El Gobierno de Japón ha salido al paso este jueves de las acusaciones formuladas por China y Rusia en relación con el cambio de postura militar impulsado por la primera ministra Sanae Takaichi. Las autoridades niponas consideran que dichas críticas carecen de fundamento y han señalado que la verdadera inquietud radica en las actividades militares de Pekín.
En declaraciones difundidas por la agencia Kyodo, el portavoz gubernamental Masanao Ozaki afirmó que las acusaciones sobre una supuesta «remilitarización» de Japón son «totalmente infundadas». Estas declaraciones se producen después de que los líderes Xi Jinping y Vladimir Putin emitieran un comunicado conjunto durante su cumbre en Pekín.
Ozaki instó a ambas naciones a modificar su proceder y subrayó que «las actividades militares chinas o la invasión rusa de Ucrania son motivo de seria preocupación para la comunidad internacional». El portavoz también defendió la trayectoria de Japón desde el fin de la Segunda Guerra Mundial:
Japón ha defendido constantemente los valores de libertad, democracia y Estado de derecho desde el final de la Segunda Guerra Mundial y ha contribuido a la prosperidad no solo de Asia, sino también del mundo.
Asimismo, Ozaki recalcó que la política de defensa japonesa está «exclusivamente orientada a la defensa» del país y aseguró que no ha sufrido modificaciones sustanciales. Sin embargo, el tono de la respuesta refleja la creciente tensión en la región.
Durante el encuentro bilateral, Xi y Putin denunciaron lo que consideran un «actual rumbo hacia una remilitarización acelerada» de Japón, calificando a Tokio como «una seria amenaza» para la paz y la estabilidad regionales. En la declaración conjunta, ambas potencias expresaron su desconfianza hacia las «provocaciones extremas» de las fuerzas de derecha japonesas, incluyendo los intentos de revisar los tres principios no nucleares que prohíben a Japón poseer, producir o permitir la introducción de armas nucleares.
La disputa por la militarización de Japón se ha intensificado, sobre todo después de que el Ejecutivo de Takaichi autorizara la revisión de los límites legales para las exportaciones de materiales destinados a defensa. Esta medida abre la posibilidad de que Japón venda armas a terceros países por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
Estos cambios representan un giro significativo en la política de defensa de un país cuyas fuerzas armadas solo pueden operar con fines defensivos. El Gobierno nipón busca reforzar su industria militar ante lo que considera «el peor ambiente de seguridad desde la Segunda Guerra Mundial».
Fuente: Infobae