El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no aceptará un acuerdo desfavorable con Irán para resolver el conflicto actual. Así lo declaró el jueves el secretario del Tesoro, Scott Bessent, luego de que la Casa Blanca informara que negociadores de ambas naciones llegaron a un pacto preliminar, el cual está sujeto a la aprobación definitiva del mandatario estadounidense.
Durante una conferencia de prensa, Bessent explicó:
“Los equipos han estado yendo y viniendo, y el presidente Trump ha dejado muy en claro sus líneas rojas. Irán tiene que entregar su uranio altamente enriquecido; no puede seguir adelante con un arma nuclear; y el estrecho de Ormuz debe tener libre tránsito”.
El funcionario añadió que Trump “no va a aceptar un mal acuerdo”, sino que busca “un gran acuerdo para el pueblo estadounidense”. Estas declaraciones se produjeron después de que fuentes estadounidenses confirmaran que representantes de Washington y Teherán lograron un acuerdo tentativo para reducir las tensiones en Medio Oriente y abrir negociaciones oficiales sobre el programa nuclear iraní.
Según un borrador obtenido por el medio digital estadounidense Axios, el entendimiento contempla desbloquear el estrecho de Ormuz y extender por 60 días la tregua vigente, con el objetivo de iniciar conversaciones formales respecto a las actividades nucleares de la República Islámica.

El documento también establece que Estados Unidos pondría fin al bloqueo marítimo contra buques iraníes, evaluaría un eventual levantamiento de sanciones económicas y facilitaría la liberación de fondos iraníes congelados en el exterior.
La cuestión del estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto central de la negociación. Esta vía marítima concentra una porción significativa del tránsito mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier restricción genera preocupación internacional sobre el suministro energético y la estabilidad de los mercados globales.
En ese contexto, Bessent reveló que mantuvo una conversación telefónica con el embajador de Omán, quien le aseguró que su país no planea aplicar peajes al tránsito marítimo en el estrecho, pese a versiones periodísticas publicadas en las últimas horas. El secretario del Tesoro indicó:
“Tuve una llamada con el embajador de Omán y me aseguró que no tienen planes de cobrar peajes”.
Estas declaraciones buscaron desactivar la tensión surgida después de que Trump amenazara el miércoles con “hacer volar por los aires” a Omán si el país árabe se sumaba a Irán en la aplicación de cobros para el paso de embarcaciones por el estrecho de Ormuz.

Omán mantiene históricamente una relación de cooperación con Washington y, al mismo tiempo, suele desempeñar un papel de mediador regional en contactos diplomáticos con Teherán. Sin embargo, las recientes versiones sobre posibles peajes generaron una fuerte reacción de la Casa Blanca. El propio Bessent advirtió el jueves que Estados Unidos podría imponer sanciones a Omán si avanzaba en medidas que afectaran la libre circulación marítima en la zona.
El acuerdo tentativo entre Washington y Teherán todavía requiere la aprobación final de Trump, quien ha endurecido públicamente sus condiciones para cualquier entendimiento con la República Islámica. La entrega del uranio altamente enriquecido iraní aparece como una de las principales exigencias de la administración estadounidense. La Casa Blanca también insistió en que Irán no podrá continuar con ningún programa destinado al desarrollo de armas nucleares.
Las negociaciones se producen en medio de una escalada regional marcada por ataques militares, sanciones económicas y amenazas cruzadas entre ambas naciones.
Fuente: Infobae