“Nunca soñé con esto, ¡para mí Broadway era un cine de calle Corrientes!”, confesaba hace unos meses Diego Kolankowsky, el reconocido productor argentino, durante los días de gloria en los que Maybe Happy Ending se alzó con un Tony, el galardón más importante de la comedia musical que distingue cada año a lo mejor de Broadway.
Además de Broadway, existe otra plaza teatral que por sí misma representa un premio: el West End londinense. De ahí surge una nueva alegría y un motivo de orgullo para Kolakowsky, aquel soñador de Ramos Mejía, porque Beetlejuice tendrá este jueves su opening night oficial en el West End. La obra se presenta en el histórico Prince Edward Theatre, con una adaptación musical que ya recorrió Broadway y una gira nacional de cuatro años por Estados Unidos. La llegada de esta producción al principal circuito teatral británico la posiciona como uno de los títulos centrales de la temporada 2026.

El musical obtuvo ocho nominaciones a los premios Tony y mantuvo una presencia relevante en la cartelera estadounidense durante varios años antes de su desembarco en Londres. Esta trayectoria explica la gran expectativa por una producción que aspira a replicar en el West End el mismo nivel de convocatoria que cosechó en otras plazas.

Inspirada en la película de 1988, la historia sigue a Lydia Deetz, una adolescente descrita como “extraña e inusual”, que queda atrapada entre el mundo de los vivos y el más allá. En ese universo aparecen una pareja de fantasmas y Beetlejuice, un personaje impredecible que desestabiliza el equilibrio entre ambos planos.
La adaptación escénica amplía el material original con una puesta en escena de gran despliegue visual, humor negro y una estética sobrenatural vinculada al universo de Tim Burton. El resultado fue una producción que, según el texto fuente, se convirtió en uno de los fenómenos de audiencia más comentados del teatro musical contemporáneo.
La versión londinense
El espectáculo cuenta con libreto de Scott Brown y Anthony King, música y letras de Eddie Perfect, y dirección de Alex Timbers, ganador del premio Tony. La combinación de escenografía inmersiva, efectos visuales y comedia oscura definió una identidad escénica que acompañó la expansión internacional de la obra.

La producción del West End está liderada por David Fynn en el papel de Beetlejuice y Hannah Nordberg como Lydia Deetz. El elenco se complementa con figuras del ámbito musical británico.

Esta nueva etapa en la ciudad de Londres vuelve a contar con la participación del productor argentino Diego Kolankowsky, quien ya formó parte del equipo de la versión de Broadway. Dicha continuidad conecta la producción londinense con el montaje que consolidó a la obra en el circuito estadounidense.
El desembarco en el Prince Edward Theatre
La llegada al West End representa uno de los pasos más significativos en la expansión internacional del musical. Londres se perfila en este esquema como uno de los mercados teatrales más competitivos y prestigiosos del mundo, y la producción apuesta a consolidar allí una franquicia escénica que ya ha trascendido el circuito tradicional.
Parte de esa proyección se sustenta en el impacto cultural que generó la obra en redes sociales y plataformas digitales. Canciones, escenas y personajes circularon entre seguidores del teatro musical y entre fanáticos del cine de Burton, lo que amplió el alcance del espectáculo más allá de las funciones en sala.

El Prince Edward Theatre será desde ahora la sede londinense de una obra que transformó una película de culto en una experiencia escénica de gran potencia visual. La frase característica del personaje resume el tono con el que el musical inaugura esta nueva etapa en Londres: “Es la hora del espectáculo”.
Fuente: Infobae