La Unión Europea y el Reino Unido han instado tanto a Irán como a Estados Unidos a formalizar sus avances diplomáticos mediante la firma de un acuerdo de principios, que permita establecer un alto el fuego definitivo en Medio Oriente y garantice la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. La petición, realizada desde Bruselas y Londres, subraya la urgencia de estabilizar una de las rutas más vitales para el comercio global de hidrocarburos.
El bloqueo parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz ha generado serias afectaciones en el suministro energético mundial, mientras las dudas sobre el programa nuclear iraní aumentan la inquietud en las potencias occidentales. Para la Unión Europea y el Reino Unido, solamente la formalización por escrito de los compromisos alcanzados asegurará la perdurabilidad del alto el fuego y allanará el camino hacia una resolución diplomática del conflicto, que amenaza tanto la economía global como la seguridad regional.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, valoró positivamente los recientes acercamientos, pero exigió garantías concretas por parte de Teherán.
“Quiero celebrar el progreso que estamos viendo hacia un acuerdo entre Estados Unidos e Irán”, declaró, al tiempo que reclamó medidas específicas para impedir la proliferación de armas nucleares y la reanudación de actividades desestabilizadoras en la región.
Von der Leyen enfatizó que la reapertura del estrecho de Ormuz y la libertad de navegación son condiciones irrenunciables para cualquier pacto.
El primer ministro británico, Keir Starmer, también solicitó el restablecimiento “sin condiciones ni restricciones” del tránsito por Ormuz y abogó por mantener los esfuerzos diplomáticos hacia un acuerdo de largo plazo. Tanto Bruselas como Londres consideran esencial que los compromisos sean verificables y duraderos, especialmente en lo relativo al control de la actividad nuclear iraní.

En las últimas 48 horas, las conversaciones entre Irán y Estados Unidos han mostrado avances significativos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, informó desde Nueva Delhi que podrían llegar “buenas noticias” sobre el diálogo bilateral y la situación del estrecho de Ormuz en cuestión de horas, aunque advirtió que todavía no existe un acuerdo definitivo.
Rubio explicó que el progreso se centra en un esquema que, de prosperar, permitiría abrir completamente el estrecho y abordar los puntos críticos vinculados al historial nuclear iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, indicó el sábado que ambas partes están revisando los detalles finales de un posible principio de acuerdo, que incluiría la reapertura del estrecho y pondría fin al conflicto iniciado el 28 de febrero.
El portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, advirtió que aún persisten diferencias significativas, en particular sobre el programa nuclear de su país.
Pakistán, en su rol de mediador, manifestó su expectativa de albergar próximamente una nueva ronda de negociaciones entre las delegaciones de Teherán y Washington, después de los esfuerzos iniciados en abril para lograr una tregua estable.
La reapertura del estrecho de Ormuz se mantiene como el eje central de las discusiones diplomáticas. El cierre de esta vía, vital para la exportación de hidrocarburos desde Oriente Medio, ha provocado graves consecuencias para la economía internacional y para los ingresos de los países productores, especialmente Irán, que enfrenta sanciones y bloqueos.

El borrador del acuerdo en negociación contempla la eliminación temporal del bloqueo que Estados Unidos impuso a los puertos iraníes, así como el levantamiento del cierre ordenado por Teherán desde el inicio de las hostilidades. Según fuentes cercanas al proceso, se prevé el desbloqueo de activos iraníes en bancos extranjeros y la suspensión provisional de sanciones sobre el crudo, el gas y productos petroquímicos, lo que permitiría a Irán reanudar sus exportaciones mientras continúan las conversaciones.
Los países del Golfo y otros actores internacionales insisten en que la reapertura del paso marítimo debe ir acompañada de medidas concretas para garantizar la estabilidad del comercio internacional y prevenir nuevos episodios de tensión en la región.
Aunque un eventual acuerdo sentaría las bases para superar el conflicto militar entre Irán y Estados Unidos, el tema nuclear permanece fuera de la agenda definitiva de esta fase. Tanto Washington como Teherán reconocen que la gestión del uranio enriquecido y el futuro del programa nuclear iraní requerirán negociaciones adicionales en el corto plazo.
Medios estadounidenses han señalado que las próximas rondas, previstas en Islamabad y otras capitales, abordarán las condiciones bajo las cuales Irán podrá mantener su programa, la supervisión internacional y el desmantelamiento de reservas críticas. El secretario de Estado estadounidense reiteró que el objetivo final es un mundo sin temores a un desarrollo nuclear iraní, aunque anticipó que el camino será gradual y no exento de dificultades.
Fuente: Infobae