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Sistemas de pagos en tiempo real: cómo funcionan y qué debes saber

Cada día, millones de personas realizan pagos por comida, transporte, servicios y productos. Sin embargo, para que el dinero se transfiera de una cuenta a otra de forma exitosa, se activan procesos invisibles como validaciones, reglas de seguridad y conexiones entre entidades financieras. Si alguno de estos falla, toda la operación se detiene.

Para entender cómo funcionan estos mecanismos, tomaremos como referencia Bre-B en Colombia, una iniciativa impulsada por el Banco de la República de ese país.

Mauricio Fernández, especialista en pagos en tiempo real para América Latina en ACI, señaló que el primer paso consistió en identificar los hábitos ya adoptados por los usuarios y las capacidades existentes en el sector privado.

Su diseño priorizó la interoperabilidad para evitar que las transferencias quedaran limitadas a ecosistemas cerrados entre billeteras o bancos específicos. - crédito Banco de la República

Este análisis permitió diseñar un sistema centrado en la interoperabilidad: bancos, cooperativas y fintech comenzaron a operar bajo un mismo estándar, facilitando que las transferencias entre distintas entidades fueran más ágiles y sencillas.

Los cimientos del diseño de Bre-B

De acuerdo con Fernández, el Banco de la República partió de una premisa clara: antes de construir un nuevo riel desde cero, era necesario revisar lo que ya funcionaba. Ese mapeo reveló dos hallazgos fundamentales.

El primero fue el comportamiento del usuario. En Colombia, una gran parte de la población ya estaba acostumbrada a usar el número de celular como identificador para mover dinero, gracias al auge de billeteras digitales como Nequi y Daviplata.

El Banco de la República opera componentes centrales del sistema, como el manejo de llaves y la compensación en tiempo real. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El segundo hallazgo fue el ecosistema de pagos preexistente: existían redes que ya procesaban transacciones y podían servir como capa operativa para expandir el sistema.

Es importante entender que estas redes actúan como intermediarios tecnológicos que conectan a los participantes del sistema —bancos, comercios y usuarios— y permiten procesar transferencias y pagos entre distintas entidades.

Esta estrategia tuvo un impacto directo en el diseño: en lugar de obligar a cada entidad a conectarse directamente al banco central, se optó por una arquitectura con componentes centrales y una capa inferior operada por redes ya consolidadas. La idea no fue “borrar y reemplazar”, sino integrar lo existente.

Las llaves funcionan como alias del usuario o del comercio y pueden incluir el número de celular, la cédula o el correo electrónico, según la entidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel del Banco de la República: reglas, llaves y compensación instantánea

En el esquema descrito por Fernández, el Banco de la República asumió el rol de operador de dos componentes clave.

  • El primero fue la gestión de las llaves que identifican a personas o comercios dentro del sistema.
  • El segundo fue la compensación en tiempo real, un proceso que permite que la transferencia se procese y se refleje sin demoras, evitando los horarios de corte tradicionales y la espera hasta el siguiente día hábil.

Esta decisión de centralizar el registro y la compensación buscó garantizar coherencia en el sistema, reglas uniformes e interoperabilidad efectiva.

Debajo de la capa central operan redes o cámaras de bajo valor que conectan a los participantes y soportan el procesamiento de las transacciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El usuario final: llaves, adopción y pagos inmediatos

En la punta del sistema están los usuarios, y el diseño se vuelve tangible al elegir una llave. Bre-B aprovechó la familiaridad con el número de celular como alias, pero amplió las opciones: el usuario puede usar su teléfono, cédula o correo electrónico, según lo que su entidad habilite.

Esta lógica permite algo esencial en un esquema interoperable: una persona puede tener cuentas en varias entidades y asociar distintas llaves, manteniendo una experiencia consistente.

El resultado más visible frente a los rieles tradicionales es que el dinero llega de forma instantánea, sin esperas de horas ni dependencia del día hábil.

Los bancos, cooperativas y fintech habilitan Bre-B en sus canales para que los usuarios registren llaves y transfieran dinero desde sus aplicaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Próximos pasos: pagos a comercios y uso empresarial

El diseño de un sistema de pagos en tiempo real no termina cuando funciona la transferencia entre personas (P2P). Según Fernández, el siguiente avance de Bre-B está en habilitar más casos de uso.

  • Pagos de persona a comercio: los comercios pueden tener sus propias llaves, recibir pagos desde la app del banco o entidad del usuario, usando QR o el alias del negocio, sin depender de tarjetas.
  • Pagos recurrentes: suscripciones o mensualidades, donde Bre-B puede convertirse en un riel alternativo para débitos periódicos.

Fuente: Infobae

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