La artritis en los gatos es una afección más habitual de lo que muchos dueños creen, sobre todo en ejemplares de edad avanzada. Sin embargo, suele pasar inadvertida porque los felinos tienen una tendencia natural a disimular cualquier dolor o incomodidad.
Esta conducta instintiva complica la detección temprana de los síntomas, retrasa el diagnóstico y puede perjudicar seriamente la calidad de vida del animal, según advierten especialistas.
Para determinar si un gato padece artritis, es necesario estar atento a indicios poco obvios como disminución de la movilidad, rigidez después del reposo, dificultad para saltar o alteraciones sutiles en su comportamiento y hábitos de acicalamiento.
Reconocer estos signos de forma precoz y reportarlos al veterinario es fundamental para proteger la salud de las articulaciones y mejorar el bienestar del animal.

La artritis felina, denominada también osteoartritis, es una enfermedad crónica y degenerativa de las articulaciones donde el cartílago protector se desgasta, generando fricción, dolor e inflamación.
De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), afecta primordialmente a gatos de edad avanzada, y las articulaciones más perjudicadas suelen ser las caderas, hombros, rodillas, columna vertebral, codos y tobillos. Aunque no existe cura, es posible frenar el avance del daño articular con un diagnóstico y manejo apropiados.
La osteoartritis constituye la principal causa de dolor crónico en los gatos, con una prevalencia que supera el 25% de la población felina, según un estudio citado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).
A pesar de esta frecuencia, las tasas de detección y diagnóstico permanecen bajas debido a que muchas personas no identifican los signos de la osteoartritis felina, señala el organismo.
Síntomas y señales de artritis en gatos
Reconocer las manifestaciones clínicas de la artritis en gatos puede ser complejo, ya que no suelen mostrar una cojera evidente como otros animales. Los principales indicios son la disminución de la movilidad, dificultad para saltar o subir escaleras, rigidez y cambios en el comportamiento.
La FDA destaca que la cojera no es el síntoma predominante: menos de la mitad de los gatos con osteoartritis la presentan, mientras que la mayoría evita los saltos o los reduce considerablemente.

Además, se pueden observar menor actividad física, dificultad para usar la bandeja sanitaria, alteraciones en el aseo (como pelaje descuidado o uñas excesivamente largas), cambios de temperamento y tendencia a descansar en lugares más accesibles.
Es común que orinen o defequen fuera de la bandeja y que duerman más tiempo o en posiciones diferentes. Prestar atención a estos detalles cotidianos facilita la detección temprana de la enfermedad.
Por qué la artritis en gatos suele pasar desapercibida
Uno de los mayores retos para detectar la osteoartritis felina es la discreción con que los gatos manifiestan el dolor. La FDA explica que los felinos pueden tolerar problemas articulares gracias a su tamaño y agilidad, y además suelen ocultar cualquier molestia.
Normalmente, tampoco aceptan la manipulación durante las consultas veterinarias, lo que dificulta evaluar su estado real.

Los expertos advierten que el hábito de disimular los síntomas deriva en cambios de conducta y en una actividad restringida que, al desarrollarse gradualmente, pueden atribuirse simplemente al envejecimiento. Por eso, insisten en la importancia de que los dueños comuniquen al veterinario cualquier modificación en el comportamiento del animal, por leve que parezca.
Factores de riesgo y causas de la artritis felina
La osteoartritis felina puede aparecer por desgaste mecánico de las articulaciones (primaria) o tras lesiones o alteraciones previas (secundaria). Existen factores que incrementan su riesgo.
Algunas razas, como Maine Coon, Scottish Fold, Abisinio y Devon Rex, muestran predisposición genética por afecciones como displasia de cadera, luxación rotuliana o anomalías del cartílago.
Las lesiones articulares y los traumatismos también favorecen el desarrollo de la enfermedad degenerativa. La obesidad no provoca artritis directamente, pero agrava los síntomas al añadir peso sobre las articulaciones, según los especialistas.

Entre las causas menos frecuentes se encuentran la acromegalia y ciertas enfermedades autoinmunes o infecciosas. Se estima que entre el 60% y el 90% de los gatos mayores padecen artrosis.
Diagnóstico de la artritis en gatos
El diagnóstico de la artritis requiere un enfoque integral. Como detalla la FDA, los veterinarios se basan en la exploración física, el historial de síntomas descritos y el uso de radiografías para detectar alteraciones articulares.
No siempre estos cambios son visibles en las imágenes; por ello, los cuestionarios de dolor específicos para gatos cobran relevancia en la valoración.
Las radiografías y pruebas complementarias, como análisis de sangre, se emplean para descartar otras causas o antes de iniciar un tratamiento.

En ciertas ocasiones, la mejora del animal tras el tratamiento colabora en la confirmación del diagnóstico. Grabar vídeos del gato en el hogar mientras camina o sube escaleras puede ser de gran utilidad, ya que muchos gatos no evidencian molestias en la clínica.
Tratamientos y cuidados para gatos con artritis
El abordaje de la osteoartritis felina siempre debe personalizarse y estar supervisado por un veterinario. Los antiinflamatorios no esteroideos se usan para controlar el dolor, pero la FDA alerta sobre la sensibilidad específica de los gatos a sus efectos secundarios y limita su uso prolongado.

El anticuerpo monoclonal frunevetmab representa una alternativa aprobada para aliviar el dolor articular de larga duración.
Se recomienda adaptar el hogar con rampas, camas cómodas y bandejas de arena con bordes bajos, así como asegurar que la comida y el agua estén fácilmente accesibles.
El uso de suplementos alimenticios con ácidos grasos esenciales y glicosaminoglicanos puede complementar el tratamiento, aunque su administración debe consultarse siempre con el especialista. Mantener un peso saludable y una dieta controlada también es esencial para disminuir la presión sobre las articulaciones.
Fuente: Infobae