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Guerra en Ucrania: ¿por qué Putin enfrenta un conflicto sin salida?

Las tendencias militares en Ucrania han dado un giro significativo a favor de Kiev en los últimos meses, lo que podría representar una nueva ventana de oportunidad para que la diplomacia de Donald Trump consiga poner fin a la guerra, según un análisis publicado este miércoles por CNN.

El artículo, firmado por Brett McGurk, un analista de asuntos globales que ocupó cargos de seguridad nacional bajo los presidentes George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, parte de un comentario que se atribuye al presidente chino Xi Jinping durante sus conversaciones con Trump en Pekín la semana pasada: que Vladimir Putin podría llegar a arrepentirse de haber invadido Ucrania.

“Las nuevas tendencias en el campo de batalla sugieren que tiene razón”, escribió el analista.

Una ofensiva rusa que nunca se materializó

Funeral del sargento ruso Vladimir Pozdnyakov, muerto en combate en Ucrania, en la aldea de Orzhitsy, región de Leningrado. Las bajas rusas ya alcanzarían las 40.000 mensuales entre muertos y heridos, según estimaciones occidentales (REUTERS/Anton Vaganov)

Según McGurk, Putin esperaba que 2026 fuera el año en que sus fuerzas —apoyadas en su ventaja en masa y mano de obra— lograran romper las líneas del frente y apoderarse de las regiones en disputa del este de Ucrania. Sin embargo, eso no ocurrió.

Hasta el momento, es Ucrania, y no Rusia, la que ha conseguido ganancias territoriales netas en lo que va del año, mientras inflige pérdidas masivas a las fuerzas invasoras. Estimaciones occidentales citadas por el analista sitúan las bajas rusas en niveles cercanos o superiores a las 30.000 o 40.000 muertes y heridos por mes, un ritmo de desgaste extraordinario sin avances territoriales significativos. El total acumulado desde el inicio de la invasión se estima ahora muy por encima de un millón, superando la capacidad de Moscú para reponer efectivos.

La presión también es evidente dentro de Rusia. Un miembro de la Duma rusa advirtió recientemente en público que la economía del país podría no sostener indefinidamente una guerra prolongada, citando el aumento del gasto en defensa y las distorsiones económicas crecientes. El propio Putin declaró hace pocos días que el conflicto podía estar “llegando a su fin”, una afirmación llamativa, según McGurk, viniendo de un líder que durante años presentó la guerra como una lucha existencial.

Los drones, un multiplicador de fuerza para Ucrania

Un soldado ucraniano prepara un dron Gara, vehículo aéreo no tripulado multifuncional equipado con inteligencia artificial, en el frente de Donetsk. Ucrania estableció una

En el análisis de CNN, Ucrania ya no aparece como un Estado que se defiende para sobrevivir, sino como un innovador militar que está reconfigurando la naturaleza de la guerra a través de sistemas autónomos producidos en masa. A lo largo del frente, Kiev ha establecido una “zona de muerte” de entre 10 y 15 kilómetros donde, según McGurk, “Rusia no puede avanzar sin quedar expuesta a ataques constantes con drones”.

Los drones ucranianos golpean ahora con regularidad en profundidad dentro de Rusia, contra aeródromos militares, fábricas, infraestructura energética, depósitos de munición y centros logísticos. De acuerdo con McGurk, la capacidad de los drones ucranianos de alcanzar Moscú podría haber contribuido al interés de Putin en un alto el fuego temporal durante las conmemoraciones del Día de la Victoria, para permitir el desfile sin la amenaza de aparatos que arruinaran el espectáculo.

Una casa arde tras un ataque de drones ucranianos en la aldea de Subbotino, en la región de Moscú, el 17 de mayo. Los drones ucranianos golpean con regularidad en profundidad dentro de Rusia. (Gobernación de la región de Moscú/Andrei Vorobyov vía REUTERS)

Esta semana, la agencia oficial rusa informó de uno de los mayores ataques con drones ucranianos cerca de la capital. Los ataques están forzando a Rusia a dispersar sus defensas aéreas, reubicar aviones, fortificar infraestructura y destinar recursos crecientes a la defensa del territorio nacional. “En términos militares, Ucrania está expandiendo el espacio de batalla y elevando los costos de la guerra para Moscú”, escribió el analista.

Objetivos políticos cada vez más lejanos

“Las guerras ofensivas se juzgan en última instancia no por las líneas en un mapa sino por si cumplen los objetivos políticos para los que fueron lanzadas en primer lugar”, sostuvo McGurk.

Los objetivos de guerra de Putin al momento de la invasión —la subordinación total de Ucrania, el debilitamiento de la OTAN y la restauración de Rusia como potencia dominante en Eurasia— están cada vez más fuera de alcance. La batalla se concentra hoy en el Donbás, sin posibilidades de que las fuerzas rusas tomen Kiev, el objetivo inicial de Putin.

La OTAN, por su parte, es hoy más grande que cuando Rusia invadió: Finlandia y Suecia se sumaron a la alianza, y el gasto en defensa aumentó en las capitales europeas.

China observa con atención

Xi Jinping y Donald Trump en el Templo del Cielo de Pekín, el 14 de mayo. Durante ese encuentro, el presidente chino habría señalado que Putin podría arrepentirse algún día de haber invadido Ucrania. (BRENDAN SMIALOWSKI/Pool vía REUTERS/archivo)

El comentario atribuido a Xi Jinping también es relevante, sostuvo McGurk, por lo que China puede estar aprendiendo sobre la guerra y sobre sus propias aspiraciones respecto a Taiwán.

Aunque Xi ordenó al Ejército Popular de Liberación estar listo para una operación para tomar Taiwán hacia 2027, su fuerza militar no tiene experiencia de combate, y Ucrania está demostrando lo difícil que es lograr un colapso político rápido frente a un defensor determinado.

La oportunidad que se abre para Trump

El objetivo declarado de Trump en Ucrania es poner fin a la guerra mediante un arreglo diplomático, que probablemente requeriría algunas concesiones territoriales de Ucrania junto con alguna forma de garantía de seguridad para disuadir futuras aventuras de Moscú.

La diplomacia, según McGurk, se estancó porque Ucrania no estaba dispuesta a ceder territorio que cree poder defender militarmente, y Rusia no estaba dispuesta a aceptar un acuerdo sin tierras que creía poder tomar por la fuerza. La última ronda formal de conversaciones auspiciada por Estados Unidos tuvo lugar en febrero.

“Las nuevas realidades en el campo de batalla presentan una nueva oportunidad para que la diplomacia tenga éxito”, escribió el analista.

Ucrania está hoy más confiada en su propia defensa y menos dependiente de las promesas de Washington, y Rusia enfrenta un futuro de bajas crecientes y tensión económica sin chances de un avance decisivo. Para McGurk, “hay margen real para forzar un acuerdo en términos aceptables” para Kiev, y Washington debería aprovecharlo.

Fuente: Infobae

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