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Crisis del agua en Cuba se agrava por falta de combustible y sanciones

La crisis humanitaria y energética en Cuba no da tregua. Sumida en decisiones gubernamentales y una corrupción generalizada, la isla que lidera el dictador Miguel Díaz-Canel enfrenta una situación límite: cerca de tres millones de personas padecen la falta diaria de agua potable, consecuencia directa de un agudo desabastecimiento de combustible.

Las autoridades revelaron la noche del miércoles que el sistema de abastecimiento de agua opera con solo el 37% del combustible necesario. Este déficit crítico afecta directamente el suministro para casi 10 millones de habitantes y representa la emergencia más grave registrada en décadas.

En una mesa redonda sobre el impacto del embargo, Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), señaló que el sector hídrico es uno de los más golpeados, al ser el mayor consumidor de energía del país.

“No solo el bombeo de agua consume electricidad, sino que todas las actividades esenciales de la agencia requieren combustible, desde desatascar tuberías y limpiar fosas sépticas hasta reparar fugas”, explicó el titular del INRH, citado por el sitio oficial Cubadebate.

Rodríguez añadió que también se necesitan productos químicos, cuya importación se encuentra completamente detenida.

Un hombre transporta bidones de agua con sus hijos en La Habana, el jueves 28 de mayo de 2026 (AP/Ramon Espinosa)

El funcionario precisó que la agencia solía destinar alrededor de USD 100 millones anuales a la compra de repuestos y suministros. Sin embargo, en el último año esa cifra se desplomó a apenas 10 millones, debido a la suspensión total de crédito.

“Muchos proveedores están suspendiendo sus contratos mientras evalúan cuándo sería conveniente entregar suministros a Cuba o qué obstáculos podrían surgir en el procesamiento de pagos bancarios, sin mencionar las limitaciones en los servicios de envío”, indicó Rodríguez.

El deterioro de la infraestructura y la saturación de las estaciones de bombeo agravan el panorama, sobre todo en grandes urbes como La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas. En estos centros urbanos, la mayoría de los edificios altos y apartamentos dependen de bombas eléctricas para elevar el agua a los depósitos.

El funcionario, que responde directamente a las autoridades del régimen, reconoció que apenas una pequeña parte de las operaciones del INRH utiliza energía solar o alternativas similares, y subrayó que expandir estas tecnologías requiere inversiones elevadas.

Varias personas reaccionan cuando un vecino coloca un motor en un recipiente con agua a la entrada de su edificio en La Habana, el miércoles 27 de mayo de 2026 (AP/Ramon Espinosa)

La crisis del agua, aunque no es un fenómeno nuevo, se intensificó en los últimos meses tras la decisión del gobierno estadounidense de endurecer las sanciones contra la isla. Desde enero, Washington aumentó la presión sobre la dictadura castrista, incluyendo aranceles a países que suministren petróleo a Cuba. Actualmente, la isla produce solo el 40% del combustible que demanda su economía.

Los efectos se sienten con fuerza en la vida diaria. “Han pasado cinco días desde que llegó el agua”, relató Magaly Ribial, maestra de 60 años, mientras recogía agua de un camión cisterna en La Habana Vieja.

En el mismo barrio, Dayse Izquierdo, de 95 años, depende de la ayuda de sus vecinos para acceder al recurso cuando los camiones, conocidos como “pipas”, llegan a la zona. “La escasez de agua es generalizada”, sostuvo Carlos Molina, de 55 años. “Vengo de otro municipio a buscar agua porque allí no hay”.

Personas transportan contenedores de agua en La Habana, el miércoles 27 de mayo de 2026 (Foto AP/Ramon Espinosa)

La distribución mediante camiones cisterna no resuelve la falta de acceso, ya que el servicio resulta irregular y obliga a muchos residentes a trasladarse largas distancias para abastecerse.

Las autoridades cubanas, por su parte, reconocen las dificultades y desarrollan un programa acelerado de energía solar, aunque admiten que la solución requerirá tiempo y recursos.

Personas transportan bidones de agua frente al Capitolio en La Habana, el miércoles 27 de mayo de 2026 (AP/Ramon Espinosa)

En este contexto, la población soporta no solo los cortes de agua, sino también apagones diarios que pueden durar hasta 20 horas, mientras el país atraviesa su quinto año consecutivo de crisis económica, inflación y escasez de productos básicos.

Fuente: Infobae

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