Una reciente investigación científica pone en tela de juicio el fundamento detrás del consumo masivo de NAD+, un suplemento antienvejecimiento que cuenta con el respaldo de figuras como Gwyneth Paltrow, Kendall Jenner y Hailey Bieber. En el ámbito masculino, también lo promocionan personalidades como Andrew Huberman, Bryan Johnson y Gary Brecka.
La nicotinamida adenina dinucleótido, conocida como NAD+, se ha posicionado como uno de los suplementos estrella contra el envejecimiento durante los últimos años. Se vende tanto en tiendas de suplementos de moda como en grandes cadenas minoristas, incluyendo Walgreens y Walmart.
Esta molécula es esencial para el metabolismo celular y otros procesos biológicos fundamentales. Durante años, tanto la comunidad científica como las empresas fabricantes han sostenido que sus niveles se reducen con la edad, lo que impulsó la creencia de que tomar un suplemento de NAD+ podría favorecer un envejecimiento saludable. Sin embargo, la evidencia científica que respalde un beneficio real en humanos sigue siendo limitada.
Ahora, dos investigaciones recientes desafían esta premisa. Un estudio publicado este mes en la revista Nature Metabolism revela que los niveles sanguíneos de NAD+ no disminuyen con la edad. Otro análisis, difundido como prepublicación en febrero (aún sin revisión por pares), llega a la misma conclusión.
Matt Kaeberlein, profesor asociado de la Universidad de Washington y estudioso del NAD+ que no participó en la nueva investigación, señaló el impacto de estos hallazgos. «Se ha convertido en una especie de dogma que los niveles de NAD+ disminuyen con la edad de forma generalizada y que eso contribuye al deterioro funcional asociado a la edad», afirmó. «Esto debería hacer que la gente se cuestione cuánto de eso es real».
En el estudio más reciente, los investigadores analizaron muestras de sangre de siete conjuntos de datos, que abarcaban a más de 300 personas en total. Se compararon adultos jóvenes con mayores, así como individuos frágiles con atletas de élite. Los resultados demostraron que la suplementación sí puede elevar los niveles de NAD+, pero no se encontraron pruebas de que estos disminuyan naturalmente con la edad.
Riekelt Houtkooper, catedrático de metabolismo traslacional del Centro Médico Universitario de Ámsterdam, lideró la investigación. Su equipo buscaba originalmente desarrollar una prueba de biomarcadores que ayudara a decidir si tomar o no un suplemento de NAD+. «Estábamos muy decepcionados con los resultados», confesó Houtkooper.
Sin embargo, no todos comparten esa decepción. Joseph Baur, profesor de fisiología de la Universidad de Pensilvania, quien no participó en el estudio, considera que, aunque es valioso conocer el comportamiento del NAD+ en sangre, en lo relativo a la teoría del envejecimiento «no creo que cambie las cosas de forma importante». Baur señala que otros estudios en humanos han encontrado descensos de NAD+ en tejidos específicos como los músculos y el cerebro, aunque califica esta evidencia como «preliminar».
Un punto crítico es si la disminución en los tejidos es suficiente para causar deterioro. Se sabe que niveles extremadamente bajos de NAD+ provocan graves problemas de salud, pero el envejecimiento normal solo se asocia con un descenso de alrededor del 30%. Un estudio en ratones del año pasado reveló que reducir los niveles de NAD+ en el músculo hasta en un 85% no parecía afectar su funcionamiento.
Andrew Shao, vicepresidente sénior de asuntos reguladores y científicos globales de Niagen Bioscience (empresa que vende suplementos de NAD+), opinó que el nuevo estudio «cambia muy poco». Al igual que Baur, considera más relevante la investigación que muestra la disminución en los tejidos.
La teoría del descenso del NAD+ con la edad surgió hace unos 20 años, basada en estudios con levaduras, gusanos y ratones que mostraban que aumentar la molécula mejoraba la longevidad, según recordó Kaeberlein. Sin embargo, la imposibilidad técnica de analizar los niveles sanguíneos humanos retrasó la verificación. «La teoría se hizo popular y superó a los datos reales», afirmó. «Hay personas de alto nivel que escriben artículos de revisión, hablan en conferencias y hoy en día salen en pódcast presentando modelos en fase inicial como si fueran hechos probados. Y en cuanto entró en el ámbito de los suplementos, la necesidad de datos se esfumó, y todo se convirtió en un ejercicio de mercadotecnia».
Shao reconoció que «el mensaje a los consumidores y las recomendaciones difundidas por los influentes probablemente se han simplificado demasiado». Añadió que es necesario «hacer algo de pedagogía» para aclarar que la evidencia apunta a una disminución en los tejidos, no en la sangre.
Pese a todo, Houtkooper no descarta el potencial terapéutico del NAD+. No obstante, cree que las personas normales y sanas no tienen razón para tomarlo como suplemento. Su investigación actual se centra en pacientes con enfermedades genéticas raras que afectan el metabolismo celular. «Todavía hay muchas posibilidades en el campo del NAD+», afirmó. «Pero creo que en los últimos 15 años, más o menos, se ha exagerado increíblemente».
Dana G. Smith, periodista especializada en salud personal, envejecimiento y salud del cerebro, reportó este análisis para el Times.
Fuente: Infobae