Documental iraní ‘Ensayos para una revolución’ gana premio Ojo de Oro en Cannes

La cinta Rehearsals for a Revolution (titulada en español Ensayos para una revolución), una producción conjunta entre República Checa y España, se llevó este viernes el Premio Ojo de Oro a la mejor película documental del Festival de Cannes. La directora iraní Pegah Ahangarani emplea su propia historia familiar para reflejar los movimientos sociales y políticos que han marcado a su país en las últimas décadas.

El jurado del galardón destacó que “esta película nos permite adentrarnos en la intrincada y compleja realidad del Irán contemporáneo a través de una mezcla de cine personal, histórico y poético”. Agregaron que, en su búsqueda del lenguaje adecuado para expresar las verdades del momento, la directora “no teme cuestionar sus propios gestos, dudar de sí misma y mostrarse vulnerable”. Asimismo, subrayaron que “el jurado quedó impresionado por el magistral guion y la narración vívida y apremiante, así como por una cineasta que nos ha transportado a través de las violentas olas de la historia sin perder nunca de vista el valor de cada vida humana”.

La directora iraní Pegah Ahangarani explora la realidad social y política de Irán a través de su familia en este documental galardonado

La obra de Ahangarani formó parte de las Sesiones Especiales (fuera de competición) de la selección oficial de la edición número 79 del Festival de Cannes. Además, recibió una mención especial del The Golden Globes Prize for Documentary, un reconocimiento otorgado por los Globos de Oro en colaboración con la Fundación Artemis Rising.

El documental se estructura en cinco capítulos. A través de las vivencias de sus padres, sus tíos, una profesora y ella misma, la directora —quien fue actriz reconocida en Irán pero vive exiliada en Alemania desde hace cuatro años— retrata la evolución de Irán desde la Revolución Islámica de 1979 hasta la reciente guerra con Estados Unidos e Israel. “Hay familias con historias mucho más trágicas, mucho más complicadas. Conozco a madres que han perdido un hijo en la guerra y el otro ejecutado por el régimen al mismo tiempo”, explicó Ahangarani en una entrevista con motivo del estreno del documental, el pasado 16 de mayo.

Pegah Ahangarani (izq.), exiliada en Alemania, reconstruye la evolución de Irán usando testimonios de familiares y una profesora como hilo conductor

El cierre del filme incluye una declaración de que las identidades de los personajes han sido modificadas —al estilo del periodismo que protege fuentes confidenciales—, lo que revela una de las tensiones más productivas de Rehearsals for a Revolution: la necesidad de salvaguardar a quienes ofrecieron su testimonio sobre eventos que, pese a ser históricos, siguen teniendo consecuencias reales. La directora Pegah Ahangarani sabe que el cine iraní posrevolucionario ha operado siempre bajo el signo del secreto y el camuflaje, y su película no es una excepción.

Ahangarani llegó al largometraje desde una doble trayectoria: la de actriz de reconocida trayectoria en la industria iraní y la de documentalista con base en Londres. Su ópera prima estructura el relato en cinco capítulos, cada uno centrado en una figura cercana —casi siempre un familiar, aunque el tramo más revelador gira en torno a su profesora de literatura— para rastrear el deseo y los intentos de alterar el statu quo político de Irán. El entusiasmo inicial del padre de la directora por el jomeinismo, erosionado tras la devastación de la Guerra Irán-Irak; las ambiciones reformistas del tío durante su etapa como periodista estudiantil; y la propia radicalización de Ahangarani en el seno del movimiento democrático Verde de 2009 conforman el eje narrativo del filme.

Para dar cuerpo a esas historias, la directora despliega un archivo heterogéneo: noticieros de época, cine comercial y material de propaganda, junto a películas domésticas en distintos formatos de pequeño calibre. La estrategia remite, en su tramo final, a la influencia confesada de Jonas Mekas y su diario fílmico Mientras avanzaba, ocasionalmente veía breves destellos de belleza, aunque el resultado de Ahangarani apunta en una dirección opuesta: donde Mekas cultivaba la abstracción poética, ella privilegia la accesibilidad y la claridad expositiva.

Fuente: Infobae

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