Nvidia, el gigante atrapado en el pulso geopolítico entre EE.UU. y China

El valor de Nvidia supera el Producto Interno Bruto (PIB) de casi todos los países del planeta, a excepción de dos: Estados Unidos y China. No se trata de una proyección futurista, sino de su capitalización bursátil actual, que esta semana se aproximó a los 6 billones de dólares, una marca sin precedentes en la historia corporativa. “El número es difícil de dimensionar”, reconoció el analista Tomás Trapé durante su intervención en Infobae a la Tarde.

Sin embargo, el fenómeno que rodea a Nvidia no puede explicarse sin el escenario geopolítico que lo envuelve. Esta misma semana, Donald Trump llegó a Beijing en una comitiva que incluía a Jensen Huang, máximo responsable de Nvidia, además de figuras como Elon Musk y Tim Cook.

“Estamos hablando de que solo sumando los empresarios que viajaron, se reunía en ese avión un valor de mercado superior al PBI de toda Europa occidental junta”, ilustró Trapé. Para el politólogo, la escena refleja “niveles de concentración de riqueza nunca antes vistos”.

El delicado engranaje global: diseño, fabricación y maquinaria

El vertiginoso ascenso bursátil de Nvidia es solo la punta del iceberg de una cadena de suministro mundial extremadamente frágil. “Nvidia diseña los chips, pero los chips más avanzados los fabrica TSMC en Taiwán. Y para fabricar esos chips se necesitan las máquinas de litografía ultravioleta extrema de ASML en Holanda. Ningún país domina toda la cadena”, detalló Trapé.

TSMC constituye el eslabón más crítico y, a la vez, el más vulnerable. “Es probablemente la empresa industrial más importante del mundo moderno y mucha gente jamás escuchó hablar de ella”, señaló el columnista. Este fabricante produce los chips de mayor tecnología para Nvidia, Apple, AMD y Qualcomm, operando desde una isla de 23 millones de habitantes que Pekín considera territorio propio. “Una guerra o bloqueo en Taiwán sería un colapso de magnitudes impresionantes”, advirtió.

TSMC representa el eslabón más crítico y vulnerable en la frágil cadena global de producción de semiconductores (REUTERS/Ann Wang)

El tercer componente esencial es ASML, la firma neerlandesa que manufactura las máquinas de litografía de luz ultravioleta extrema, las únicas capaces de imprimir los transistores microscópicos necesarios para los chips de última generación. “Son probablemente las máquinas más complejas jamás creadas por la humanidad”, describió Trapé. Solo ASML las fabrica, solo TSMC las opera a gran escala y solo Nvidia concibe los chips que las requieren.

“Es una guerra tecnológica, pero en realidad es una guerra por la cadena de producción. El diseño es estadounidense, la maquinaria es holandesa y la fabricación es taiwanesa”, resumió el especialista.

Nvidia diseña los chips más avanzados del mundo, que son fabricados exclusivamente por TSMC en Taiwán a partir de maquinaria de ASML, Holanda (REUTERS/Piroschka van de Wouw)

El veto que aceleró la contienda

La estrecha relación entre la tecnología y la geopolítica se hizo evidente cuando Estados Unidos comenzó a restringir el acceso de China a los procesadores de Nvidia. Antes de estas limitaciones, la compañía controlaba el 95% del mercado chino de chips avanzados, según datos citados por CNBC.

“Hasta 2022, China compraba chips estadounidenses libremente. A partir de la administración Biden, ese intercambio se frenó con el objetivo de ralentizar el desarrollo chino. Incluso los chips con capacidad reducida diseñados para eludir la prohibición también fueron bloqueados”, explicó Trapé.

Esta presión intensificó la competencia global y disparó la valuación de Nvidia: cada restricción que Washington impone a Pekín incrementa el valor estratégico de lo que la empresa produce.

La empresa liderada por Jensen Huang es clave en la disputa global por la supremacía tecnológica y la inteligencia artificial (REUTERS/Carlos Barria)

Las tierras raras: la contrapartida china

China responde desde otro flanco. “Son el sistema nervioso de la tecnología actual. Están en celulares, baterías, autos eléctricos, misiles guiados y aviones de combate”, describió Trapé al referirse a las tierras raras, un grupo de 17 minerales indispensables para la tecnología moderna y cuyo suministro domina China a nivel global.

Las restricciones impuestas por Pekín a la exportación de estos materiales en 2025 dejaron al descubierto una vulnerabilidad crítica para la seguridad nacional de Estados Unidos. El objetivo estratégico de Beijing es claro, según Trapé: “Lo que trata ahora es llegar a su soberanía en la creación de microchips y reducir la dependencia de Estados Unidos. El objetivo es pasar de comprador a productor y de productor a exportador. Cuando logre eso, dominará el mercado”.

La rivalidad entre Estados Unidos y China posiciona a Nvidia en el centro de la mayor guerra tecnológica del siglo XXI (Europa Press)

La empresa más valiosa de la historia, en el ojo de la tormenta del siglo

Trapé situó este escenario en un marco temporal preciso: 2026 marca el 250 aniversario de la independencia estadounidense y el inicio del decimoquinto plan quinquenal de desarrollo chino. Dos potencias con dos calendarios simbólicos, pero una misma carrera.

Nvidia experimentó un rally del 20% en siete días mientras su director ejecutivo cenaba en el Gran Salón del Pueblo de Beijing junto al presidente estadounidense y al líder chino. Pocas imágenes resumen mejor la realidad actual: la empresa más valiosa de la historia, atrapada en el epicentro de la disputa más relevante del siglo.

Fuente: Infobae

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