El reconocido realizador danés Nicolas Winding Refn se ha convertido en uno de los nombres más comentados del Festival de Cannes tras pronunciarse abiertamente a favor del uso de la inteligencia artificial en el séptimo arte. Durante la rueda de prensa de su más reciente largometraje, titulado Her Private Hell, Refn sorprendió a los asistentes al afirmar que no considera a la IA como un riesgo, sino como un instrumento cuya utilidad dependerá enteramente de cómo los artistas decidan emplearla. “Para mí, es como un pincel”, declaró el cineasta, generando un intenso debate entre los presentes.
El director, conocido por su estilo visual arriesgado, explicó que ya ha incorporado esta tecnología en un proyecto que todavía no ha visto la luz. “Obviamente, nadie conoce todas las implicaciones de lo que esto va a hacer y de lo que va a pasar, pero desde la perspectiva de la creatividad es una invención nueva. Y luego es lo que vas a hacer con ella”, señaló. Su postura contrasta con la de otros sectores de la industria, que han manifestado reservas y advertencias sobre los posibles riesgos éticos.
“Me encanta la creatividad”, resumió el realizador, quien adelantó que el público podrá conocer pronto los frutos de sus experimentos con algoritmos y aprendizaje automático. El contexto global en el que se produce esta declaración no es menor: desde guiones redactados por sistemas automatizados hasta herramientas de edición que agilizan procesos, la IA está transformando cada fase de la producción fílmica. Para Refn, el verdadero reto reside en la capacidad de los creadores para dominar esta nueva herramienta.
El danés comparó la irrupción de la inteligencia artificial con hitos tecnológicos previos, como la cámara portátil o la edición digital. “Nadie sabe realmente todas las implicaciones de esto”, insistió, dejando claro que el futuro de la IA en el cine dependerá de la imaginación y el criterio de quienes la empleen. En su visión, la máquina puede convertirse en una aliada poderosa, siempre que esté al servicio de una visión artística sólida y definida.

Un regreso forjado en una experiencia límite
La intervención de Nicolas Winding Refn en Cannes no solo giró en torno a la tecnología. El director también compartió un impactante episodio personal que transformó su vida y su carrera. Durante la presentación de Her Private Hell, reveló que, hace tres años, estuvo clínicamente muerto durante veinticinco minutos a causa de un “corazón con fugas”, una condición que fue detectada casi por casualidad y que requirió una cirugía de emergencia.
Antes de ese suceso, Refn confesó que se sentía agotado y sin inspiración, hasta el punto de haber decidido abandonar el cine. “Había llegado al final de mi carrera porque ya no tenía nada dentro de mí”, relató. Sin embargo, la experiencia de estar al borde de la muerte cambió por completo su perspectiva. “Me di cuenta de que había recibido un regalo, podía empezar de nuevo. ¿Cuánta gente recibe una segunda oportunidad? Y yo la recibí”, expresó entre lágrimas, visiblemente emocionado. Con un tono que oscilaba entre el humor y la vulnerabilidad, describió la intervención quirúrgica: “Gracias a Dios el cirujano era Tom Cruise y pudo arreglarme con sus manos, luego me devolvió a la vida con electricidad”.
Ese renacer creativo se materializó en Her Private Hell, una cinta que combina elementos de horror con un drama psicológico profundo. La película está protagonizada por Sophie Thatcher y un elenco internacional, y narra la historia de una actriz que debe enfrentar conflictos familiares cuando su mejor amiga se casa con su padre, mientras una misteriosa figura y la desaparición de una joven militar añaden capas de tensión y misterio. En su estreno en Cannes, el filme recibió una ovación de siete minutos, lo que confirma el impacto del regreso del director después de más de una década sin estrenar un largometraje.
Con su testimonio, Nicolas Winding Refn ha aportado una voz singular a uno de los debates más intensos del festival. Mientras la inteligencia artificial redefine los límites de la creación audiovisual, el director danés reivindica el papel del artista como mediador y responsable último de la herramienta. Según su visión, la clave no está en la tecnología en sí misma, sino en el uso que cada creador decida darle. Con su regreso a la pantalla grande y una postura clara frente a la IA, Refn reafirma su lugar como un referente de la innovación en el cine contemporáneo.
Fuente: Infobae