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Canal de Panamá activa plan de contingencia ante posible El Niño en 2026

La administración del Canal de Panamá ha puesto en marcha una serie de acciones preventivas frente a la posibilidad de que se registre un fenómeno de El Niño de gran intensidad durante el transcurso de 2026. Este escenario representa una amenaza directa para una de las vías más estratégicas del comercio marítimo internacional y podría generar nuevas tensiones en las cadenas logísticas globales.

El contexto actual es particularmente delicado para el transporte marítimo. Las interrupciones operativas provocadas por la crisis en Medio Oriente, sumadas a los problemas que afectan al Estrecho de Ormuz, ya están alterando los flujos comerciales, los tiempos de tránsito y la disponibilidad de capacidad en diversas rutas internacionales.

En este panorama, cualquier restricción adicional en el Canal de Panamá podría agravar la presión que ya soporta la logística marítima a nivel mundial.

Por esta ruta navegable circula entre el 3% y el 6% del comercio global y, además, es el único canal interoceánico de agua dulce que existe en el planeta.

La administradora designada del Canal, Ilya Espino de Marotta, confirmó que la entidad panameña ya está aplicando medidas de ahorro de agua ante el peligro de nuevas sequías que podrían afectar a los lagos río Gatún y Alhajuela, que son las principales reservas hídricas que abastecen el sistema de esclusas.

Entre las acciones preventivas se destacan los esclusajes simultáneos, una técnica que permite el tránsito conjunto de dos embarcaciones pequeñas en una misma esclusa, y el uso de las tinas de reutilización de agua en las esclusas neopanamax, que fueron inauguradas tras la ampliación operativa de 2016.

La preocupación está plenamente justificada. Entre 2023 y 2024, una sequía prolongada vinculada a El Niño obligó al Canal a reducir de manera progresiva el número de tránsitos diarios, pasando de un promedio habitual de entre 35 y 36 buques a apenas 22 en noviembre de 2023. Incluso se había proyectado un escenario extremo de 18 cruces diarios para inicios de 2024, aunque finalmente esa medida no llegó a aplicarse.

Además de limitar los cruces, el Canal también disminuyó el calado operativo permitido para las embarcaciones. En las esclusas neopanamax, la profundidad máxima pasó temporalmente de 50 a 44 pies, una restricción que condicionó la capacidad de carga de numerosos barcos y generó efectos sobre las cadenas de suministro y los costos logísticos a nivel internacional.

La preocupación no es menor. Entre 2023 y 2024, una sequía prolongada asociada a El Niño obligó al Canal a reducir progresivamente la cantidad de tránsitos diarios, que pasó de un promedio habitual de entre 35 y 36 buques a apenas 22 en noviembre de 2023 (Foto: Shutterstock)

Un panorama hídrico favorable, pero con alerta climática encendida

A diferencia de lo ocurrido durante la crisis hídrica de 2023, el verano que está terminando en Panamá registró lluvias superiores a lo normal, lo que permitió conservar los niveles de los lagos en condiciones óptimas y mantener el calado máximo de 50 pies.

Esta situación ha favorecido incluso un aumento en la actividad del Canal, que hoy registra hasta 41 tránsitos diarios. Parte de ese crecimiento se debe a la reconfiguración de las rutas marítimas internacionales, provocada por la crisis en Medio Oriente y las dificultades operativas que enfrenta el Estrecho de Ormuz.

Actualmente, el Canal conecta alrededor de 180 rutas marítimas y cerca de 1.920 puertos distribuidos en 170 países. Estados Unidos sigue siendo el principal usuario de esta vía, concentrando aproximadamente el 70% de la carga que transita desde o hacia ese país, seguido por China y Japón.

No obstante, la oficina meteorológica panameña declaró el pasado 12 de mayo una alerta ante la posible llegada de un fenómeno El Niño intenso, cuyos efectos podrían alterar el régimen de lluvias durante lo que resta de este 2026.

Frente a esta perspectiva, la primera medida que podría tomar el Canal sería nuevamente la reducción del calado permitido para los buques. Según anticipó Espino de Marotta, esta decisión sería comunicada a los clientes con al menos un mes de anticipación.

Infraestructura estratégica y resiliencia logística en juego

La situación vuelve a evidenciar la fuerte dependencia que tienen las cadenas de suministro internacionales respecto de factores climáticos y de infraestructura crítica. Cada reducción de calado o limitación de tránsito en el Canal de Panamá modifica los tiempos de tránsito, la disponibilidad de espacios, los costos operativos y la planificación logística para múltiples sectores industriales.

Además del comercio marítimo, los lagos Alhajuela y Gatún también suministran agua potable a cerca de la mitad de la población panameña, lo que añade una capa adicional de complejidad a la gestión del recurso hídrico.

Ante este escenario, el Gobierno de Panamá anunció la creación de una comisión interinstitucional para monitorear los posibles impactos del fenómeno climático, con participación directa de la administración del Canal.

Más allá de las medidas preventivas ya en marcha, el panorama proyectado para los próximos meses vuelve a situar a la resiliencia hídrica, la capacidad de adaptación operativa y la continuidad de las rutas marítimas como elementos centrales para el funcionamiento del comercio internacional.

Fuente: Infobae

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