A sus 10 años, David Camacho, conocido públicamente como David Da Vinci, acaba de publicar el libro Enciende tu chispa: Una inspiradora historia de pasión, disciplina y propósito de vida. En sus páginas relata cómo enfrentó el bullying que sufrió y transformó esa amarga experiencia en una guía de aprendizaje emocional para otros menores. Al mismo tiempo, desarrolla Macayos, una plataforma tecnológica enfocada en la salud emocional que estará disponible durante este año.
Originario de Querétaro, este pequeño prodigio obtuvo en su prueba de coeficiente intelectual más reciente un puntaje de 162, superando el 160 que históricamente se atribuye a Albert Einstein y Stephen Hawking. Sin embargo, David rechaza la etiqueta de “niño genio”. En declaraciones a BBC Mundo, sentenció:
“Los genios ya están en la tumba y, si son genios, es porque hicieron cosas geniales”.
Además, dejó claro que no le agradan las comparaciones con otras mentes brillantes. “Yo tengo 10 años y apenas estoy empezando. Quizá sea un genio cuando tenga 70 años, pero cuando ya haya hecho cosas geniales en la vida, ¿no?”, reflexionó.
David Da Vinci toma el apellido de Leonardo como modelo de formación

El nombre artístico que eligió proviene de su profunda admiración por Leonardo da Vinci. David recordó a BBC Mundo que una maestra de kínder le hablaba del genio italiano como un polímata: alguien capaz de dominar ciencias, tecnologías, ingenierías, matemáticas, artes y humanidades al mismo tiempo.
Bajo ese seudónimo maneja sus redes sociales y proyectos personales, incluido su canal de YouTube. Actualmente estudia en una escuela internacional en línea que lo certificará para poder ingresar a la universidad. Según la fuente original, David habla español, inglés, francés y alemán. Recientemente comenzó con ruso, portugués e italiano.
El menor considera “un orgullo” tener un coeficiente intelectual elevado y valora especialmente la capacidad de comprender las cosas con rapidez. Además, afirmó que desea usar ese don “a favor de los niños y del bienestar de la humanidad” para dejar una huella positiva en el mundo.

Esa visión se complementa con una idea que repite con frecuencia sobre las altas capacidades: no implican saberlo todo. “Mucha gente piensa que debemos saber todo, pero no somos adivinos, nos tienes que ir enseñando. No significa que tengamos todas las respuestas del universo”, señaló.
El bullying derivó en una app para enseñar gestión emocional
La madre de David, Claudia Flores, contó que las primeras señales de su talento aparecieron desde muy temprano. Durante un viaje largo en carretera, su hijo se sabía unas 40 canciones infantiles. Al entrar a la escuela, pronto empezó a pedir que lo cambiaran con niños más grandes porque quería aprender más.
El momento clave llegó durante la pandemia de covid-19. Flores relató que, mientras acompañaba las clases en línea, notó que David aprendía mucho más rápido que otros pequeños. Luego probó hasta qué número podía contar y llegaron a millones. A partir de ahí, la familia investigó sobre altas capacidades y consultó a especialistas.
David confesó al mismo medio que en la escuela de sus sueños sufrió un acoso “tremendo” porque otros alumnos no entendían por qué un recién llegado sabía más cosas o podía realizar tantas actividades.

Ese episodio lo transformó en un proyecto concreto. Según la fuente, David decidió crear Macayos, una app que define como “la primera plataforma digital en México creada con inteligencia artificial, que de manera divertida enseña a los niños habilidades para saber gestionar sus emociones”.
Su mensaje para quienes acosan a niños como él es claro: “No somos extraterrestres: tenemos altas capacidades, pero seguimos siendo niños”. En la misma entrevista, explicó que aunque muchas de sus relaciones son con adultos —porque a veces siente que no encaja con otros niños—, también disfruta actividades habituales de su edad, como jugar con bloques o ir al parque.
La historia de David se inserta en un problema de diagnóstico en México
La fuente señala que David tuvo la ventaja de recibir un diagnóstico de altas capacidades relativamente temprano. Esa detección no siempre ocurre, y con frecuencia el comportamiento de estos menores se confunde con trastorno por déficit de atención e hiperactividad o con autismo.
Claudia Flores explicó que, en muchos casos, lo que sucede es que el niño ya entendió lo que se está explicando y busca algo más. De acuerdo con el texto original, el CEDAT sostiene que la sobredotación intelectual, según la OMS, se define como una inteligencia de al menos dos desviaciones por encima de la media, equivalente a un coeficiente intelectual superior a los 130 puntos.
David también expresó su preocupación por otros menores en su misma condición. Dijo al medio que está seguro de que en México hay muchos niños como él que no reciben respaldo ni guía, y que le entristece ver talentos que terminan yéndose a otros países porque sus familias no tuvieron recursos o porque aquí no encontraron oportunidades.
En 2024, según la fuente, fue seleccionado junto con otros 10 niños prodigio del mundo para asistir a la simulación del programa espacial Jr. NASA de ese año. En esa experiencia practicó flotación en estado neutro, paracaidismo en un túnel de viento vertical y viajó por primera vez en avión; además, tuvo la oportunidad de pilotarlo bajo supervisión de expertos.
El caso de David también se cruza con un dato más amplio sobre la detección de altas capacidades en México: según estimaciones citadas en el texto y atribuidas a instituciones como el CEDAT, en el país podría haber un millón de niños superdotados y el 93% habría sido mal diagnosticado. Esa cifra aparece en una historia que no solo habla de talento, sino de cómo se identifica, se acompaña o se desaprovecha.
Fuente: Infobae