No data was found

Descubren al Tylosaurus rex: el nuevo titán marino del Cretácico

El mundo de la paleontología está de celebración tras el descubrimiento de una nueva especie de mosasaurio gigante en territorio estadounidense. Este hallazgo, que ha captado la atención de la comunidad científica internacional, cambia la percepción que se tenía sobre los grandes depredadores que dominaron los mares durante el período Cretácico. La criatura recién identificada responde al nombre de Tylosaurus rex, un formidable reptil marino cuya clasificación fue posible gracias al trabajo de un equipo multidisciplinario liderado por la paleontóloga Amelia Zietlow, quien forma parte del Museo de Historia en el Castillo de Wisconsin.

El descubrimiento de una nueva especie de lagarto fue publicado por National Geographic tras una década de investigaciones científicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este imponente animal vivió en los océanos de la Tierra hace aproximadamente 80 millones de años. Según los investigadores, el Tylosaurus rex podía alcanzar hasta 13 metros de longitud y estaba equipado con una mandíbula extremadamente fuerte, provista de dientes finamente aserrados. Estas características lo posicionan como uno de los depredadores marinos más colosales y temibles de los que se tenga registro.

Los restos fósiles de esta criatura fueron encontrados principalmente en los estados de Texas y Kansas. Fue un análisis meticuloso de más de 300 fósiles, conservados en diversas colecciones de museos a lo largo de Estados Unidos, lo que permitió diferenciar a este ejemplar de otras especies de mosasaurios ya conocidas.

El largo camino científico para dar con el Tylosaurus rex

El anuncio oficial de esta nueva especie, publicado recientemente por la revista National Geographic, es la culminación de más de una década de exhaustivos estudios anatómicos y una estrecha colaboración entre instituciones de varios países. El equipo de Zietlow no se limitó a examinar los fósiles de Texas y Kansas; también revisó minuciosamente ejemplares alojados en museos de Nueva York y Massachusetts.

Para asegurarse de que las diferencias observadas no fueran simples variaciones producto del crecimiento, los científicos compararon sus hallazgos con 130 especies actuales de lagartos. La doctora Zietlow explicó a National Geographic que lograron identificar varios ejemplares que compartían dientes aserrados y adaptaciones particulares en el cráneo y el cuello, las cuales estaban vinculadas a una mordida considerablemente más potente.

“Fue evidente que este animal era consistentemente distinto”, señaló Zietlow a la revista.

Hasta la publicación de este estudio, los fósiles más grandes de Tylosaurus provenientes de Texas y Kansas eran clasificados bajo el nombre de Tylosaurus proriger. Sin embargo, desde la década de 1960, varios especialistas sospechaban que en realidad pertenecían a una especie diferente. Según explicó Mike Polcyn, paleontólogo de la Universidad Metodista del Sur, recientes investigaciones confirmaron que las diferencias anatómicas y la antigüedad de los restos —que supera hasta en 4 millones de años a los de T. proriger— son argumentos sólidos para considerar al Tylosaurus rex como una especie propia e independiente.

Amelia Zietlow propuso la denominación Tylosaurus rex como un homenaje al icónico Tyrannosaurus rex y a una sugerencia de los años 60 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un nombre con guiño legendario: así surgió ‘Tylosaurus rex’

El proceso para bautizar a este nuevo depredador marino combinó el rigor científico con un toque de humor dentro del equipo de investigación. La propia Amelia Zietlow confesó a National Geographic que propuso el nombre haciendo un evidente guiño al emblemático Tyrannosaurus rex, el famoso dinosaurio terrestre. La idea fue bien recibida por sus colegas y, de paso, sirvió para rendir homenaje a una propuesta que surgió en la década de 1960 por parte del paleontólogo John Thurmond. En una carta personal, Thurmond había sugerido llamarlo “Tylosaurus thallasotyrannus”, aunque nunca llegó a formalizar el nombre.

La paleontología tiene sus propias dosis de ironía. Tom Holtz, paleontólogo de la Universidad de Maryland, recordó que en el año 2001 un escarabajo fósil fue bautizado como “Tyrannasorus rex”. No obstante, aclaró que no existe riesgo de confusión entre este mosasaurio marino y el famoso dinosaurio, ya que nunca coexistieron ni compartieron el mismo hábitat. Holtz destacó que, si se iba a otorgar el título de “T. rex del mar”, este animal era el candidato más merecedor.

Uno de los hallazgos más sorprendentes sobre el Tylosaurus rex es la evidencia de violentas interacciones entre ejemplares de su misma especie. Un espécimen apodado “The Black Knight”, que se exhibe en el Museo Perot, presenta claras fracturas en el cráneo y la mandíbula. Según el curador Ron Tykoski, el origen de esas heridas solo pudo ser obra de otro mosasaurio de dimensiones similares.

“La única criatura capaz de causar ese daño era un Tylosaurus del mismo tamaño”, explicó Tykoski en diálogo con National Geographic.

El impacto del Tylosaurus rex en la ciencia y la cultura popular

La identificación formal del Tylosaurus rex ha revitalizado el interés por los grandes reptiles marinos que surcaron los océanos prehistóricos y su lugar tanto en la ciencia como en el imaginario colectivo. Durante gran parte del siglo XX, el género Tylosaurus fue el principal referente de los mosasaurios en los museos y en las representaciones culturales de Estados Unidos, lo que refuerza su importancia en la educación paleontológica y la cultura científica.

Como destacó la revista National Geographic, el estudio dirigido por Zietlow proporciona una base concreta para comprender la evolución y la diversidad de estos increíbles depredadores. Los análisis detallados realizados por el equipo ayudarán a definir con mayor precisión las líneas evolutivas y el rol ecológico que especies como el Tylosaurus rex desempeñaron dentro de la fascinante familia de los mosasaurios.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER