El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la construcción de un gran salón de baile en la Casa Blanca se financia con recursos propios y de donantes, y calificó la obra como un «regalo» para el país. El mandatario destacó la envergadura del proyecto mientras mostraba a los periodistas el avance de los trabajos.
Durante un recorrido por el lugar, Trump enfatizó: «Todo esto fue pagado por mí mismo». Asimismo, negó que se hayan empleado fondos de los contribuyentes estadounidenses. «Es un regalo para Estados Unidos, y más que un regalo. Va a ser uno de los edificios más hermosos que jamás se hayan construido en el país«, añadió.
Inicialmente, el presupuesto estimado era de 200 millones de dólares, pero finalmente ascendió a 400 millones. El salón de baile, con capacidad para cerca de mil personas, se levantará en el lugar que antes ocupaba el Ala Este de la residencia presidencial, demolida el año pasado por orden del propio Trump. Esta decisión generó críticas de grupos defensores del patrimonio histórico.
En materia de seguridad, los republicanos del Congreso intentaron aprobar una partida de 1.000 millones de dólares para el Servicio Secreto, propuesta que fue rechazada la semana pasada en el Senado.
Trump explicó que el diseño del nuevo edificio incorpora elementos de «diferentes partes del mundo de épocas muy glamurosas«, mencionando al Imperio romano y la antigua Grecia, y resaltó el uso de «triángulos» en la arquitectura.
El tejado del salón permitirá la presencia de personal militar para reforzar la seguridad. Las instalaciones incluirán un hospital militar y un centro de investigación. Además, afirmó que los drones «rebotarían» sobre el techo del salón, que según él será una ubicación estratégica para francotiradores. «En el tejado vamos a tener el mayor imperio de drones que nadie haya visto jamás y va a proteger Washington», declaró.
Desde un costado de la construcción, mostró imágenes de las futuras fachadas del nuevo salón de baile, una con inspiración griega y otra romana, según precisó. Detalló características técnicas como el grosor de los cristales, el uso de titanio y hormigón, y estimó que las obras concluirán en «seis o siete meses».

El magnato impulsa varios proyectos en la capital estadounidense, entre ellos la reforma del estanque del Monumento a Lincoln, que se está pintando de azul, y la construcción de un arco de triunfo para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
«Originalmente, íbamos a construir una sala mucho más pequeña, pero no habría sido suficiente. Simplemente no habría servido. Hay demasiados eventos. Por ejemplo, si viniera el presidente Xi, no tendríamos dónde acomodarlo. El otro día tuvimos al rey (Carlos III) y a la reina (Camila), y también a mil personas que querían venir, y al final terminamos con cien personas sentadas en una sala muy pequeña», ejemplificó para justificar la magnitud de la obra.
Para cerrar, Trump enalteció su decisión: «Este es un edificio perfectamente integrado. Una cosa no funciona sin la otra. Y lo que es muy importante, en cuanto a belleza, probablemente lo más parecido sea la fachada de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Así que aquí tienen un par de cosas que pueden observar. No creo que se construya nada igual, desde el punto de vista del costo«.
El proyecto enfrenta no solo controversias políticas sino también desafíos legales. En abril, un juez federal determinó que la construcción requiere la aprobación del Congreso.
(Con información de AFP)
Fuente: Infobae