El regreso de Supergirl a la pantalla grande está programado para el 25 de junio, con una propuesta que promete romper esquemas. Según adelantaron sus protagonistas y el director, esta versión se alejará de la clásica lucha entre el bien y el mal.
La cinta presentará una versión de Supergirl con una moral ambigua, un vínculo intenso con Lobo, transformaciones físicas impactantes y secuencias de acción que beben directamente del estilo de John Wick.
Milly Alcock da vida a esta nueva encarnación de la superheroína, que se distancia del modelo ético tradicional de Superman. La actriz explicó que su personaje posee una brújula moral menos rígida y atraviesa conflictos propios de un antihéroe, especialmente cuando interactúa con Lobo, interpretado por Jason Momoa.
Ambos personajes se enfrentarán tanto física como emocionalmente en una historia que transcurre entre mundos desconocidos y criaturas extraterrestres.
Alcock destacó que esta versión de Supergirl explora zonas más complejas del personaje, marcadas por la soledad, la pérdida y la reconstrucción de su identidad en un entorno completamente ajeno.
Diferencias morales entre Supergirl y Superman
La actriz de 26 años reveló en la entrevista la principal distinción filosófica respecto a Superman:
“Creo que, para ser bueno, tienes que entender también el lado malo. Su brújula moral no está tan atada a las reglas como la de Superman, y eso la vuelve mucho más interesante en el mundo DC”.
Craig Gillespie, director del film, respaldó esta idea y la calificó de poco común en el género:
“Es un personaje muy complejo, lleno de defectos, que busca su lugar. Tener esa profundidad en una superheroína es algo raro”.

Alcock subrayó que Supergirl atraviesa un profundo proceso de reconstrucción emocional luego de perder su planeta y a toda su familia, una situación que la deja emocionalmente aislada y desorientada. “Por eso, su vínculo con Krypto es vital: es lo único que tiene”, afirmó.
El cineasta puntualizó que este trasfondo y la búsqueda de pertenencia son motores clave de la narrativa:
“Casi toda la película transcurre lejos de la Tierra, fuera de Metrópolis. Creamos un universo propio, con cinco idiomas distintos y decenas de alienígenas, todos presentes gracias a las prótesis”.
La actriz australiana detalló que enfrentó escenas emocionalmente intensas en lenguajes ficticios, lo que le supuso el desafío de aprender página tras página en idiomas inventados, transmitiendo emoción aunque esos sonidos fueran totalmente nuevos.
La dinámica entre Supergirl y Lobo
La relación entre Supergirl y Lobo es uno de los ejes del film. Gillespie explicó en la entrevista que “la relación es explosiva, porque son polos opuestos”.
Alcock coincidió y destacó:
“La fricción entre ellos nace de lo diferentes que son, y eso hizo el rodaje divertido. Tener a alguien como Momoa para contrarrestar mi personaje fue un reto estimulante”.

Momoa describió su transformación en Lobo como una experiencia completamente inmersiva, marcada por el impacto de verse caracterizado con prótesis, lentes y maquillaje. Según explicó, ese proceso modificó incluso su manera de moverse y le permitió sentir que finalmente se había convertido en el personaje.
Sobre su entrada, narró:
“Mi presentación es en un bar repleto. Supergirl lo desaloja y yo estoy dormido en el fondo, seguramente tras días esperando mi próxima paga. Ella sabe quién soy, yo aún no; el cruce es auténtico y está a mi altura”.
El equipo confirmó que la interacción entre ambos será uno de los motores principales. Gillespie explicó:
“Milly llevaba meses filmando antes de que Jason llegara, y la llegada de esa energía tan opuesta fue estratégica para la historia que queríamos contar”.
La transformación de los actores y el poder del traje
Los protagonistas destacaron que construir sus personajes fue un proceso tanto físico como emocional. Momoa relató:
“Cada parte de mi cuerpo estaba cubierta por prótesis: ojos, uñas, piel. Cuando te miras así en el espejo, ya no eres tú. Eres el personaje”.

Para Alcock, la experiencia de usar el traje de Supergirl tuvo una fuerte carga emocional. La actriz recordó que una de las productoras se emocionó hasta las lágrimas al verla caracterizada por primera vez, en un momento que describió como muy significativo para todo el equipo.
Además, destacó que lo que más admira del personaje no es su fuerza física, sino su resiliencia emocional y su capacidad para sobreponerse a experiencias traumáticas.
El equipo de maquillaje y prótesis creó el entorno de más de cincuenta alienígenas únicos y aportó vida a los distintos mundos que la narrativa explora.
Acción y referencias a John Wick
Gillespie explicó que la película apostará por una acción intensa y estilizada, inspirada directamente en el ritmo y las coreografías de John Wick. Según contó, durante el rodaje utilizaba constantemente esa referencia para marcar el tono de las secuencias de pelea.

Alcock señaló que la preparación física fue especialmente exigente, ya que muchas de las coreografías debían aprenderse el mismo día de filmación junto al equipo de especialistas.
Por su parte, Momoa recordó que una de sus primeras escenas como Lobo incluyó motocicletas, explosiones reales y maniobras de precisión en un gigantesco set de rodaje, una experiencia que describió como una de las más impactantes de su carrera.
Fuente: Infobae