Un inusual pleito judicial ha puesto en el centro del debate el bienestar emocional de tres paquidermos que residen en un zoológico sudafricano. Organizaciones defensoras de los animales sostienen que estos ejemplares presentan claros signos de depresión y exigen que sean reubicados en un parque de conservación de mayor extensión, donde puedan desarrollar una vida más plena.
Esta semana, un tribunal sudafricano deberá determinar si el Estado está cumpliendo con sus deberes legales respecto al cuidado de los animales y las condiciones en que estos son mantenidos, según explicó David Bilchitz, miembro del directorio de Animal Law Reform South Africa, una de las agrupaciones que impulsan la demanda.
De acuerdo con Bilchitz, los especialistas presentarán evidencia ante los jueces para demostrar que los elefantes no son felices. Los grupos activistas argumentan que una cláusula de la Constitución sudafricana impone a las autoridades la obligación ineludible de velar por los animales.
El zoológico involucrado, de propiedad pública y ubicado en Johannesburgo, ha salido en defensa de su gestión, asegurando que los animales reciben una atención adecuada y que su estado de salud es óptimo.

Bilchitz detalló que los elefantes poseen estructuras sociales extremadamente complejas y necesidades físicas y mentales muy particulares. En estado salvaje, suelen vivir en manadas de entre 20 y 50 individuos que recorren grandes extensiones de terreno.
Señaló que los tres elefantes del zoológico —identificados como Lammie, Ramadiba y Mopane— habitan en un recinto que no es mucho más grande que una cancha de fútbol, careciendo de los estímulos que requieren, como árboles para alimentarse y charcos de lodo para revolcarse.
“Están tristes, deprimidos y frustrados”, afirmó Bilchitz en declaraciones a la Associated Press. “Se muestran apáticos y se quedan parados sin hacer nada”. Agregó que los paquidermos han manifestado signos de angustia psicológica, como balancearse repetitivamente y otros comportamientos compulsivos.
La administración del zoológico de Johannesburgo, por su parte, denunció que existe una “campaña mediática” en torno al estado de los animales y reiteró que estos se encuentran sanos y son muy queridos tanto por el personal como por los visitantes. Asimismo, advirtieron que el traslado de elefantes desde zoológicos hacia santuarios semisalvajes no siempre resulta exitoso.

Este litigio tiene un antecedente cercano. En 2024, un viejo elefante macho de nombre Charley fue reubicado desde otro zoológico sudafricano hacia una reserva de caza, luego de que sus compañeros de cautiverio murieran y los expertos concluyeran que el animal sufría de soledad.
En aquella ocasión, el zoológico accedió a que Charley pasara su jubilación en la reserva, después de haber vivido décadas en cautiverio, de las cuales aproximadamente 16 años transcurrieron en un circo.
Fuente: Infobae