En una nueva escalada de hostilidades, Ucrania ejecutó este miércoles una serie de ataques con drones y misiles contra instalaciones estratégicas ubicadas en territorio ruso y en la península de Crimea. Las acciones, que incluyeron el bombardeo de una refinería y varios aeródromos militares, se produjeron en un contexto de intensa actividad aérea nocturna.

La terminal portuaria de la ciudad de Tuapsé, asentada en la costa del mar Negro, fue el primer blanco. Según reportaron las autoridades locales, la caída de fragmentos de un dron provocó un incendio en la refinería del lugar. Afortunadamente, no se registraron víctimas fatales y el fuego fue controlado rápidamente. Tuapsé ha sido objetivo recurrente de este tipo de artefactos en los últimos meses, situación que ha generado preocupación por posibles derrames de combustible en el mar Negro.
En Taganrog, una ciudad costera del mar de Azov, un ataque con misiles atribuido a las fuerzas ucranianas dejó dos civiles heridos. La alcaldesa, Svetlana Kabúlova, confirmó el suceso. De acuerdo con el canal independiente ruso Astra, el ataque apuntaba contra una planta de reparación de aeronaves local.
Más al norte, en la ciudad de Vorónezh, a unos 500 kilómetros de Moscú, se desató un incendio en el aeródromo militar Baltimore. El gobernador regional, Alexandr Gúsev, informó que las defensas aéreas derribaron “dos objetivos de alta velocidad”, lo que sugiere que los proyectiles no eran drones convencionales, sino posiblemente misiles.
Ofensiva nocturna y uso de misiles Storm Shadow
Durante la noche, las fuerzas ucranianas lanzaron una oleada de drones de largo alcance y misiles Storm Shadow, de fabricación británica, según detalló el gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvozháev. En un balance general, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó la interceptación y destrucción de 140 drones ucranianos sobre siete regiones rusas y la península de Crimea, así como sobre los mares Negro y Azov.
En Sebastopol, principal puerto de la anexionada Crimea, un misil impactó en la sede del Banco Central de Rusia (BCR), ubicada en la calle Lástovaya, provocando un incendio en el techo del edificio. La onda expansiva dañó ventanas y balcones de inmuebles colindantes. Las baterías antiaéreas rusas estuvieron activas durante toda la noche para repeler el ataque, en el que se combinaron drones y proyectiles Storm Shadow. Razvozháev precisó que fueron derribados más de veinte drones en distintos distritos y ensenadas de la ciudad. A pesar de la magnitud de los impactos, no se reportaron víctimas humanas, aunque sí resultaron afectados un edificio de viviendas de ocho pisos y una estructura administrativa abandonada.
Respuesta ucraniana a los bombardeos rusos
En paralelo, las defensas aéreas de Ucrania informaron haber neutralizado 150 de los 163 drones lanzados por Rusia contra su territorio entre la tarde del martes y la mañana del miércoles. Según el parte oficial de la Fuerza Aérea de Ucrania, los artefactos fueron derribados o desviados mediante interferencias electrónicas sobre diversas regiones del norte, este y sur del país.

Ocho drones rusos lograron impactar en siete localizaciones no especificadas por las autoridades ucranianas. Además, la caída de fragmentos de drones destruidos en vuelo se reportó en otros cuatro puntos. Al momento del cierre del parte, varios drones aún sobrevolaban el espacio aéreo ucraniano.
La región de Cherníguiv, ubicada en el norte del país y fronteriza con Bielorrusia y Rusia, fue uno de los principales focos de los ataques rusos. El gobernador, Viacheslav Chaus, calificó la acción como un ataque masivo y confirmó impactos en una empresa maderera y en una compañía de logística e infraestructura de la capital regional, también llamada Cherníguiv.
Fuente: Infobae