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Baselitz se despide del arte: Héroes de oro impacta en la Bienal de Venecia

En cada edición, la Bienal de Venecia pone a prueba la mirada y el ánimo de sus visitantes. Recorrer los pabellones y la infinita oferta en museos, palacios y fundaciones suele resultar agotador incluso para el espectador más entrenado. Sin embargo, siempre emerge algo que logra conmover por razones difíciles de explicar y que se convierte en un referente visual imborrable.

Este año, ese algo es Héroes de oro, la última exhibición del alemán Georg Baselitz (1938-2026), quien falleció apenas días antes de la apertura oficial del evento. El escenario no pudo ser más adecuado: las vastas salas de la Fondazione Giorgio Cini, en la isla de San Giorgio Maggiore, justo al lado de una de las iglesias proyectadas por Andrea Palladio.

Baselitz sabía que estaba pintando por última vez; se propuso entonces realizar una síntesis, “algo definitivo… todo lo bueno, lo completo, lo sensible que sea posible”, sobre los experimentos plásticos que desarrolló durante 60 años. El resultado es monumental. El artista solía definirse como un pintor de blanco y negro; no obstante, su obra final lo muestra como un colorista que emplea el dorado a la hoja como cita y referencia de su lugar en la historia del arte. Sobre ese fondo, dibuja retratos con trazos mínimos que constituyen un tratado crudo y bello sobre el paso del tiempo o, quizás, sobre la materia misma de la que está hecho el tiempo.

Dos cuadros del renombrado artista Georg Baselitz, caracterizados por figuras invertidas y toques de color sobre fondos dorados, se exhiben en una pared negra en una galería de arte. (Celestia Studio)

Se trata de una serie de pinturas de gran tamaño —“Los formatos son muy grandes porque siempre creí que hay que usar grandes formatos para transmitir algo que es importante decir”, explica el artista en el video que acompaña la muestra—, con una base de dorado a la hoja que remite a las pinturas medievales y renacentistas del norte de Europa, así como a ciertas máscaras funerarias de momias egipcias. Este recurso es un homenaje a su profunda conexión con la historia del arte europeo. “El oro absorbe el espacio, absorbe las sombras…. Sobre él, sólo un dibujo como si fuera sobre papel, un desnudo… tan bueno como pude hacerlo”. Las pinturas se cuelgan, como es tradición en el artista, invertidas o cabeza abajo. “Amo los formatos que no pueden colgarse detrás de un sofá”, dice con ironía.

Imaginemos a Baselitz en plena creación: los bastidores dorados en el suelo, y el artista rodeándolos con un andador o bastón y un pincel largo, pintando enormes autorretratos y retratos de su esposa Elke, su modelo y musa de toda la vida. Cuerpos desnudos, viejos, frágiles, dignos. Más humanos que los reales por su síntesis, por haber eliminado todo dato que no sea esencial para contar la historia de una vida, la historia de la vida misma.

En algunos de esos retratos, el color estalla en grandes pinceladas autónomas, completamente independientes del dibujo. “De Kooning me apareció”, afirma el artista, “y yo hice deliberados y coloridos gestos, como un préstamo, como una devoción, como una despedida, como un hasta siempre”.

La portada del libro

Estos retratos potentes y ligeramente perturbadores también transmiten cierta soledad. “Quise construir mi conexión con el mundo, conmigo mismo y con mi mujer. Los medios para hacerlo debían ser tan simples y ordinarios como fuera posible”.

Baselitz era un pintor de fama global, representado por dos de las galerías más importantes del mercado internacional: Thaddeus Ropac, patrocinador de la muestra, y Gagosian. Sus obras se venden por millones. Junto con Gerhard Richter y Anselm Kieffer, conforma el trío de pintores alemanes de posguerra más relevantes y comprometidos con la revisión de la traumática historia de su país.

En el momento de su muerte, acababa de inaugurarse ¡Avanti!, una gran exposición de más de 170 obras históricas en el Museo Novecento de Florencia. La muestra fue organizada por su equipo mientras el artista trabajaba en Héroes de oro, su legado y su última palabra.

*Héroes de oro puede visitarse con entrada gratuita en la Fundación Giorgio Cini de Venecia hasta el 27 de septiembre de 2026. Curador: Luca Massimo Barbero.

Fuente: Infobae

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