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EE.UU. exige a aliados mayor gasto militar y reafirma postura firme ante China

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha defendido este viernes un giro en la estrategia de seguridad estadounidense que se basa en fortalecer sus capacidades militares, exigir mayor implicación a sus aliados y mantener un equilibrio de poder en la región del Indo-Pacífico para frenar la influencia de China. Durante su intervención, centrada en las prioridades de defensa de la administración de Donald Trump, Hegseth indicó que Washington ha retomado una política más activa y disuasoria tras un periodo de debilitamiento en su capacidad de respuesta.

Según el jefe del Pentágono, la actual administración ha dado por terminada la etapa en la que la Casa Blanca asumía en gran medida la protección militar de países con abundantes recursos económicos. “La era en la que Estados Unidos subsidia la defensa de naciones ricas ha terminado”, afirmó, y agregó que su país necesita “socios, no protectorados”. “Buscamos alianzas basadas en responsabilidad compartida, no en dependencia compartida”, sentenció.

El Indo-Pacífico, prioridad estratégica

Hegseth situó la región del Pacífico como uno de los ejes centrales de la estrategia de seguridad nacional estadounidense, al considerar que allí se concentran intereses fundamentales para la prosperidad económica y la estabilidad internacional. Explicó que la planificación militar de Washington busca garantizar condiciones de equilibrio para evitar que cualquier potencia regional imponga su dominio. “Lo que buscamos —y lo que el presidente ha articulado de manera consistente— es un equilibrio genuinamente estable que funcione para los estadounidenses así como para nuestros aliados”, aclaró. Además, subrayó que el objetivo es preservar “un equilibrio de poder favorable pero duradero en el que ningún estado —incluida China— pueda imponer su hegemonía y poner en duda la seguridad o la prosperidad de nuestra nación y de nuestros aliados”.

Firmeza militar y diálogo con Pekín

A pesar de insistir en la necesidad de adoptar una posición de fuerza, Hegseth defendió la continuidad de los canales de comunicación con las autoridades chinas para evitar incidentes o errores de cálculo. Afirmó que las relaciones bilaterales atraviesan uno de sus mejores momentos de los últimos años y que la Casa Blanca busca una combinación de estabilidad, relaciones comerciales equilibradas y respeto mutuo. “Fuerte, silenciosa, pero clara es la receta correcta para la estabilidad”, insistió. El secretario de Defensa indicó que el gobierno estadounidense está incrementando los contactos entre mandos militares de ambos países para reforzar la coordinación y gestión de crisis. “Al mantener líneas abiertas de comunicación militar a militar, podemos coordinar, desconflictuar y reducir el riesgo de errores de cálculo”, sostuvo. A su juicio, estos contactos no representan una concesión política, sino una herramienta para preservar la estabilidad estratégica entre Washington y Pekín.

Más capacidades militares y menos declaraciones

En otro momento, Hegseth reivindicó una política exterior menos centrada en declaraciones diplomáticas y más orientada al fortalecimiento efectivo de las capacidades de defensa. “La era de la indignación performativa ha terminado”, aseguró, y defendió que Estados Unidos respalde sus posiciones en el Pacífico con una presencia militar creíble. Destacó que la estrategia estadounidense en la región se articula en torno a la “disuasión por denegación” a lo largo de la Primera Cadena de Islas y vinculó esta política con una recuperación de los principios tradicionales de protección del hemisferio occidental. “Estamos restableciendo la Doctrina Monroe (…) defendiendo agresivamente nuestra patria y nuestro hemisferio”, continuó.

Advertencia a los aliados

Hegseth incidió en que la estabilidad regional no puede depender exclusivamente del despliegue militar estadounidense y reclamó a los países socios mayores inversiones en defensa, capacidades industriales propias y voluntad política para responder a posibles amenazas. “Las alianzas no se juzgan por el número de banderas, sino por el número de formaciones”, espetó. “No necesitamos más conferencias. Necesitamos más poder de combate… Menos Shangri-La, más barcos, más submarinos”, prosiguió. En este contexto, avanzó que Washington dará prioridad a aquellos aliados que incrementen su contribución a la seguridad colectiva mediante una cooperación más estrecha en ámbitos como la venta de armamento, la producción industrial de defensa o el intercambio de inteligencia. Por el contrario, advirtió que aquellos socios que continúen dependiendo en exceso de la protección estadounidense podrían enfrentarse a cambios significativos en su relación bilateral. “Esos días han terminado. Los aliados que se nieguen a dar un paso al frente y cargar con su propio peso para nuestra defensa colectiva enfrentarán un cambio fundamental en la forma en que hacemos negocios”, auguró.

Fuente: Infobae

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