La calidad del aire dentro de los hogares es un aspecto que pocas personas consideran, pero que puede tener un impacto directo en la salud. Muebles, pinturas, pisos laminados y productos de limpieza liberan de forma constante pequeñas cantidades de sustancias químicas al ambiente.
Cuando las ventanas se mantienen cerradas, estos compuestos se acumulan y se respiran sin que los ocupantes lo perciban. Este conjunto de sustancias recibe el nombre de compuestos orgánicos volátiles (COV).

Entre ellos, el benceno es uno de los más comunes y también uno de los más peligrosos. La exposición prolongada, incluso a concentraciones muy bajas, se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer.
No es necesario vivir cerca de una zona industrial para estar expuesto. Basta con tener ciertos plásticos, velas aromáticas o productos para el cabello dentro del hogar.
Frente a esta realidad, la fitorremediación —el uso de plantas para eliminar contaminantes del aire— aparece como una opción natural, económica y al alcance de todos.
A diferencia de los purificadores eléctricos o los filtros de carbón activado, una maceta no consume electricidad, no genera residuos tecnológicos y se puede integrar en cualquier espacio habitable sin necesidad de obras o modificaciones.

El mecanismo natural de las plantas para purificar
Las plantas no capturan los contaminantes por casualidad. Lo logran gracias a mecanismos fisiológicos específicos: los gases tóxicos ingresan por los estomas, los poros de las hojas, y se difunden hacia el interior del tejido vegetal.
Al mismo tiempo, la superficie de las hojas atrapa partículas en suspensión debido a su textura, a las microvellosidades y a las capas de cera que recubren la planta.

Cuanto mayor es la superficie total de las hojas, mayor es su capacidad de captura y limpieza.
Los contaminantes que estas especies pueden neutralizar incluyen benceno, tolueno, benzaldehído y acetofenona, presentes en adhesivos, barnices, disolventes, plásticos y algunos productos para el cabello.
También retienen partículas finas PM2.5 y PM10, que penetran en las vías respiratorias y afectan la función pulmonar.
Las cuatro especies que destacan en la purificación del aire
Una investigación publicada en la revista Scientific Reports analizó el rendimiento de cuatro especies ornamentales en maceta bajo condiciones controladas en laboratorio.
Las plantas fueron expuestas durante 40 minutos a concentraciones de entre 8 y 10 partes por millón de cada contaminante. Los resultados revelaron diferencias notables entre ellas.
- Cordyline fruticosa, conocida como cordilina o palo de la suerte, obtuvo la eficiencia más alta: eliminó el 87.5% de los COV totales y redujo en un 100% las partículas PM.
- Syngonium podophyllum, el singonio, alcanzó el segundo lugar con una eficiencia del 81.69% en la eliminación de COV, reduciendo los niveles a 0.72 partes por millón. Además, fue la planta que más dióxido de carbono absorbió de las cuatro: redujo ese gas en un 88.23%.
- Epipremnum aureum, conocido como teléfono o poto, es una de las plantas más comunes en los hogares y también de las más funcionales: eliminó el 77.23% de los contaminantes del aire.
- Chlorophytum comosum, la tradicional cinta, mala madre o planta araña, mostró una eficiencia del 62.5%.


Cuanto más grandes y abundantes son las hojas del poto, mayor es su capacidad de limpieza. Esta especie puede desarrollar una superficie foliar de más de mil centímetros cuadrados.
Aunque la cinta fue la que demostró menor rendimiento entre las cuatro, su facilidad de cultivo, resistencia y capacidad para retener partículas suspendidas la mantienen como una opción válida para espacios domésticos.

La combinación ideal para potenciar los resultados
El estudio encontró que colocar al palo de la suerte y al singonio juntos en un mismo espacio potenció los resultados.
La combinación de ambas, utilizada como biofiltro vegetal, redujo simultáneamente los niveles de contaminantes totales.
Para quien busca mejorar la calidad del aire en casa sin inversión tecnológica, estas cuatro plantas representan una solución respaldada por evidencia científica y de fácil mantenimiento.
El teléfono tolera poca luz y riegos espaciados; la cinta se reproduce con facilidad; el singonio crece en macetas pequeñas, y el palo de la suerte añade color sin requerir cuidados especiales.

Fuente: Infobae