La reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por un presunto delito de tráfico de influencias, en el marco del caso Plus Ultra, ha generado interrogantes sobre cómo actúa la justicia con exmandatarios. Es la primera vez en la democracia española que un expresidente es imputado, lo que plantea dudas sobre el uso del poder y las redes de contactos para intereses privados.
Según la investigación de la Audiencia Nacional, Zapatero es investigado por gestiones vinculadas al rescate público de la aerolínea Plus Ultra. Aunque no hay condena y el exmandatario niega irregularidades, otros líderes políticos han sido condenados por delitos similares, como tráfico de influencias, corrupción o abuso de posición política.
Sarkozy, el espejo europeo
El caso más comparable es el del expresidente francés Nicolas Sarkozy, quien gobernó entre 2007 y 2012. En 2021, un tribunal parisino lo declaró culpable de corrupción y tráfico de influencias por intentar obtener información confidencial de un magistrado mediante un pacto de favores. La justicia francesa determinó que Sarkozy prometió apoyo para un cargo de prestigio a un juez a cambio de datos privilegiados sobre una investigación que lo afectaba.
La condena inicial fue de tres años de prisión, dos suspendidos, y posteriormente confirmada en apelación. En 2024, el máximo tribunal francés ratificó la sentencia por corrupción y tráfico de influencias. Sarkozy cumplió 20 días en un módulo especial de la cárcel parisina de La Santé, conocido como el “pabellón VIP”. Allí escribió su libro Le Journal d’un prisonnier.
“La cárcel fue para mí una prueba que intenté aprovechar al máximo. Se suele decir que se aprende a cualquier edad. Es cierto, porque aprendí mucho en [la prisión de] La Santé, tanto sobre los demás como sobre mí mismo”, escribió. Y añadió: “al igual que en el desierto, la vida interior se fortalece en la cárcel”.
El caso de Lula y la condena que no prosperó
Otro ejemplo es el del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, con un caso más complejo. Lula fue condenado en varios procesos de la macrocausa Lava Jato por recibir beneficios indebidos de constructoras con contratos públicos. Pasó más de 500 días en prisión. Sin embargo, el Tribunal Supremo brasileño anuló las condenas por falta de jurisdicción adecuada y cuestionó la imparcialidad del juez. Lula recuperó sus derechos políticos y regresó a la presidencia.
La diferencia es clave: mientras Sarkozy tiene una condena firme, el caso de Lula muestra que un proceso penal de gran impacto puede ser desmontado años después.

El rastro de la corrupción en Perú
En Perú, el expresidente Alberto Fujimori recibió sentencias por corrupción, abuso de poder y desvío de recursos, vinculado a una red de sobornos junto a su asesor Vladimiro Montesinos. Otro caso es el de Alejandro Toledo, condenado a más de 20 años de cárcel en el escándalo de Odebrecht, que implicó sobornos millonarios a líderes latinoamericanos a cambio de contratos públicos. Aunque los delitos se denominen soborno o cohecho, el fondo es el aprovechamiento de la influencia política para beneficio privado.
Fuente: Infobae