La actriz Emilia Clarke, mundialmente conocida por interpretar a Daenerys Targaryen en Game of Thrones, ha abierto su corazón sobre cómo la fama y el éxito transformaron su vida, llevándola a replantearse sus prioridades tanto profesionales como personales. En una conversación con Variety, la intérprete británica profundiza en el verdadero costo de la notoriedad, su salud y su crecimiento artístico.
Enfrentarse al fenómeno global de Game of Thrones obligó a Clarke a realizar un ajuste personal profundo. La actriz tuvo que lidiar con la exposición mediática, la presión de dar vida a un personaje icónico y graves problemas de salud, incluyendo dos aneurismas cerebrales que sufrió durante la serie. Esta situación la llevó a redefinir lo que entendía por éxito y satisfacción laboral, optando por ir más allá de las expectativas del público y construir un concepto de realización acorde a sus propias experiencias.
El final de la serie y la entrega de los Emmy en 2019 representaron un momento crucial para la artista. Ella admite que una derrota profesional provocó una intensa autoevaluación. “Me da vergüenza admitir que no ganar un Emmy fue realmente significativo”, le confiesa a Variety.
Luego de una noche de desilusión, Clarke decidió no asistir a celebraciones y se prometió a sí misma no permitir que un tropiezo opacara su visión del éxito. “No me gusta esa persona”, reconoce con autocrítica. “Claramente, tenía una idea adolescente del éxito”.
Los inicios en “Game of Thrones” y los retos en el set
Clarke recuerda cómo llegó a la serie casi por casualidad. “Corrí al baño para contestar el teléfono y me preguntaron si quería audicionar para Game of Thrones; ni siquiera entendía de qué hablaban”, comparte. El proceso de selección fue extenso y, tras varias pruebas en Londres y Los Ángeles, la convirtió en la Madre de Dragones.

Al recordar sus primeras escenas, admite el enorme miedo que sintió. “Leí mis primeras escenas y simplemente lloré de miedo. ¿Puedes imaginar el terror?”, relata, refiriéndose al impacto de estar desnuda frente a extraños siendo muy joven.
Asimismo, aclara de manera tajante que no fue víctima de abusos en Game of Thrones. “No experimenté nada malo… Más bien una insensibilidad general respecto a cómo puede sentirse una joven de 23 años al estar desnuda frente a tanta gente”, explica.
En otras producciones, aunque sin dar nombres específicos, la actriz sí percibió falta de consideración hacia el bienestar de los actores. “He vivido esa falta de cuidado en otros trabajos, algo que podría haberse evitado con un poco de atención”, declara. En contraste, el proyecto Criminal le permitió experimentar un entorno respetuoso y empático: “Entré al set, vi cómo la directora Dee Rees manejaba todo, y lloré por mi yo más joven, que no tuvo esa oportunidad”.
Fama, finanzas y percepción pública tras la serie
El impacto global de Game of Thrones vino acompañado de cambios económicos y sociales. “Me permitió pagar la hipoteca de mis padres”, mencionó Clarke, aunque desmiente con sentido del humor las cifras millonarias que se difundieron sobre los salarios del elenco. “No ganábamos tanto como decían. ¿Te imaginas? ¡Yo habría tenido ya varios Porsche!”, responde a Variety.
La actriz reconoce que la fama fue difícil de procesar. “Gasté mucho tiempo intentando comprenderlo, hasta que te das cuenta de que es una fórmula: cuanto menos apareces en televisión, menos famoso eres. Va y viene”, reflexiona.
Sobre si pudo influir en la trama de su personaje, Clarke es categórica al responder que no. Explica que los guionistas David Benioff y D.B. Weiss eran “escrupulosos” con que se repitieran los diálogos “exactamente como los habían escrito”.

Durante los años de rodaje, Clarke concentró sus esfuerzos en empatizar con Daenerys y hacer propias todas las decisiones del personaje. “Sentí que ese era mi trabajo; me entregaron las temporadas y yo hice mi mejor esfuerzo para que cada decisión pareciera mía”, afirma.
Superación personal y la fundación SameYou
Más allá del ruido mediático, Clarke enfrentó situaciones de salud extremadamente graves, superando dos aneurismas cerebrales mientras interpretaba a la Madre de Dragones. “Durante años sentí que había engañado a la muerte y que esta venía a buscarme”, señala.
La actriz denuncia la falta de recursos y orientación para quienes sufren lesiones cerebrales. “Es aterrador cuando la parte más esencial de ti falla. Le ocurre a uno de cada tres de nosotros”, advierte, resaltando la necesidad de un mejor apoyo profesional y emocional.

Esta experiencia impulsó la creación de SameYou, una organización que promueve la recuperación integral tras lesiones cerebrales. “Sé lo que se siente al salir del hospital y no saber adónde acudir”, señala Clarke.
A través de SameYou, busca brindar apoyo y esperanza a pacientes y familias afectadas, poniendo énfasis en la fragilidad de la identidad cuando la mente se ve alterada.
Nuevos proyectos y perspectivas en la carrera de Clarke
Tras el final de Game of Thrones, Clarke participó en franquicias como Star Wars, Terminator y la serie Secret Invasion, aunque admite que los resultados no siempre fueron los esperados.
“No creo que a nadie le haya gustado esa serie, lo siento”, comenta con humor al referirse a Secret Invasion.
Lejos de ver estos proyectos como fracasos personales, la actriz explica que implican riesgos inherentes al sumarse a franquicias ya establecidas. “No es algo personal si no resultó”, sentencia, mostrando una visión realista sobre los altibajos de la profesión.

Hoy en día, Clarke prioriza proyectos que le proporcionen una satisfacción genuina. “Dije que no a muchas ofertas. Debo esperar lo que sea adecuado”, comparte en Variety. Su trabajo más reciente en la película Next Life significó, según describe, una experiencia liberadora y enriquecedora, desvinculando su valor personal del éxito comercial de la obra. “Esta película me dio todo lo que necesitaba, incluso un verdadero círculo de amistades”, afirma.
Como productora y protagonista de la serie Ponies, Clarke se muestra entusiasmada ante una posible segunda temporada y destaca la importancia de tener voz creativa. “Me siento afortunada de poder participar en estas conversaciones”, sostiene, una oportunidad que, según recuerda, no tuvo durante Game of Thrones.
Fuente: Infobae