seguidores. Durante toda esta entrega, el destino de muchos personajes parecía guiado por una inevitable pulsión de muerte. Sam Levinson, el creador de la serie que en su momento fue aclamada como la voz de una generación, no ha tratado precisamente bien a sus criaturas. Y es que, más allá de imponer tendencias en maquillaje y vestuario, el desenlace ha quedado lejos de definir a esa generación que alguna vez representó.
Desde el principio, todos sabíamos que Rue Bennett (Zendaya) llevaba un camino peligroso. Sin embargo, que su historia concluyera de esta manera, al igual que la de Nate (Jacob Elordi), es altamente cuestionable. También resulta criticable que Cassie (Sydney Sweeney) haya terminado transformando su hogar en una especie de mansión Playboy de la era de OnlyFans, luego del trato cosificador que ha recibido a lo largo de toda la serie.
El episodio final, titulado In God We Trust, ya está disponible en HBO Max. Lleva al extremo el concepto de “decisiones y consecuencias” con el que Levinson definió esta temporada. Tras dos magníficas entregas anteriores, que sí lograron momentos brillantes para la historia de la ficción televisiva, este cierre parece no tener ningún sentido.
¿Qué sucede con Rue?
Rue muere antes de la mitad del episodio. Ali (Colman Domingo) encuentra su cuerpo en el sofá de su casa y descubre que las pastillas de Percocet que llevaba estaban contaminadas con fentanilo. Alamo (Adewale Akinnuoye-Agbaje) dejó a propósito el frasco a su alcance después de descubrir que ella había actuado como delatora. Esa decisión convierte su recaída en un asesinato encubierto.
El capítulo comienza con la huida de Rue del complejo de Laurie (Martha Kelly). Esta fuga ocurre después de la traición de Faye (Chloe Cherry) en el episodio anterior, cuando G (Marshawn Lynch) mata al hombre que la tenía atrapada y la saca del lugar en coche.
En paralelo, la redada de la DEA contra el rancho de Laurie termina con su suicidio para evitar la detención. La organización de Alamo sale intacta porque, cuando los agentes registran una ambulancia que cruzó desde México, encuentran una rata muerta en lugar de droga.
Tras escapar, Rue llega a casa de Ali. Allí ve en televisión una noticia sobre la supuesta fuga de Fezco (Angus Cloud) de prisión y sale a buscarlo. Esa secuencia termina revelándose como la fantasía final de una mujer agonizante. También imagina a su madre, Leslie, tendiéndole la mano. Es un homenaje a la muerte real de Cloud por una sobredosis accidental.
El duelo de Ali ocupa el siguiente gran bloque del episodio. En una reunión de grupo admite que ha vuelto a beber mientras llora a una amiga y anuncia que ya no quiere seguir en el programa porque no le está sirviendo para afrontar la pérdida.

Esa ruptura desemboca en la venganza. Ali se presenta en el club de Alamo y lo mata de un disparo después de un duelo manipulado por el propio criminal, que intenta adelantarse al pacto y descubre demasiado tarde que su arma no tenía balas. Es un ajuste de cuentas con el hombre al que responsabiliza de la muerte de Rue.
Cassie y su casa de OnlyFans
El otro frente del final afecta a Cassie (Sweeney) y Maddy (Alexa Demi). Ambas planean alquilar habitaciones de la casa de Cassie y Nate a otras modelos de OnlyFans para saldar la deuda que arrastran. Cassie quiere transformar la mansión en una “hype house” y ofrece a Lexi (Maude Apatow) escribir tramas para sus residentes.
Cassie sigue sin contar qué ocurrió realmente con Nate y, ante Lexi, se limita a hablar de su “desaparición”. Cuando su hermana se marcha, la cámara la deja sola ante el anillo de luz con el que graba sus vídeos, conteniendo el llanto mientras mira una foto junto a su marido muerto. Lexi rechaza sumarse al plan y aparece marcada por otra pérdida. Se pone a leer la Biblia que Rue dejó en su casa y lamenta no haber dejado mejor las cosas entre ambas.

El peso de personajes como Jules (Hunter Schafer) queda mucho más reducido en el desenlace. Apenas aparece en una escena, sin diálogo, llorando. El episodio no le concede una despedida final con Rue, solo pintará un retrato suyo. Esto deja claro la desidia con la que se ha tratado a uno de los personajes más interesantes de la serie.
Un cierre desastroso
La secuencia final traslada a Ali a la granja en la que Rue estuvo al comienzo de la temporada, cuando cruzaba la frontera entre México y Estados Unidos como mula de la droga. Allí explica a la familia que “está en un lugar mejor” y reza con una silla vacía en la mesa. En ese instante, Ali imagina a Rue sentada frente a él y compartiendo una sonrisa antes del cierre en voz en off. La última frase del personaje: “Que Dios nos bendiga a todos”.
Que Euphoria está bien rodada es algo incuestionable. Pero da la sensación de que, en esta ocasión, a falta de contar algo, ha sido el propio Sam Levinson el que se ha querido lucir y situarse por encima de sus personajes. Qué poco los ha querido y qué mal resuelto ha quedado todo el tema de la expiación. Qué tontería todo lo relacionado con Alamo y el club de strip-tease, la trama de OnlyFans, de los sugar-babys… en definitiva, qué desastre.
Fuente: Infobae