El Festival de Cannes ha sido testigo del estreno mundial de Victorian Psycho, una película que promete sacudir al público. Dirigida por Zachary Wigon y basada en la novela homónima de la escritora española Virginia Feito, la cinta se presentó dentro de la sección Un Certain Regard, despertando una enorme expectación.
Este thriller gótico transporta a los espectadores a la Inglaterra de 1858. La historia sigue a Winifred Notty, una joven institutriz que llega a la siniestra mansión Ensor House para trabajar con la familia Pounds. Detrás de sus modales imperturbables, se esconde un pasado oscuro y violentos impulsos que desencadenan una serie de episodios brutales e irreversibles para todos los habitantes de la casa.
Al igual que la novela de Feito, el filme combina horror sangriento y humor negro. Las escenas incluyen gore explícito, ataques con hacha y hasta asesinatos de bebés, imágenes que provocaron tanto asombro como risas nerviosas entre los asistentes al certamen francés, según reportó la revista Variety.
Una versión oscura y demente
La cinta, dirigida por Wigon y escrita por la propia Feito, llegará a los cines de Estados Unidos el próximo 25 de septiembre, distribuida por Bleecker Street. En Reino Unido e Irlanda, su distribución estará a cargo de True Brit.
Con una duración ajustada de 90 minutos, la adaptación prescinde de algunos elementos narrativos de la novela, como la cuenta atrás hacia la masacre navideña, condensando el clímax en una resolución diferente. La acogida internacional se ha visto potenciada por el entusiasmo del público en Cannes y un reparto de lujo que incluye a Thomasin McKenzie (quien próximamente interpretará a Audrey Hepburn), Ruth Wilson y Jason Isaacs.

Zachary Wigon explicó las dificultades para mantener la coherencia de una película que cambia constantemente de registro, oscilando entre la comedia más oscura, la empatía y la furia.
“La palabra que seguía utilizando era ‘demente’. Es un concepto amplio: demente abarca lo aterrador, pero también lo divertido y lo escandaloso”.
Wigon y Feito colaboraron estrechamente para trasladar esa tensión tonal al guion:
“Si el guion resulta veraz, entonces pasar de una escena de horror a otra cómica o a otra de drama de personajes no es un truco, sino una cuestión de fidelidad a la psicología del personaje”,
aseguró Wigon en Variety.
Las dificultades del personaje de Maika Monroe
El peso de la película recae íntegramente en Maika Monroe, quien ofrece una nueva perspectiva sobre la tradicional ‘final girl’ del cine de terror. Su personaje, Winifred, oscila entre el estoicismo y estallidos violentos sin transición, impregnando cada escena de una intensidad particular.
Monroe señaló a The Hollywood Reporter que enfrentarse a este rol supuso para ella “auténtico terror” por la distancia respecto a sus trabajos previos:
“Sabía que sería el papel más difícil que habría hecho jamás (y tan increíblemente distinto a todo lo que había hecho antes). En la mayoría de mis trabajos hay algo de mí que puedo utilizar como anclaje personal, pero esta vez fue diferente. Tuve que construir el personaje desde cero, sin apoyarme en mi propia experiencia”.

Para dar vida a Winifred, Monroe llevó a cabo un proceso exhaustivo de preparación junto a Wigon, afinando detalles como el acento, gestos y movimientos propios de una institutriz de época. La actriz recordó la dificultad física y emocional de secuencias en las que permanecía cubierta de sangre durante horas:
“Tenía memorizadas todas las escenas de tanto repasarlas; este personaje probablemente sea el que más vaya a echar de menos jamás”,
confesó a The Hollywood Reporter.
El reparto contribuye a la tensión moral y narrativa de la película. Destacan Jason Isaacs como el enigmático señor Pounds y Ruth Wilson como la matriarca, ambos fundamentales en el equilibrio tonal buscado por Wigon y Monroe. La relación con Ms. Lamb (Thomasin McKenzie) introduce una dimensión humana en Winifred, evidenciando lo que el director denomina el “profundo e irresoluble deseo de pertenencia” de la protagonista, una tensión central en el argumento:
“Nunca conseguirá pertenecer, y sin embargo nunca dejará de buscarlo”,
sintetizó Wigon.
Sofisticación estilística
El equipo técnico, encabezado por el director de fotografía Nico Aguilar, optó por un lenguaje visual expresionista, con travellings a través de mirillas y movimientos de cámara pendulares, buscando intensificar la subjetividad de la protagonista y conferir a la mansión identidad propia.
El montaje, a cargo de Dustin Chow y Lance Edmands, intercaló explosiones de violencia con pasajes cómicos grotescos, maximizando el impacto de cada muerte e introduciendo al espectador en el perturbador proceso mental de Winifred. El propio Wigon explicó en The Hollywood Reporter que la previsualización minuciosa permitió focalizar la cobertura de planos y priorizar decisiones estilísticas, eliminando recursos convencionales a favor de una puesta en escena más sofisticada.
La crítica indica que, si bien algunos aspectos más oscuros de la novela se atenúan, la película compensa con un ritmo constante y una protagonista destacada, permitiendo al público desarrollar simpatía por una homicida sin restar gravedad a sus crímenes. Según el medio especializado en cine IndieWire,
“a menudo es tan oscura y retorcida que no puedes evitar reírte”.
Victorian Psycho ha sido producida por Dan Kagan (Longlegs) a través de Traffic, junto a Liz Siegal y Sebastien Raybaud para Anton, en asociación con Nick Shumaker por Anonymous Content.
Fuente: Infobae