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Nuevas adicciones: la nicotina se esconde en vapeadores y bolsitas

Durante mucho tiempo se pensó que el cigarrillo tradicional estaba perdiendo su lugar en la sociedad. Las campañas antitabaco lograron reducir su consumo, pero la industria encontró nuevas maneras de generar dependencia. Hoy, los cigarrillos electrónicos, vapeadores, tabaco calentado como Iqos y las bolsitas o pouches de nicotina sintética o derivada del tabaco se han vuelto populares en Argentina, especialmente tras la resolución 549/2026 del Ministerio de Salud de la Nación que los habilitó.

El blanco principal: los menores de 18 años

El grupo más afectado son los adolescentes. Según datos del Ministerio de Salud, el consumo de vapeadores y cigarrillos electrónicos alcanza una prevalencia del 35,5% en este segmento, lo que los sitúa entre las sustancias más usadas por los jóvenes. Estos productos se caracterizan por ser rápidos, discretos y socialmente aceptados: no generan olor, casi no producen humo visible y algunos pueden consumirse sin que los adultos se den cuenta.

Las bolsitas de nicotina son un claro ejemplo. Se colocan en la boca, duran unos 30 minutos y liberan nicotina de manera rápida. Producen un efecto estimulante intenso que equivale a fumar seis cigarrillos comunes. Muchos adolescentes las emplean en fiestas, recitales o reuniones sociales como si fueran una golosina transgresora.

Una imagen renovada

El formato ha cambiado por completo. Lo que antes era un paquete de cigarrillos ahora puede ser un dispositivo con luces LED, conexión Bluetooth o sabores frutales, diseñado para atraer a quienes nunca habrían fumado un cigarrillo tradicional. Esto ha generado un problema preocupante: muchos jóvenes desarrollan dependencia a la nicotina sin haber probado el tabaco convencional.

La publicidad ya no se ve en vallas o revistas; ahora corre a través de influencers y redes sociales, donde el mensaje se instala con naturalidad. Incluso algunas instituciones deportivas tienen como patrocinadores a las principales marcas globales de cigarrillos electrónicos y vapeo.

La nicotina como núcleo del problema

La nicotina es una sustancia altamente adictiva que actúa sobre el cerebro, altera los circuitos de recompensa y fomenta conductas de dependencia. Pero al cambiar el formato, también ha cambiado la percepción del riesgo. Muchos creen que vapear o usar bolsitas de nicotina es “menos dañino”, “más sano”, una simple “moda” o incluso una ayuda para dejar de fumar. Sin embargo, genera dependencia y funciona como puerta de entrada al cigarrillo tradicional.

La evidencia médica ya muestra consecuencias concretas: personas cada vez más jóvenes con enfermedades cardiovasculares, daño inflamatorio respiratorio y dependencia severa. Cuadros que antes se veían en fumadores de 40 años ahora aparecen a los 20, y paradójicamente en quienes casi no consumieron cigarrillos.

Hay esperanza: la adicción se puede tratar

Un dato importante es que con ayuda profesional es posible superar esta adicción. Se recomienda consultar con el médico de cabecera, centros de cesación tabáquica, programas provinciales u ONG especializadas para recibir orientación.

Por eso, en el Día Mundial Sin Tabaco, urge actualizar la conversación pública. Ya no basta con hablar solo del cigarrillo ni con mensajes basados en el miedo o la prohibición. Se necesita poner el tema en agenda con información clara, comprensible y honesta. Lo que está en juego no es una moda pasajera, sino la normalización de nuevas formas de adicción en generaciones jóvenes que ya sufren graves consecuencias en su salud.

Fuente: Infobae

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